sábado, 13 de julio de 2019

V DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS


V DOMINGO DESPUES DE PENTECOSTÉS

II clase, verde

Gloria, Credo y prefacio de la Santísima Trinidad.


La epístola y el evangelio inculcan fuertemente el deber de la caridad fraterna. Seremos responsables ante Dios, no sólo de atentar contra la vida de nuestros hermanos, si lo hacemos, sino también de toda falta a su respecto. Debemos volver bien por mal y ser en todo tiempo obradores de paz. Hemos de sufrir, si es necesario, por la justicia y seguir sin perturbarnos la práctica del bien.
Sin esto no hay acceso a Dios. Nuestras relaciones con Dios ordenan nuestra actitud para con nuestro prójimo. Nadie es tan bueno como Dios; nadie ama como Dios ama. Por nuestra parte, también debemos estar llenos de compasión, de amor fraterno y de misericordia. Procuremos, pues, la felicidad de los demás, ya que se nos ha llamado a poseer en herencia la felicidad de Dios.

Es el Introito una ferviente oración que el rey David dirige el Señor para pedirle su auxilio y su fortaleza. Nosotros, como él, necesitamos también que esta ayuda del cielo para vencer a nuestros enemigos: el demonio, el mundo y la carne, los cuales hacen cuanto pueden para apartarnos del amor que le debemos a Dios. Este amor es el que pedimos en la Colecta de la Santa Misa. Amando a Dios en todas las cosas y sobre todo, conseguiremos las divinas promesas que exceden cuanto puede desear el corazón humano. Pero la prueba más sólida de nuestro amor a Dios, después del Culto bien vidido, debe consistir en la caridad para con nuestros próximos. A ella nos exhorta en la  Epístola el Príncipe de los Apóstoles. La unión y verdadera caridad fraterna, concordia y la paz, son virtudes del todo indispensables para conseguir la dicha posible en la presente vida y la felicidad eterna. En el Evangelio se nos manifiesta claramente la voluntad de Cristo respecto de nuestra conducta con nuestros próximos. Hemos de amarlos de corazón, hemos de tratarlos con caridad. Tanto desea Jesús que reine la paz entre los cristianos, que ni le son gratos los más excelentes dones si salen de un corazón enemistado con su prójimo. El Dios de la caridad nada quiere tanto como el  reinado del verdadero amor entre los hombres. (1)



LA LITURGIA de este Domingo nos inculca sobre todo el perdón de las injurias, con la historia de David que sigue leyéndose en el Breviario, y un paso de las Epístolas del Apóstol S. Pedro, cuya fiesta cae en torno de este mismo Domingo. Vencedor David del gigante Goliat fue vitoreado con entusiasmo por todo Israel, y por doquier se oía este grito: “¡Saúl ha muerto a mil, y David a diez mil!” Con esto entró Saúl en celos, y la envidia carcomía su corazón, porque pensaba que iba a suplantarle en el trono de Israel. Y fue tal la melancolía y la saña que se apoderó de Saúl, que llegó a lanzar dos veces una saeta contra el cariñoso David, que le tañía el arpa por ver de calmarle y darle contento. Pero el dardo no le tocó, ni tampoco le hirieron en la guerra adonde le destinara el rey para exponerlo al peligro. El genio malo de Saúl subió entonces de punto, y exasperado, entró cierto día en una caverna, tramando emboscada contra David. Éste, que se hallaba dentro de ella, pudo entonces matar a su injusto perseguidor. Dijéronle sus compañeros: Es el rey; el Señor te lo entrega; éste es el momento de matarle con tu lanza. Pero David respondió: Jamás pondré mi mano en el que ha recibido la unción sagrada; y se contentó con cortar parte del fleco del manto de Saúl, mostrándoselo después desde lejos. Saúl al ver rasgo tan generoso, lloró, diciendo: “¡Hijo mío David, eres tú mejor que yo!” Muerto Saúl en sangrienta refriega contra el Filisteo, no se alegró de ello David, antes mandó matar al infeliz Amalecita que, a ruegos del mismo rey, se había atrevido a acabar con su vida, y hasta cantó con amargas endechas su muerte, diciendo: “¡Montes de Gelboé! que ni rocío ni lluvia caigan más sobre vosotros... porque en vosotros cayeron los héroes de Israel: Saúl y Jonatán, amables en su vida, ni en la muerte se han separado”. San Gregorio explica alegóricamente la maldición de David sobre el monte de Gelboé, y hasta llega a ver en Saúl, en el “Ungido del Señor”, una figura de Cristo, el verdadero Rey, el verdadero Ungido y Mediador entre Dios y los hombres (II Noct.). Pero lo que más nos importa es recoger esas grandes lecciones de caridad, tanto más de admirar cuanto que se nos dan antes del Evangelio, y sin haber tenido David, como los tenemos nosotros, ejemplos tan elocuentes del perdón generoso de las injurias, como no fuera el ejemplo del Patriarca José. Verdaderamente David podía decir en los Salmos: “He devuelto bien por mal”, y en esto era figura viva de Cristo nuestro Señor, el cual disculpaba y oraba por sus mismos sayones que le clavaban al madero. También la Epístola y el Evangelio* nos hablan del perdón de las injurias: “Vivid unidos de corazón en la oración, no devolviendo mal por mal, ni agravio por agravio.” (Epist.) Y es que, además, no acepta Dios ningún sacrificio mientras haya entre nosotros alguna rencilla contra el prójimo. Tanto vale la caridad, ese mandato único que Cristo vino a traer al mundo y que los compendia perfectamente a todos. Así resultó que David, ungido después rey de Israel por los ancianos del pueblo en Hebrón, tomó por asalto la ciudadela de Sión, que desde entonces fue su ciudad y en ella colocó el Arca de la Alianza (Com.), recompensa debida a su caridad. El modo mejor de llegar a una caridad tan heroica como la de David, a esa fusión de corazones que tanto nos inculcan el Evangelio y la Epístola, será amar a Dios, y no desear sino los bienes eternos (Or.), y el morar en aquellos celestiales palacios,(Com.) en que sólo se entra mediante la práctica ininterrumpida de esta hermosísima virtud. (2)



TEXTOS DE LA SANTA MISA

Introito. Salm.  26.7, 9,1.-  Escucha mi voz, que te llama, Señor; tú eres mi ayudador; no me abandones ni me desprecies, oh Dios de mi salvación. Salmo. El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién habré de temer? V/. Gloria al Padre, y al Hijo.

Colecta.- Oh Dios!, que tienes preparados bienes invisibles a los que te aman, infunde en nuestros corazones el afecto de tu amor; para que, amándote en todo y sobre todo, consigamos esas tus promesas, que exceden a todo deseo. Por nuestro Señor.

Epístola. 1 Pdr. 3.8.-15.Carísimos: Seguid unidos en la oración: sed compasivos, amantes de todos los hermanos, misericordiosos, modestos, humildes: No volváis mal por mal, ni maldición por maldición; bendecid, por el contrario, porque a esto sois llamados, a fin de que poseáis en herencia la bendición. Pues, el que quiere amar la vida, y vivir días dichosos, refrene su lengua del mal y sus labios de las palabras engañosas; huya del mal y obre el bien; busque la paz y sígala. Por­que Dios tiene sus ojos sobre los justos, y está pronto a oír sus súplicas; pero mira con enojo a los que obran mal. Y ¿quién habrá que os pueda hacer daño, si os empleáis en hacer el bien? Pero si sucede que padecéis algo por amor a la justicia, sois bienaventura­dos. No temáis nada de vuestros enemigos, ni perdáis la paz; mas santificad a nuestro Señor Jesucristo en vues­tros corazones.

