miércoles, 25 de enero de 2023

LIBERALISMO, LIBERTAD RELIGIOSA, RADICALES Y CONSERVADORES


<<La libertad religiosa no se puede aplicar a las religiones falsas. Esa libertad no puede compartirse entre la Verdad y el error.
En la sociedad civil la Iglesia proclama que el error no tiene derechos y que el Estado solo debe reconocer a los ciudadanos el derecho a practicar y difundir la religión de Cristo.>> (MONS. LEFEBVRE)
Esta es la Doctrina Católica de siempre, que después de seis décadas de nueva religión liberal y modernista -con la libertad religiosa condenada ya proclamada en DH del II CV- escandaliza a los bautizados liberales y modernistas, ya indiferentistas y relativistas, que por lo general no tienen ni idea de la Doctrina.
Y también escandaliza a neoconservadores conciliares "formados" y los progresistas radicalizados, que están hoy en la cúpula de la Iglesia.
Para los primeros, neocones liberales, el indiferentismo político laicista liberal masónico, corrige y a la vez continúa la Doctrina de siempre, sin ruptura.
Para los progresistas radicalizados, sí hay ruptura -coincidiendo con el Catolicismo Tradicional, el único- pero esta ruptura es buena y deseable.
Obviamente, ambas posiciones son aberraciones. Pretender que hay cambio y "corrección" de lo anterior, y a la vez continuidad es una locura contradictoria hegeliana. Ratzinger fue el legitimador de esta posición.
Y pretender que el abandono y el repudio confeso de la verdad ya consolidada en este punto es algo bueno y deseable, es aberración herética de una concepción confesadamente destructiva. Acá están el extinto Martini y el mismo Bergoglio, con contradicciónes y disimulos a veces este último.
Vemos que la revolución liberal y modernista -Mysterium Iniquitatis; digámoslo sin vueltas- tiene dos fases:
El progre radical jacobino: Kung, Rhaner, Congar, Chenu, Danielou, De Lubac, Balthasar, Kasper, Wojtyla y Ratzinger -con matices y disimulos varios de ellos y los dos últimos antes de ser Papas y Prefectos de la Fe. Estos proponen y presionan y hacen los cambios revolucionarios. Léase "destrucción".
El neoconservador liberal, modernista moderado y disimulado, Girondino: De Lubac, Balthasar, Juan Pablo II y Benedicto XVI en sus fases de "moderados". Estos moderan, dosifican, legitiman los cambios revolucionarios (destrucción) para que sean aceptados por todos; los cubren de una pátina de restauracionismo, que obviamente es una ficción, pues tratan de moderar el ímpetu progresista y ponerle cierto freno, pero NUNCA desde la Doctrina Católica y la Tradición, sino desde el neomodernismo moderado.
Ambos, progres jacobinos y conservadores liberales girondinos, pertenecen a la Revolución anticristiana. Ambos estaban a la izquierda y a la derecha respectivamente en el recinto de la Asamblea revolucionaria. La Tradición era el Enemigo, que naturalmente no estaba allí.
Análogamente a Lefebvre, que quedó "fuera" de la Nueva Iglesia conciliar -de lo cual probáblemente debamos dar gracias a Dios-; esa iglesia nueva y revolucionaria que el teólogo de la nouvelle, muy influyente en el II Concilio, E. Schillelbeecks, dió en llamar, en una eufórica y estupenda confesión, el 1789 de la Iglesia.






No hay comentarios:

Publicar un comentario

EL MAL BAJO LA CONTRADICCIÓN. El Caballo de Troya de vidrio.

  EL MAL BAJO LA CONTRADICCIÓN El caballo de Troya de vidrio. Sabido es que el modernista configurado por la filosofía moderna, hegeliano e ...