miércoles, 22 de febrero de 2023

MIÉRCOLES DE CENIZA - INICIO DE LA CUARESMA

 MIÉRCOLES  DE CENIZA

I Clase, morado
La liturgia de este día es doble: imposición de la ceniza y sacrificio eucarístico. Tenemos ahí el vestigio de una antigua ceremonia. La ceniza se imponía en la iglesia de la Colecta o reunión, es decir, la de Santa Anastasia; el sacrificio se celebraba en la iglesia de la Estación, la de Santa Sabina, que se alzaba en el Aventino, Llevando la ceniza sobre sus cabezas, el Papa y los cristianos de Roma iban desde Santa Anastasia hasta Santa Sabina, con los pies descalzos, implorando misericordia, para empezar los ejercicios de la milicia cristiana con el santo ayuno de la Cuaresma y para luchar contra los espíritus del mal con las armas de la abstinencia. (Bendición de las cenizas). Es un resto de la penitencia pública a que se sometía a los pecadores en los primeros siglos. Antes de ser apartado de los fieles, el pecador era salpicado con ceniza, símbolo de penitencia, y vestido con el humilde hábito penitencial. Al suprimirse el uso de la penitencia pública, alrededor del año 1000, la ceremonia se extendió a todos los cristianos. Todo cristiano fervoroso debe presentarse con humildad y espíritu de penitencia a recibir la ceniza y a escuchar las graves palabras que pronuncia el sacerdote al imponerla: «Acuérdate, hombre, que eres polvo y al polvo has de volver». Los textos de la Misa están inspirados todos en esta idea de la penitencia. Dios es siempre misericordioso para con todos los que se convierten a Él. (Introito); pero importa rasgar los corazones más que los vestidos (Epístola). El que ayune generosamente, no por agradar a los hombres (Evangelio); el que reciba con la debida piedad las venerables solemnidades del ayuno (Oración), ese podrá cantar: «Te exaltaré, Señor, porque me recibiste y no alegraste a mis enemigos sobre mí. Clamé a Ti y me sanaste» (Ofertorio).
1º - Bendición de la Ceniza.
Antes de la Misa conventual o parroquial se bendice la ceniza, sacada de los ramos benditos del año anterior. Los ministros del altar usan ornamentos morados, cual corresponde a ese rito penitencial. Tanto los textos como el canto que los acompaña son una exhortación a la compunción del corazón y a la penitencia y enmienda de la mala vida pasada. Asistamos con devoción y santa tristeza a esta ceremonia venerable que nos introduce en el ayuno de la sagrada Cuaresma, y al llegarnos el turno para recibir la ceniza bendita, inclinemos humildemente la cabeza, y acatemos con resignada sumisión la sentencia de muerte que, en nombre del Creador, nos dicta a cada uno hoy la Santa Iglesia
  ¶ El sacerdote, revestido de capa morada, o sin casulla, procede a la bendición de la ceniza. El Coro empieza cantando:
Antiphona. Ps. 68, 17. 
Exáudi nos, Dómine, quóniam benígna est misericórdia tua: secúndum multitúdinem miseratiónum tuárum réspice nos, Dómine. Ps. ibid., 2.Salvum me fac, Deus: quóniam intravérunt aquæ usque ad ánimam meam. V. Glória Patri.
Repetitur Exáudi nos.
  Antífona. 
Escúchanos, Señor, ya que tu misericordia es benigna: vuelve a nosotros, Señor, tus ojos, inmensamente compasivo como eres y bondadoso. Ps. Sálvame, Dios mío: Porque las aguas de la tribulación han anegado mi alma. V. Gloria al Padre.
Se repite: Escúchanos.
   Luego el sacerdote dice:
   V. Dóminus vobíscum
   R. Et cum spíritu tuo   
    V. El Señor sea con vosotros
    R. 