Gradual. Salm. 83.10,9.~ Mira ¡oh Dios!, protector nuestro, a estos tus sier­vos. V/. iOh Señor de los ejércitos!, escucha las ora­ciones de tus siervos .

Aleluya. Salm. 20-2.- Aleluya, aleluya. V. ¡Oh Señor!, el rey se alegra de tu fuerza y tu ayuda le alegra grandemente. Aleluya.

Evangelio. Mat.5.20-24

En aquel tiempo: Dijo Jesús a sus discípulos: Si vuestra justicia no es más cumplida que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los mayores: No matarás, Y quien mate merece juicio. Pe­ro yo os digo aun más: quien se encoleriza con su hermano, merecerá juicio, y el que le llame raca,  merecerá juicio del Sanedrín; quien le llame fatuo, merece la gehena del fuego. Si pues, al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí mismo tu ofrenda ante el altar, y ve primero a reconciliarte con tu hermano; y después volverás a presentar tu ofrenda.

 CREDO.

Ofertorio. Salm. 15.7-8.-  Alabaré al Señor, que se ha hecho mi consejero. Yo tengo al Señor constan­temente ante mis ojos; él está a mi diestra y yo no he de vacilar.

Secreta.- Atiende propicio, Señor, a nuestros ruegos y recibe benigno estas ofrendas de tus siervos y siervas; para que lo que cada cual ha ofrecido en honor de tu nom­bre, les aproveche para su salvación. Por nuestro Señor Jesucristo.

Prefacio de la Santísima Trinidad.- EN verdad es digno y justo, equitativo y saludable, darte gracias en todo tiempo y  lugar, Señor, santo Padre, omnipotente y eterno Dios, que con tu unigénito Hijo y con el Espíritu Santo eres un solo Dios, un solo Señor, no en la individualidad de una sola persona, sino en la trinidad de una sola sustancia. Por lo cual, cuanto nos has revelado de tu gloria, lo creemos también de tu Hijo y del Espíritu Santo, sin diferencia ni distin­ción. De suerte, que confe­sando una verdadera y eterna Divinidad, adoramos la propiedad en las personas, la unidad en la esencia, y la igualdad en la majestad, la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar a diario,  diciendo a una voz.

Comunión. Salm. 26.4.- Una sola cosa pido al Señor, y la deseo ardientemente: Habitar en la casa del Señor todos los días de mi vida.

Poscomunión.-  CONCEDE, Señor, a los que has alimentado con el don celestial vernos limpios de nuestras culpas ocultas, y libres de los lazos del enemigo. Por nuestro Señor.



TEXTOS EN LATÍN: http://www.rosarychurch.net/latin/pent05.html



COMENTARIO



Como habitualmente, vamos a reproducir el comentario del Padre Castellani (3); seguidamente un par de comentarios de los Santos Padres sobre temas del Evangelio de hoy, y luego haremos nuestras propias consideraciones sobre algunos puntos que tienen que ver mas con la actualidad.



COMENTARIO DEL PADRE CASTELLANI

Lady Julia de Strindberg, Servicios prestados de Sommerset Maugham, La muerte de un viajante de Miller, Llega un Inspector de Priestley, Seis personajes en busca de autor de Pirandello...: éstas son piezas que se han dado el año pasado en Buenos Aires, y nadie puede negar que son de lo más alto que ha producido el arte contemporáneo. ¿Qué representan esas piezas? Representan la perdición del alma: la condenación eterna... en esta vida.  Francamente, no valía la pena haber negado el infierno en la otra vida para instalarlo en ésta...  Cualquiera que conozca la gran literatura contemporánea sabe que está infiernada: que el ateísmo ha traído consigo la desesperación. Fuera de los autores que han conservado la fe cristiana y han puesto al servicio de ella su talento (un Claudel, un Belloc, una Selma Lagerlöf) la desesperación, la miseria total sin remedio, en un millar de formas diferentes es el verdadero “tema de nuestro tiempo”.  Pero eso no es todo... No, eso no es todo. El resto es tango, zarzuela y sainete, saltimbanquería, y sofística para “divertir” a la gente a fin de que pueda pasar la vida a un nivel inferior al de las bestias y no darse cuenta... hasta que llega el momento inevitable de darse cuenta. Hacer olvidar a la gente de la Muerte, y de la misma Vida. El título de las revistas “humorísticas” porteñas... el mismo título indica quién es la aristocracia porteña, supuesto que el “humor” es señal de aristocracia: Avivato, Rico Tipo y Pobre Diablo, la cual es pornográfica o poco menos. Pero todos estos aristocráticos “avivatos” porteños llega un día que van a la quiebra: y entonces se ve que no eran más que “pobres diablos”; o ni siquiera eso: pobres gatos.  Esto es lo que podemos llamar “el Mundo”. La otra alternativa es el Sermón de la Montaña.  Estos grandes literatos de la desesperación han leído también el Sermón de la Montaña. Dicen que es sublime, hechicero y encantador. Dicen después que hoy ya no se cumple, que nunca se ha cumplido, que no se puede cumplir. ¡Qué lástima! La humanidad sería tan hermosa si se pudiera cumplir...  El Sermón de la Montaña no es sublime, hechicero ni encantador en el sentido de los estetas. Es una composición áspera y descarnada –por lo menos tal como la dan los tres capítulos de Mateo–, que comprende tres grandes temas generales y una cantidad de avisos particulares al final. Puede llamarse con el título general de “Relación de la Antigua Ley a la Nueva”; o simplemente “La Transmutación de la Ley”. Es evidente que Mateo ha resumido y quizás ha unido varios sermones o recitados: los recitados de estilo oral no son tan largos. Es probable que se profirió lentamente en varios días consecutivos. Se puede llamar el núcleo vital de la moral cristiana.  El Sermón tuvo lugar en la Primera Misión de Galilea sobre “un monte” que la tradición retiene fue la colina llamada “Cuernos de Háttim” en las estribaciones del gigantesco y siempre nevado Hermón (1): donde dos salientes rocallosas forman una especie de púlpito natural para los que se sitúen al pie, en el “Valle de la Paloma”, a la vista del mar de Galilea, y de Magdala y de Bethsaida Julia. Cristo había iniciado ya su trabajo en Jerusalén, con la irrupción violenta en el Templo, la conversión de Nicodemus, y la llamada de los discípulos: había curado al hijo moribundo del Régulo y a la suegra de San Pedro, y a “innumerables enfermos”; la primera pesca milagrosa y otros milagros; había condenado el fariseísmo y sido expulsado de la sinagoga de Cafarnaúm e intentado ser muerto en la de Nazareth, su ciudad natal; en consecuencia su nombre había corrido por toda Siria, y era seguido por una inmensa muchedumbre (turba multa) de Galilea, de Judea, de Jerusalén, de la Decápolis y la Transjordania. “Ha surgido un gran profeta en Nazareth.” Hacía siglos que en Israel no se levantaba ningún profeta. Era eso para el pueblo una de las señales de que el Mesías estaba cerca.  En el evangelio del Domingo quinto después de Pentecostés (Mt V, 17) se lee un pequeño trozo muy característico de este Sermón, que comienza en las sorprendentes y paradojales “Bienaventuranzas”: bienaventurados los pobres, los que lloran, los que tienen hambre y sed, bienaventurados los perseguidos... Después de esta especie de contradicción seca al sentido y a la felicidad del mundo, Jesús anuncia que va a dar su Ley: “no para destruir la Ley Antigua sino para completarla”; porque ni una sola i de la ley, ni un punto sobre la i, ha de pasar, sino que toda ella durará más allá de los siglos. Y después condena la “santidad” de los escribas y fariseos, que no sólo habían abrumado la ley de Moisés con sus mandatos supererogatorios, sino que de hecho la habían cambiado; fenómeno general en todas las morales: el núcleo primitivo y vivo de la moral se concreta primero en mandatos positivos de la autoridad, los cuales terminan –si no se tiene ojo– por hacer desaparecer el núcleo; y así la moral viva puede ser sustituida por la moral formalista y rutinaria, el convencionalismo muerto; cuyo extremo es el fariseísmo. La moral se va en follaje y palabrería, primero, vaciándose por dentro, y después se llena de hipocresía: ése es en suma el proceso, que puede ser muy largo y tiene varios grados.  “Habéis oído que se dijo a los antiguos: No matarás: y el que mate será reo de juicio capital... Pero Yo os digo: todo el que se aíre con su hermano, será reo de Juicio: y el que lo llame “Idiota” será reo de Sinedrio; y el que lo llame “Loco” será reo de la gehenna del fuego”, es decir, del infierno. Con esta impetuosa declaración comienza Cristo la corrección de la Ley farisaica. ¿Pena de muerte al que trate a otro de “loco”? ¿No es exagerar un poco? ¿Demasiada delicadeza?  Se puede matar con la lengua: con una calumnia, con una difamación, con una contumelia; y el que lo hace con la lengua no es menos homicida que el que lo hace con las manos; ni menos digno del castigo de los homicidas. Se puede llamar loco a uno ligeramente y aún tal vez amistosamente; pero la contumelia, el insulto grave lanzado a la cara, no menos que la calumnia, puede ser pecado mortal porque puede tener efectos mortales; y por de pronto, rompe la convivencia, lo cual es grave. Los moralistas estoicos decían: “No hagas caso de las lenguas de los hombres, déjalos que digan lo que quieran; con la lengua no se puede romper ningún hueso...”. Son cuentos: con la lengua se pueden ocasionar daños enormes y permanentes, irreparables a veces; y se puede romper un corazón. Ojo con las “palabras irreparables”.  Cristo añade un precepto gravísimo, y muy olvidado hoy día. “Si estás ante el altar para ofrecer tu sacrificio y allí recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí mismo tu sacrificio, y vete a reconciliar con tu hermano; y después retorna a ofrecer tu sacrificio.” Esto lo han olvidado hoy día incluso algunos que ofrecen cada día sacrificio. Pero el que no repara en esta vida los daños, ofensas o iniquidades que ha hecho, tendrá que pagar mucho más caro en la otra; porque la injusticia no reparada es una cosa inmortal; y tiene una cosa curiosa, que el que ha hecho una injusticia y no la repara, se ve llevado a hacer muchas otras: es como una úlcera que crece; cosa que se puede ver todos los días, y notó nuestro Martín Fierro. Por lo tanto:  “Arréglate con tu adversario cuanto antes, mientras estés en el camino con él, antes de llegar al juzgado; no sea que –si se te acaba el camino– el adversario te entregue al juez y el juez te entregue al alcaide, y el alcaide te meta en el calabozo: palabra de honor, te digo que no saldrás del calabozo hasta después de pagar el último centavo.”  Este es uno de los textos –el principal– en que leen los Doctores la existencia del Purgatorio; porque evidentemente dice que se pueda pagar también en la otra vida; y ese calabozo que está al fin del camino, y en donde se puede acabar de pagar y después salir, no puede ser el Infierno: no es la “Desesperación”, no es el “lasciate ogni speranza voi ch'entrate”. Es el Purgatorio.  Y así continuó Jesucristo interiorizando la ley exterior de Moisés y la ley falsificada de los fariseos; prohibiendo los pecados no solamente de obra, sino de pensamiento y deseo; no solamente los daños visibles, sino también el odio invisible; no sólo los errores de las manos, sino principalmente los del corazón: los deseos deshonestos, el divorcio, el juramento vano y ligero y no sólo el perjurio; y añadiendo a lo que es de pura justicia –que era el núcleo de la moral hebrea– lo que está más allá de la justicia, y es de pura caridad y grandeza de alma. “Oísteis que ha sido dicho: amarás a tu hermano y odiarás a tu enemigo; yo os digo: amad a vuestros enemigos. Oísteis que ha sido dicho: pagarás tus deudas. Yo os digo: dad a quien os pida, prestad sin interés, si es posible. No resistáis al mal: si alguien te golpea una mejilla, dale la otra...”. Y siguen los consejos positivos de la limosna, del ayuno, de la confianza total en Dios, “como los lirios del campo”; y sobre todo, de la oración.  La notable fórmula con que encabeza Cristo todos estos Preceptos y Consejos morales: “Oísteis que fue dicho a los antiguos, Yo empero os digo” dejó asombrados a los oyentes; efectivamente, muchos de los preceptos ampliados o corregidos eran del mismo Moisés; y la fórmula significaba pues por lo menos que Cristo tenía más autoridad que Moisés: que Él era nominalmente el “Gran Profeta” que Moisés había predicho vendría después de él, “a enseñarnos todo lo demás”. Pero bien mirado, significaba mucho más todavía: sólo Dios puede imponer preceptos de este tipo al hombre, pues solamente en nombre de Dios los impuso Moisés; y Cristo los imponía en nombre suyo. No decía como Moisés: “En el nombre del Señor os mando: esto me ha dicho el Señor...”, mas decía tranquilamente: “Yo os digo.” Y la gente no dejó de entender esto, pues exclamaron: “Un gran profeta se ha alzado en Israel: y ¿quién es Este, que habla con tal autoridad?”  Hoy dicen que no tenía tal autoridad, que fue un gran poeta gnómico y lírico...  –El Sermón Montano no se puede cumplir.  –Usted no sabe si se puede cumplir o no, porque no lo ha probado. Muchos lo han probado y saben más que usted en la materia.  –El Sermón Montano nunca se ha cumplido en el mundo.  –El Sermón Montano se ha cumplido por una minoría desde que Cristo habló hasta hoy: y esa minoría actuando a manera de levadura, levantó la Moral de Occidente, y en consecuencia su prosperidad y su felicidad, a un nivel que hubiese asombrado a los moralistas paganos.  –Por lo menos, ahora no se cumple más el Sermón Montano: eche usted una mirada a la Humanidad de hoy; el que quisiera seguir a la letra a Cristo sería hecho trizas o tenido por loco... la lucha por la vida... no hay más remedio.  –Confieso que hoy los que siguen perfectamente a Cristo son pocos; y “la multitud” ha apostatado, con los halagüeños resultados que usted dice; pero hasta que se acabe el mundo, habrá algunos o al menos uno que obedezca a Cristo, el cual dará “testimonio de la Ley contra ellos”. Y la Ley durará siempre, y será restaurada, sancionada y vindicada un día, aunque sea con la mayor violencia; y ¡ay de aquel que en ese día sea hallado fuera de ella! – cuando sean sacudidos los basamentos de la tierra, se derrumbe todo lo edificado sobre la mentira y vuelva en gloria y majestad el Legislador a hacer “nuevos cielos y nueva tierra”... Porque “los cielos y la tierra pasarán; pero mis palabras no pasarán”. 

(NOTA 1)Según Bover S. J. en su comentario a la Vida de Cristo, en láminas de W. Hole.