Y con tu espíritu 
Oremus                           Oratio
Omnípotens sempitérne Deus, parce pæniténtibus, propitiáre supplicántibus: et míttere dignéris sanctum Angelurn tuum de cœlis, qui bene+dícat et sanctí+ficet hos cíneres, ut sint remédium salúbre ómnibus nomen sancturn tuum humíliter implorántibus, ac semetípsos pro consciéntia delictórum suórum accusántibus, ante conspécturn divinæ cleméntiæ tuæ facínora sua deplorántibus, vel sereníssimam pietátem tuam supplíciter obnixéque flagitántibus: et præsta per invocatiónem sanctissimi nóminis tui; ut, quicúmque per eos aspérsi fúerint, pro redemptióne peccatórum suórum, córporis sanitátem, et ánimæ tutélam percípiant. Per Christum Dóminum nostrum.    
R. Amen.
Oremos                            Oración (2)
Oh Dios eterno y todopoderoso, sé propicio a los que te ruegan, perdona a los pecadores arrepentidos: y dígnate enviar del cielo a tu santo Ángel, que ben + diga y santi+ fique estas cenizas, para que sean remedio saludable para todos aquellos que humildemente invocan tu santo nombre, confiesan que son pecadores, y, arrepentidos de sus faltas, se postran delante de Ti implorando tu misericordia: concédeles, por la invocación de tu santísimo nombre, que todos los que fueren espolvoreados con estas cenizas, en remisión de sus pecados, consigan la salud del cuerpo y la protección
del alma. Por Cristo nuestro Señor. R. Amén.
Oremus                           Oratio
Deus, qui non mortem, sed pæniténtiam desíderas peccatórum: fragilitátem conditiónis humánæ benigníssime réspice; et hos cíneres, quos, causa proferéndæ humilitátis atque promeréndæ véniæ, capítibus nostris impóni decérnimus, bene+dícere pro tua pietáte dignáre: ut, qui nos cínererem esse, et ob pravitátis nostræ deméritum in púlverern reversúros cognóscimus; peccatórurn ómnium véniam, et pr?mia pæniténtibus repromíssa, misericórditer cónsequi mereámur. Per Christum Dóminum nostrum.    
   R. Amen.
Oremos                               Oración
Oh Dios, que no quieres la muerte, sino la conversión de los pecadores: mira con suma compasión la condición de la humana flaqueza, y dígnate, misericordioso, ben +decir Tú mismo estas cenizas, que vamos a recibir sobre nuestras cabezas en señal de la humildad cristiana y prenda del perdón que esperamos para que, reconociendo que somos polvo y en polvo debemos convertirnos, merezcamos alcanzar de tu misericordia el perdón de todos los pecados y el galardón prometido a los que hacen penitencia. Por Cristo nuestro Señor. R.Amén.
Oremus                           Oratio
Deus, qui humiliatióne flécteris, et satisfactióne placáris: aurem tuæ pietátis inclína précibus nostris; et capítibus servórurn tuórum, horurn cínerum aspersióne contáctis, effúnde propítius grátiam tuæ benedictiónis: ut eos et spíritu compunctiónis répleas et, quæ juste postuláverint, efficáciter tríbuas; et concéssa perpétuo stabilíta et intácta manére decérnas. Per Christum Dóminurn nostrum.    
   R. Amen   
Oremos                               Oración
Oh Dios, que te dejas vencer por la humillación y te aplacas por la penitencia: escucha misericordiosamente nuestros ruegos y derrama generoso la gracia de tu bendición sobre las cabezas espolvoreadas de ceniza de tus siervos; de suerte que los llenes del espíritu de compunción y a la vez atiendas eficazmente sus justas peticiones, disponiendo, además, que duren para siempre, firmes e intactas, las gracias. Por Cristo nuestro Señor. R. Amén.
Oremus                           Oratio
Omnípotens sempitérne Deus, qui Ninivítis in cínere et cilício pæniténtibus, indulgéntiæ tuæ remédia præstitísti: concéde propítius; ut sic eos imitémur hábitu, quátenus véniæ prosequámur obténtu. Per Christum Dóminum nostrum.