SANTOS PADRES



Matar lícitamente, San Agustín



San Agustín, de civitate Dei, 1, 21

El precepto: "No matarás", no expresa, como opinan los maniqueos, la prohibición de arrancar una caña o matar un animal sin razón, puesto que por ordenación justísima del Creador, su vida y su muerte están sometidas a nuestras necesidades. Por ello debemos entender, que todo lo dicho se refiere al hombre: No matarás a otro, ni tampoco a ti, pues el que se mata, no hace otra cosa que matar a un hombre. De ningún modo obraron contra este mandamiento los que por orden de Dios hicieron la guerra. Ni tampoco cometen crimen aquellos que, ejerciendo la autoridad legítima, castigan a los criminales por razones justas. A Abraham, no solamente no se le consideró como culpable de crueldad, sino que más bien se le alaba con el nombre de piadoso, cuando quiso matar a su hijo por obedecer a Dios. Se exceptúan aquí aquellos a quienes Dios manda matar por mandamiento expreso, o por cumplir con la ley, o por librar a otra persona. No mata aquél que obedece al que manda, como aquellos que prestan su ayuda al que ejerce la justicia; tampoco debe considerarse como homicida a Sansón, que sucumbió bajo las ruinas con todos sus enemigos, porque el mismo Espíritu que por medio de él hacía milagros, había sido quien le había dado esta orden, aunque de una manera oculta.



PSEUDO CRISÓSTOMO: Falsa paz y tranquilidad

Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum in Matthaeum, hom. 11

El que se encolerice sin causa, será culpable. Pues si la ira no existiera, ni la doctrina aprovecharía, ni los tribunales estarían constituidos, ni los crímenes se castigarían. Así, el que no se enfurece cuando hay causa para ello, peca. La paciencia imprudente fomenta los vicios, aumenta la negligencia e invita a obrar el mal, no sólo a los malos sino también a los buenos.


"Porque os digo en verdad, que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás: pues el que matare, reo será en el juicio. Mas yo os digo, que todo aquél que se enoja con su hermano, reo será en el juicio. Y quien dijere a su hermano raca, reo será en el concilio. Y quien dijere insensato, reo será en el infierno". (vv. 20-22)
San Hilario, in Matthaeum, 4
Con tan magnífico exordio empezó a plenificar la obra de la ley antigua y a anunciar a sus Apóstoles que no les será posible la entrada en el Reino de los Cielos si no aventajan a los fariseos en justicia. Esto es lo que manifiesta cuando dice: "Porque os digo, que si vuestra justicia no fuere mayor", etc.
San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom.16,4
Llama justicia aquí a la virtud universal. Entiéndase en esto el aumento de la gracia. A sus discípulos los consideraba todavía como ignorantes, pero quiere que sean mejores que los maestros en el Antiguo Testamento. No llamó inicuos a los escribas y a los fariseos porque no negó que tenían justicia. Considera también que con estas cosas confirma el Antiguo Testamento delante de sus Apóstoles, comparándolo con el Nuevo, resultando el más y el menos dentro del mismo género. La justicia de los escribas y los fariseos son los mandamientos de Moisés. Los cumplimientos de aquellos mandatos son los preceptos de Jesucristo. Esto es, pues, lo que dice: Si alguno, además de los preceptos de la ley, no cumple estos preceptos míos, que ellos consideraban como pequeños, no entrará en el Reino de los Cielos; puesto que aquellos preceptos libran de la pena (debida a los transgresores de la ley), mas no llevan al Reino de los Cielos, pero éstos libran de la pena y llevan al cielo. Siendo una misma cosa quebrantar los preceptos pequeños y no cumplirlos, ¿por qué dice arriba, del que los quebranta, que se llamará pequeño en el reino de Dios, y ahora dice del que no los cumple, que no entrará en el Reino de los Cielos? Pero entiende que ser pequeño en el Reino, es lo mismo que no entrar en él y que estar en el Reino no es reinar con Cristo, sino vivir en el pueblo de Cristo. Como si dijese del que no cumple que estará entre los cristianos, pero que será un cristiano pequeño, y que el que entra en el Reino, participa del Reino con Jesucristo. Por lo tanto, éste que no entra en el Reino de los Cielos, no tendrá gloria con Jesucristo. Sin embargo, estará en el Reino de los Cielos, esto es, en el número de aquéllos sobre quienes reina Jesucristo, que es el rey de los cielos.
San Agustín, de civitate Dei, 20,9
O como dice en otro lugar: "Si vuestra justicia no fuese mayor que la de los escribas y de los fariseos", esto es, de aquéllos que no practican lo que enseñan porque de ellos ya ha dicho San Mateo: "Dicen y no hacen" ( Mt 23,3). Como si dijese: si no abundase vuestra justicia de modo que no quebrantéis, sino más bien hagáis lo que enseñáis, no entraréis en el Reino de los Cielos. Antes se entendía el Reino de los Cielos donde están ambos: el que no practica lo que enseña y el que lo practica, pero el primero se llama pequeño y el segundo grande, por lo que se entiende como Reino de los Cielos a la Iglesia presente. Aquí, se entiende el Reino de los Cielos donde entra aquel que cumpla la ley. Esta es la Iglesia tal y como será en la otra vida.
San Agustín, contra Faustum, 19, 30
Este nombre de Reino de los Cielos, que con tanto interés nombra nuestro Señor, no sé si alguno lo habrá encontrado escrito en los libros del Antiguo Testamento. Propiamente hablando pertenece a la revelación del Nuevo Testamento, porque se reservaba nombrarlo a los labios de Aquel a quien prefiguraba el Antiguo Testamento para regir y gobernar a sus siervos. Este fin, al cual deben referirse los preceptos, estaba oculto en el Antiguo Testamento, aunque ajustados a él vivían los santos que veían su revelación futura.
Glosa
O esto que dice: "si no abundare", debe referirse a la inteligencia de los escribas y fariseos, no al contenido del Antiguo Testamento.
San Agustín, contra Faustum, 19, 28
Casi todo lo que el Señor aconsejó o mandó precedido de estas palabras ( Mt 19,23): "Yo, pues, os digo", se encuentra en aquellos libros antiguos. Pero como no comprendían que el homicidio era otra cosa más que la destrucción de un cuerpo humano, el Señor les manifestó que todo movimiento malo que pueda contribuir a hacer daño al prójimo, debe considerarse como homicidio. Por esto añade: "Oísteis que fue dicho a los antiguos: 'No matarás".
Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum in Matthaeum, hom. 11
Queriendo Jesucristo manifestar que el mismo Dios que habló en la ley es el que ahora manda en la gracia, pone a la cabeza de sus preceptos aquel que en la ley antigua se ponía el primero; esto es, antes de los prohibitivos contra el prójimo.
San Agustín, de civitate Dei, 1, 21
El precepto: "No matarás", no expresa, como opinan los maniqueos, la prohibición de arrancar una caña o matar un animal sin razón, puesto que por ordenación justísima del Creador, su vida y su muerte están sometidas a nuestras necesidades. Por ello debemos entender, que todo lo dicho se refiere al hombre: No matarás a otro, ni tampoco a ti, pues el que se mata, no hace otra cosa que matar a un hombre. De ningún modo obraron contra este mandamiento los que por orden de Dios hicieron la guerra. Ni tampoco cometen crimen aquellos que, ejerciendo la autoridad legítima, castigan a los criminales por razones justas. A Abraham, no solamente no se le consideró como culpable de crueldad, sino que más bien se le alaba con el nombre de piadoso, cuando quiso matar a su hijo por obedecer a Dios. Se exceptúan aquí aquellos a quienes Dios manda matar por mandamiento expreso, o por cumplir con la ley, o por librar a otra persona. No mata aquél que obedece al que manda, como aquellos que prestan su ayuda al que ejerce la justicia; tampoco debe considerarse como homicida a Sansón, que sucumbió bajo las ruinas con todos sus enemigos, porque el mismo Espíritu que por medio de él hacía milagros, había sido quien le había dado esta orden, aunque de una manera oculta.
San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 16,5
Por esto que dice: "Se ha dicho a los antiguos", manifiesta que hacía ya mucho tiempo que conocían este precepto. Dice esto, pues, para mover a los oyentes tardos a preceptos más altos. Así como si un maestro dice a su alumno perezoso animándolo al estudio: "has pasado mucho tiempo en deletrear". Por eso añade: "Mas yo os digo, que todo aquel que se enoje con su hermano, obligado será a juicio". En lo que debemos comprender la potestad del legislador. Ninguno de los antiguos había hablado así, sino de esta manera: "Esto dice el Señor". Porque aquéllos, como siervos, anunciaban las cosas que eran del Señor, pero éste, como Hijo, anuncia las cosas que son de su Padre y suyas a la vez; aquéllos predicaban a sus compañeros de servidumbre y éste dictaba leyes a sus subordinados.
San Agustín, de civitate Dei, 9,4
Dos son los pareceres de los filósofos acerca de las pasiones del alma. Los estoicos creen que las pasiones son impropias del hombre sabio; pero los peripatéticos creen que los hombres sabios pueden tener pasiones, pero moderadas y sujetas a la razón, sí como cuando se ejerce la misericordia de modo que se conserve la justicia
San Agustín, de civitate Dei, 4,5
En la doctrina cristiana no se indaga principalmente si un alma piadosa puede encolerizarse o entristecerse sino el origen de donde proceden esas impresiones.
Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum in Matthaeum, hom. 11
El que se encolerice sin causa, será culpable. Pues si la ira no existiera, ni la doctrina aprovecharía, ni los tribunales estarían constituidos, ni los crímenes se castigarían. Así, el que no se enfurece cuando hay causa para ello, peca. La paciencia imprudente fomenta los vicios, aumenta la negligencia e invita a obrar el mal, no sólo a los malos sino también a los buenos.
San Jerónimo
En algunos códices se añade: "Sin causa". Sin embargo, en las cosas verdaderas no hay duda y la cólera se prohíbe totalmente. Si se nos manda rogar por los que nos persiguen ( Mt 5,44), queda suprimida toda ocasión de enfurecerse. No debemos incomodarnos sin causa, porque la ira del hombre no opera la justicia de Dios ( Stgo 1,20).
Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum in Matthaeum, hom. 11
Sin embargo, la ira con causa no es ira, sino juicio, pues la cólera propiamente dicha es la alteración de una pasión. El que se enfada con causa, su ira no es de pasión, y por lo tanto juzga, no se irrita.
San Agustín, In libro retractationum, 1, 19
También debemos fijarnos en lo que significa enfurecerse con su hermano, puesto que no se enfurece con su hermano aquel que se enfurece por la culpa de su hermano. El que se enfurece con su hermano y no con su pecado, se enfurece sin causa.
San Agustín, de civitate Dei, 14, 9
Nadie que tenga su juicio cabal, podrá decir que se enfurece aquel que se incomoda con su hermano para que se corrija. Estos movimientos, que provienen del amor del bien y de la santa caridad, no pueden llamarse vicios, puesto que están en armonía con la recta razón.
Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum in Matthaeum, hom. 11
Yo creo que Jesucristo no habla aquí de la ira carnal, sino de la ira espiritual. La carne no puede obedecer sin conturbarse. Cuando el hombre se enfurece y no quiere hacer aquello que la ira le impulsa, su carne se enfurece, pero su alma queda en paz.
San Agustín, de sermone Domini, 1, 9
Así, pues, en este primer mandamiento se trata de una cosa sola: la ira. En el segundo se trata de dos: la ira y la voz que la expresa, como se dice en estos términos: "Y el que dijere a su hermano raca, obligado será en el concilio". Algunos han querido tomar del griego la significación de esta palabra, creyendo que la palabra raca quiere decir andrajoso, puesto que en griego la palabra racos quiere decir andrajoso. Es más probable que sea una voz sin significado alguno, pero manifestando la alteración de un alma indignada. Los gramáticos llaman a estas voces interjecciones, como cuando se dice por uno que padece: "¡Ay!"
San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom.16,7
También la palabra raca puede ser una palabra de desprecio o de ultraje, como cuando nosotros decimos, o a los criados, o a los que son más jóvenes que nosotros: "Marcha tú, dile tú". Y así, los que conocen la lengua siríaca, ponen la palabra raca en lugar de tú. El Señor, pues, quiso arrancar hasta los defectos más pequeños, y por ello nos manda que nos respetemos mutuamente.
San Jerónimo
O bien raca es una palabra hebrea y quiere decir vano o hueco, a quien no podemos llamar con la injuria vulgar, sin cerebro. Y con intención añade: "El que dijere a su hermano": nuestro hermano, pues, no puede ser otro que aquel que tiene un mismo padre que nosotros.
Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum in Matthaeum, hom. 11
No es propio llamar hombre vacío a aquel que tiene en sí al Espíritu Santo.
San Agustín, de sermone Domini, 1,9
En tercer lugar, se significan tres cosas: la ira, la voz que significa la ira y la expresión del vituperio. Por ello sigue: "Y quien dijere insensato, quedará sujeto al fuego del infierno". Hay gradación en estos pecados. Primero, cuando uno se enfurece y retiene el movimiento concebido en el corazón y si esfuerza la voz sin significación precisa, pero que por su fuerza es signo de la emoción, hay un grado más que en la cólera que calla. Pero aun es más si expresa una palabra ciertamente injuriosa.
Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum in Matthaeum, hom. 11
Así como ninguno que tiene el Espíritu Santo puede llamarse vacío, así ninguno que conoce a Jesucristo puede llamarse fatuo. Pero si la palabra raca significa vacío en cuanto al sentido de la palabra, lo mismo quiere decir fatuo que raca. Se diferencia, sin embargo, en cuanto al fin que se propone el que dice esta palabra. Raca era una palabra vulgar entre los judíos, la cual pronunciaban, no por ira ni por odio, sino por algún movimiento vano. La decían, pues, más bien como para expresar confianza que injuria. Pero si no se dice por causa de rabia, ¿qué clase de pecado es? Porque se dice con el deseo de disputa, no de edificación; si, pues, no debemos decir aun las buenas palabras sino para edificar a los demás, ¿cuánto más aquello que en sí ya es malo por naturaleza?
San Agustín, de sermone Domini, 1,9
Fijémonos ahora en las tres clases de pena: el juicio, el Sanedrín y el fuego eterno, grados con los cuales subimos de lo más leve a lo más grave; pues en el juicio aun hay lugar a defenderse. Al Sanedrín pertenece la pronunciación de la sentencia, cuando los jueces convienen entre sí en la clase de castigo que haya de aplicarse, y en el fuego eterno ya se expresa claramente la condenación y la pena del culpable. De donde se ve cuán grande es la diferencia que hay entre la justicia de Jesucristo y la de los fariseos. Entre éstos la muerte de otro hace reo de juicio, y Aquél lo hace reo de juicio por la ira, de cuyas tres cosas ésta es la más leve.
Rábano
El Señor llama aquí infierno al tormento del infierno, cuyo nombre creen que lo tomó de un valle consagrado a los ídolos, y que está cerca de Jerusalén, lleno en otro tiempo de cadáveres, que, según leemos en el libro de los Reyes, Josías profanó.
San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 16,8
Es la primera vez que pronuncia el nombre de infierno después que antes había hablado del Reino de los Cielos, manifestando que El nos da éste por su amor, el otro por nuestra desidia. A muchos les parece demasiado fuerte eso de padecer por una sola palabra una pena tan grande, por lo que algunos dicen: "Que esto se expresa de una manera hiperbólica". Pero me temo que, interpretando mal estas palabras, suframos allí el último suplicio. No creas que esto es duro, porque la mayor parte de las penas y de los pecados proceden de las palabras. Las palabras insignificantes inducen muchas veces al homicidio y han destruido ciudades enteras. No consideres como cosa pequeña el llamar a tu hermano necio, puesto que le quitas la prudencia y el entendimiento, por los cuales somos hombres y nos diferenciamos de los animales
Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum in Matthaeum, hom. 11
O será reo del Sanedrín, esto es, no pertenecerá al concilio de aquéllos que se reunieron contra Jesucristo, como interpretan los Apóstoles en sus cánones.
San Hilario, in Matthaeum, 4
O bien el que trata como vacío al que está lleno del Espíritu Santo, se hace reo ante el concilio de los santos, como si hubiere de pagar la ofensa hecha al Espíritu Santo, con la reprensión de jueces santos.
San Agustín, de sermone Domini, 1, 9
Alguno me preguntará: ¿con qué suplicio más grave se castiga el homicidio, si la injuria ya se castiga con el fuego del infierno? Obliga a comprender que hay varios infiernos.
San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom.16
El juicio y el Sanedrín son penas que se padecen en esta vida, y el fuego del infierno es la pena que se padece en la otra; por ello pone el juicio de la ira, para manifestar que no es posible que el hombre viva absolutamente sin pasiones, pero que le es posible enfrentarlas y por lo tanto, no la fijó una pena determinada, para que no apareciese que la prohibía totalmente. El Sanedrín lo cita ahora como juicio de los judíos, para que no se crea que innova en todo.
San Agustín, de sermone Domini, 1, 9
En estas tres sentencias debe observarse que hay palabras que se sobreentienden, exceptuada la primera, que tiene todas las palabras: "El que se enfurece, dijo, contra su hermano" (sin causa, según algunos); en la segunda, cuando dice: "Pero el que dijese a su hermano raca " (se entiende sin causa), y en la tercera, cuando dice: "Pero el que dijese fatuo", da a entender dos cosas: a su hermano y sin causa. Y esto es con lo que se defiende aquel dicho del Apóstol, que llama necios a los de Galacia, a quienes también denomina hermanos. No hace, pues, esto sin causa.


"Por tanto, si fueses a ofrecer tu ofrenda al altar y allí te acordares que tu hermano tiene alguna cosa contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y ve primeramente a reconciliarte con tu hermano, y entonces ven a ofrecer tu ofrenda". (vv. 23-24)
San Agustín, de sermone Domini, 1, 10
Si no es lícito enfurecerse contra su hermano ni decirle raca ni necio, mucho menos debemos tener ninguna animadversión que pueda degenerar en odio, y por esto añade: "Por tanto, si fueres a ofrecer tu ofrenda al altar y allí recordares que tu hermano tiene alguna cosa contra ti".
San Jerónimo
No dijo si tú tienes algo contra tu hermano, sino si tu hermano tiene algo contra ti, como imponiéndote con más dureza la necesidad de reconciliarte.
San Agustín, de sermone Domini, 1, 10
Entonces él tiene algo contra nosotros, si le hemos ofendido en algo; pero nosotros tenemos algo en contra de él, si él nos ha ofendido, en cuyo caso no es necesario procurar su reconciliación. No pedirás el perdón a aquel que te hace alguna ofensa, sino que lo que haces es perdonarlo. Como deseas que Dios te perdone, perdona tú también a tu hermano.
Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum in Matthaeum, hom. 11
Pero si aquél te ofendiere y fueses el primero en pedirle el perdón, adquirirás un gran mérito.
San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 16,9
Pero si alguno no procura reconciliarse con él por amor al prójimo, lo induce a esto para que sus buenos oficios no queden incompletos, especialmente si se verifican en un lugar sagrado. Por esto añade: "Deja allí tu ofrenda delante del altar y ve primeramente a reconciliarte con tu hermano".
San Gregorio, hom 1
El Señor no quiere recibir el sacrificio de los que están enemistados. De aquí podéis conocer cuán grande sea el mal de la enemistad, por lo cual se rechaza aun aquello, en virtud de lo cual se perdona la culpa.
Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum in Matthaeum, hom. 11
Ve aquí la gran misericordia de Dios, que da preferencia a las utilidades de los hombres sobre su honor, más bien quiere la unión de los fieles que sus ofrendas. Cuando los hombres fieles tienen alguna disensión entre sí, no recibe ninguna ofrenda de ellos, ni oye ninguna de sus oraciones, mientras dura la enemistad. Ninguno, pues, puede ser amigo fiel de dos que son enemigos entre sí, y por ello, Dios no quiere ser amigo de los fieles mientras sean enemigos entre sí. Y nosotros no guardamos la fe a Dios si amamos a sus enemigos y aborrecemos a sus amigos. Aquel que ofende primero, debe ser el que pida la reconciliación. Has ofendido con el pensamiento, debes reconciliarte por medio del pensamiento; has ofendido con palabras, con palabras debes reconciliarte; has ofendido con obras, con obras debes reconciliarte. Todo pecado, del mismo modo que se comete, debe hacerse por él penitencia.
San Hilario, in Matthaeum, 4
Una vez obtenida la paz humana manda volver a la divina, para pasar de la caridad de los hombres a la de Dios, y por ello sigue: "Y entonces ven a ofrecer tu ofrenda".
San Agustín, de sermone Domini, 1, 10
Si lo que aquí se dice se toma al pie de la letra, acaso crea alguno que esto conviene hacerlo así, no puede dilatarse la reconciliación por mucho tiempo si el hermano está presente, puesto que se nos manda dejar la ofrenda delante del altar; mas si está ausente y (lo que puede suceder también) al otro lado del mar, es un absurdo el creer que debe dejar su ofrenda delante del altar y recorrer las tierras y los mares antes de ofrecerla al Señor. Por ello se nos manda recogernos en el interior y pensar espiritualmente, para que pueda entenderse aquello que se dice, sin incurrir en absurdos. Por altar debemos entender, espiritualmente hablando, la fe. La ofrenda que ofrecemos al Señor, ya sea por medio de la enseñanza, ya por medio de la oración, o ya por cualquier otro concepto, no puede ser aceptable delante de Dios si no va adornada con la fe. Si, pues, hemos ofendido a nuestro hermano en alguna cosa, debemos ir a reconciliarnos con él, no con los pies del cuerpo, sino con los movimientos del alma, prostrándonos ante el hermano con afectos de humildad, en presencia de Aquel a quien vamos a ofrecer. Y así, como si estuviese presente, podremos calmarlo, no con ánimo afectado, sino pidiéndole perdón y al volver, esto es, renovando la intención de lo que habíamos empezado a hacer, ofreceremos nuestra ofrenda.





FARISAÍSMO Y PROGREMODERNISMO: Hipocresía y ralea reptiliana.

Antropocentrismo.



Conocemos bien las diatribas de Cristo, y también del Bautista y San Juan contra los fariseos:



Raza de víboras! Hipócritas!

 Hijos del Diablo!

Amantes del dinero!

Tergiversadores de la Palabra!



Y este, tan actual

Hipócritas! En vano me rinden culto! Porque lo que enseñan no es mas que mandamientos humanos!.....................................



Vayamos al Magisterio del Gran Papa San Pío X, defensor viril y claro de la Fe de Cristo y la Iglesia, en su siempre vigente encíclica Pascendi (4), donde afirma que los progremodernistas quieren ser tratados como príncipes pero deben ser denunciados claramente y ser tratados a puños…

Sabemos cuales son los núcleos del modernismo: un vago pantéismo inmanentista, como consecuencia del cual la fe debe adaptarse a la evolución del mundo, al pensamiento moderno; mundo y cultura que no son mas en el fondo que el desenvolvimiento de Dios, podríamos decir. Reminiscencias de Hegel. Ignora la Inmutabilidad de Dios, su trascendencia, su Ser Objetivo distinto e infinitamente superior a la creación. Su modelo es por lo tanto el Mundo y la historia, que en el fondo se confunden con Dios.  Un historicismo relativista; una gnoseología agnosticista de Kant-Rhaner y Personalistas: quedan abolidos los Dogmas como Verdad infalible revelada y convertidos en meras fórmulas ajustables al paradigma cultural vigente. Un optimismo histórico, donde la Deidad Historia se desarrolla y avanza indefectiblemente en un progreso - también hegeliano-marxista y liberal-, que apunta a un milenarismo inmanente (Theilard). No hay Palabra Divina como la sabe la Iglesia Católica, como ya dijimos, sino un vaciamiento de lo sobrenatural y una antropocentrización de toda la Fe. El hombre en el fondo de sí tiene los rastros de Dios; en el fondo, oscuramente, es Dios…Sujeción de la Revelación a ciencia….Adoración del Progreso Humano Indefectible en un Optimismo Histórico que reemplaza la Escatología cristiana. Uso  del Método Histórico crítico erigido en único válido para la interpretación de la Escritura, acompañado, paradogícamente de la reducción a símbolos, o a fenómenos naturales, de todas las afirmaciones sobre misterios sobrenaturales y trascendentes. Desmitologización. Naturalismo. El único Cristo existente es el descubierto de esa manera, científicamente. Es decir, vaciado de Divinidad y trascendencia. El Cristo de la Fe Católica es una mera ficción piadosa y pedagógica. Hay un solo Cristo Real, Jesús de Nazaret, hombre extraordinario, crema de la humanidad, pero no mas que eso; que en consecuencia también es un producto cultural de su época….

Paradógicamente un primer Modernismo, así, furioso de Racionalismo positivista y cientificista devino con los personalistas en un Misteriosismo, subjetivismo e irracionalismo que anula todo lo que se pueda decir de Dios con la Razón y el conocimiento humanos. Error de un extremo a otro….



Antropocentrización….El Hombre es el centro de todo, no ya Dios es el centro…El hombre es el centro porque no hay un Dios externo y distinto de él al fin y al cabo…



En la relación de la Iglesia y el Estado, el progremodernismo acepta el laicismo liberal-masónico que la Revolución demanda: renuncia al establecimiento del Reino sociopolítico de Cristo en favor de un pluralismo indiferentista donde la Iglesia y la Fe de Cristo están bajo el Estado Laico, aconfesional en teoría (lo cual es una  torpe mentira, puesto que el estado es títere de la corrección política del sistema después de la posguerra; es decir es confesional Nuevo Orden Mundial), en igualdad de condiciones con cosmovisiones ideológicas aberrantes y religiones adámicas y desviadas. Ver también Syllabus de Pío IX.



(No abundaremos sobre el antropocentrismo del II Concilio Vaticano en ciertos textos, como GS y su Reforma Litúrgica, cosa que ya hicimos en comentarios anteriores repetidas veces. Recordemos que en el Novus Ordo, el Santísimo se ha separado del Altar, el Celebrante le da la espalda, o lo tiene a un costado, insignificante, mientras Celebrante y fieles se miran entre si. El hombre es lo importante; Dios al costado o atrás….Las oraciones del ofertorio y consagración están cambiadas, vaciadas de contenido sacrificial y naturalizadas, horizontalizadas…Para ver con mayor profundidad el vaciamiento sacrificial y sobrenatural del N.O. ver nota (5).



Pues bien, está claro, el Progremodernismo (los Modernistas se llaman a sí mismo Progresistas, ha dicho el Papa), es una religión humana: púramente humana.



Acá queríamos llegar:



El Progremodernismo ha convertido a la Fe de Cristo en una religión púramente humana.



Recordemos que tanto Castellani, como Belloc, Chesterton, Soloviev, y también santos y Doctores de la Iglesia, etc. Han dicho que la última herejía que será la base del Anticristo, es el Humanismo….ya independizado de Dios. Ha tomado la cáscara del cristianismo, pero lo ha vaciado de Divinidad, de sobrenaturalidad, de trascendencia, de ontología divina y lo ha rellenado con sustancia idólatrica antropocéntrica:



La Adoración del Hombre por el Hombre.



Progremodernismo.



Volvamos a las diatribas de Jesús a los fariseos en Mc 7:



"Se reúnen junto a él los fariseos, así como algunos escribas venidos de Jerusalén. Y al ver que algunos de sus discípulos comían con manos impuras, es decir no lavadas, . - es que los fariseos y todos los judíos no comen sin haberse lavado las manos hasta el codo, aferrados a la tradición de los antiguos, y al volver de la plaza, si no se bañan, no comen; y hay otras muchas cosas que observan por tradición, como la purificación de copas, jarros y bandejas -.  Por ello, los fariseos y los escribas le preguntan: «¿Por qué tus discípulos no viven conforme a la tradición de los antepasados, sino que comen con manos impuras?»"

"El les dijo: «Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, según está escrito: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí.  En vano me rinden culto, ya que enseñan doctrinas que son preceptos de hombres. Dejando el precepto de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres.» Les decía también: «¡Qué bien violáis el mandamiento de Dios, para conservar vuestra tradición!  Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre y: el que maldiga a su padre o a su madre, sea castigado con la muerte. Pero vosotros decís:  Si uno dice a su padre o a su madre: "Lo que de mí podrías recibir como ayuda lo declaro Korbán - es decir: ofrenda -", ya no le dejáis hacer nada por su padre y por su madre,  anulando así la Palabra de Dios por vuestra tradición que os habéis transmitido; y hacéis muchas cosas semejantes a éstas.»"



Veamos el núcleo de la crítica de Cristo a los fariseos:

… hipócritas, según está escrito: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. En vano me rinden culto, ya que enseñan doctrinas que son preceptos de hombres.

Y luego sigue:

Dejando el precepto de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres.

Que es esto sino antropocentismo?

Así es. Los Fariseos, pretendidos sustentadores de lo sobrenatural -que en parte es verdad, sin duda- al fin y al cabo son humanistas: antropocentristas…



En vano me rinden culto, ya que enseñan doctrinas que son preceptos de hombres.



Dejando el precepto de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres.

Pues bien, recordemos las otras notas características de los fariseos, que están en los cuatro Evangelios:

Soberbios

Hipócritas

Amadores de la Figuración

Buscadores de la Gloria Humana

Cultores de la propia grandeza, Vanidosos, hinchados, vanagloriadores de sí mismos…

Pretensiosos de ser la crema de la sociedad humana y de la religión

Y ahora tenemos una última característica:

Legalistas.

Legalistas… un legalismo positivista, una excrecencia y desarrollo casuístico de ellos mismos sobre la Palabra de Dios multiplicaba los preceptos y ritos,  hasta el absurdo, convirtiéndolo ya en algo extraño al significado original de la Palabra y la Ley de Dios.

Vaciamiento de la interioridad y significado original de la Palabra…

Entonces, estamos en presencia de un legalismo mendaz, hipertrofiado, que no exalta y sacraliza la verdadera Ley de Dios, sino su propia interpretación y casuística desarrollada en torno a ella.

Es un legalismo positivo de su propia autoridad. Está lejos del significado original: ver por ejemplo el episodio en que Jesús sana una mujer en San Lucas y los reprende por su tergiversación de la Escritura: Lucas 13:10-17

Dejemos esto en claro: Jesús no reprende a los fariseos, Doctores de la Ley, escribas, etc, por un verdadero respeto y amor a la Ley de Dios, sino por todo lo contrario, por su falta de respeto a ella y su tergiversación.

Hemos llegado a una increíble asimilación, de semejanza, del fariseo con el progremodernista. Cuyas notas características las dan los Papas que combatieron el progremodernismo, Pío IX y San Pío X sobre todo.

Solapados, disimulados tergiversadores de la Palabra de Dios con apariencia de piedad..



Amantes y buscadores de la figuración, del aplauso y la gloria del mundo..



Destructores de la Iglesia y la Fe de Cristo…



Serpentinos, ondulantes, oscuros, contradictorios…



Hipócritas!



Dañinos en extremo…



Pero los progremodernistas no son legalistas! Disparará indignado algún superficial.

Si lo son! Su Ley no es la Ley de Dios. Su legalismo es la normativa del Paradigma actual: la Corrección Política del Sistema: La Ley de la Modernidad, de la Actualidad. Los vientos del Mundo…La opinión en boga… La normativa de la opinión mayoritaria en los temas de ellos…

Los signos de los tiempos…



He ahí sus Dogmas. Y he ahí su legalismo.



Entonces tenemos un asombroso paralelismo entre Fariseos y progremodernistas, poco señalado.

Pero claro, el fariseo era visiblemente altivo, cerrado, elitista, austero…y el progremodernista en esto se muestra distinto: mundano, abierto, sonriente, bien insertado en la Historia: Ciudadano del Mundo.



Ciudadano del Mundo….hombre de su tiempo..



Ya no es un hombre de la Ciudad de Dios, un peregrino católico como los Santos de toda la Escritura y la Tradición…..un católico, que como dijo Cristo,



No es del mundo..  aunque está en el mundo..



El, por lo contario, es del mundo…Es un hombre actual; un hombre de su tiempo, bien funcional a la Historia y al Sistema…



Pero, vamos, es al fin y al cabo humanista, antropocentrista, que enseña mandamientos de hombres, y rinde a Dios un culto vano…



Maldito el hombre que se apoya en el hombre, mientras su corazón se aparta de Dios!

En vano me rinden culto! Porque lo que enseñan no es mas que doctrinas de hombres!

"«Vosotros sois los que os la dais de justos delante de los hombres, pero Dios conoce vuestros corazones; porque lo que es estimable para los hombres, es abominable ante Dios."

Apártate de Mí Satanás! Porque tus pensamientos no son los de Dios sino los de los hombres…



La Escritura no es muy amiga del humanismo antropocéntrico, como se ve…



Dejemos en claro, un última observación sobre el modernismo personalista. En su notable tergiversación y deturpamiento de la Fe, el personalismo subsume la Ley de Dios en el concepto de norma; y ese concepto, norma, obviamente no es sagrado ni divino; entonces tenemos que la Ley de Dios también es relativa a cambios históricos, adaptable y no Inmutable y eterna. Podemos deducir fácilmente las consecuencias fácticas, prácticas, pastorales, de esto. Amoris Laetitia es un ejemplo que viene a la mente rápidamente...cuando afirma que hoy ya no se puede llamar pecado mortal a ciertas situaciones...

La moral cristiana derivada de la Verdad inmutable, queda aniquilada. Se convierte en moralina seudoreligiosa inmanente tendiendo a la corrección política del paradigma vigente.

Es precisamente lo que ha sucedido a partir del II Concilio Vaticano.

Recuperar la integridad de la Palabra de Dios, su Divinidad, su Inmutabilidad, su Eternidad, como siempre la ha sabido la Iglesia hasta 1962, por lo menos en su Magisterio, es el imperativo del católico fiel de hoy en día que lucha contra la Apostasía.

Para concluir estas consideraciones sobre la semejanza asombrosa entre el antiguo fariseo y el actual progremodernista, digamos de una que el progremodernista es infinitamente peor; mas dañino que su precursor arcaico; porque aquel no ha tenido su Pentecostés. En cambio el clérigo progremodernista ha recibido el Orden Sagrado y los Sacramentos de la Nueva Alianza: toda la potencia espiritual de Cristo y su Iglesia, que la usa para tergiversar la Verdad, para oscurecer el instrumento de la Salvación, que es la Palabra de Dios.

……………………………………………………………………………………….



Recordemos que Cristo al profetizar parte de su Discurso Escatológico, advirtió,



No pasará esta generación hasta que todo esto se cumpla…



Muchos estultos objetores de la Escritura, sostienen que Cristo se equivocó acá….Oh estupidez de la petulancia erudita humana! Generación no significa aquí, en este contexto, una pequeña duración temporal entre una generación y otra, de padres a hijos, veinte o treinta años, sino una ralea, una cierta especie de gente….: los enemigos del Reino; los adalides del Mysterium Iniquitatis: los judíos fariseos deicidas y los progremodernistas humanistas inmanentistas.

NOTAS
1)http://rinconliturgico.blogspot.com/2011/07/v-domingo-despues-de-pentecostes.html
2)http://www.fsspx-sudamerica.org/sites/sspx/files/40.5pentecostes.pdf
3)https://radiocristiandad.files.wordpress.com/2017/12/re-a124-el-evangelio-de-jesucristo-pe-castellani.pdf
4)http://w2.vatican.va/content/pius-x/es/encyclicals/documents/hf_p-x_enc_19070908_pascendi-dominici-gregis.html
5)https://www.youtube.com/watch?v=JxSkqSzrAnA&fbclid=IwAR2u3lYqbPZW0WMlUSnFQYakFRTQjLuVIqb-TtTcvLj9UjieF8U_5V8CG4g



















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2 comentarios:

  1. Muy interesante el tema del legalismo del progre, del modernista. Es un dogmático de la corrección política del Sistema. De la opinión dominante en el paradigma actual....Aunque muchos se asombren de eso....Los progres legalistas y fariseos...

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  2. Comparto la opinión de Mary E. sobre los progres legalistas y fariseos.

    Dejo a Ud. felicitaciones, Va llevando al lector despacio y de la mano para que, los no conocedores de estos temas, logren comprender el " NUCLEO" del problema , como muy bien lo señala Ud.
    La comparación entre progres y fariseos es precisa.
    La diferencia tomando en cuenta ese Pentecostes los deja en un drama peor que el de los fariseos.
    Las citas de los Santos Padres, bien elegidas acorde con el tema sobre los Preceptos, Ley de Dios, normas humanas sujetas a la corrección política del sistema, el legalismo ,etc.
    EXCELENTE !!

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