   R. Amen   
Oremos                               Oración
Oh Dios omnipotente y eterno, que concediste los remedios de tu perdón a los ninivitas mientras hacían penitencia en la ceniza y el cilicio: haz de modo que nosotros tan fielmente les imitemos en la penitencia, que alcancemos también la gracia de tu perdón. Por Cristo nuestro Señor. R. Amén.
2º - IMPOSICIÓN DE LA CENIZA
   Terminadas estas Oraciones, el Celebrante, impuesto incienso en el turíbulo, rocía la Ceniza tres veces con agua bendita diciendo la Antífona Asperges, sin canto y sin salmo, y la inciensa tres veces.
   Luego el Sacerdote más digno del clero se acerca al Altar, le impone la Ceniza en la cabeza al Celebrante que permanece de pie. Si no hay otro Sacerdote, el mismo Celebrante, vuelto al Altar e inclinado, se la impone a sí mismo en la cabeza, sin decir nada.
  Entre tanto, canta el coro:
Antiphona.                          Joël. 2, 13.
Immutémur hábitu, in cínere et cilício: jejunémus, et plorémus ante Dóminum: quia multum miséricors est dimíttere peccáta nostra Deus noster.
Antífona
Cambiemos nuestro vestido por la ceniza y el cilicio: ayunemos y lloremos en la presencia del Señor; pues es nuestro Dios inmensamente misericordioso para perdonarnos los pecados.
Alia antiphona                 Ibid., 17.
 Inter vestíbulum et altáre plorábunt sacerdótes minístri Dómini, et dicent: Parce, Dómine, parce pópulo tuo et ne claudas ora canéntium te, Dómine.  
Otra Antífona
Entre el vestíbulo y el altar, llorarán los sacerdotes, ministros del Señor, diciendo: Perdona, Señor, perdona a tu pueblo; y no cierres la boca de los que a Ti claman, oh Señor.
   Sigue el responsorio
Esther 13 ; Joël. 2. Emendémus in mélius, quæ ignoránter peccávimus: ne súbito præoccupáti die mortis, quærámus spátium pæniténtiæ, et inveníre non possímus. * Atténde, Dómine, et miserére: quia peccávimus tibi. V. Ps. 78, 9.Adjuva nos, Deus salutáris noster: et propter honórem nóminis tui, Dómine, líbera nos. -Atténde, Dómine, et miserére: quia peccávimus tibi. V. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto. - Atténde, Dómine.    
Enmendémonos y mejorémonos en aquello en que por ignorancia hemos faltado: no sea que, sorprendidos por la muerte, busquemos el tiempo de arrepentirnos y no podamos encontrarlo. *Óyenos, Señor, y ten piedad, porque hemos pecado contra Ti. V. Ayúdanos, oh Dios Salvador nuestro; y líbranos por la gloria de tu nombre. Óyenos, Señor. Gloria al Padre. Óyenos, Señor.
     El sacerdote mientras se cantan las antífonas y el responsorio, con la cabeza descubierta, primero impone las cenizas en la cabeza(3) al mas digno del clero, de quien recibió las cenizas, luego a los ministros sagrados revestidos, de rodillas frente  al altar, diciendo:
Genesis 3, 19. Meménto, homo, quia pulvis es, et in púlverem revertéris.
Acuérdate, hombre, que eres polvo, y que en polvo has de convertirte (4).
    ¶ Luego vienen los demás, primero el clero por orden (de mayor a menor), luego el pueblo se acerca al comulgatorio, y, de rodillas, recibe del Celebrante la Ceniza, como ya se ha dicho de los ministros. Terminada la imposición de la Ceniza, dice el Sacerdote:
   V. Dóminus vobíscum
   R. Et cum spíritu tuo      
    V. El Señor sea con vosotros
    R.
Y con tu espíritu 
Oremus                           Oratio
Concéde nobis, Dómine, præsídia milítiæ christiánæ sanctis inchoáre jejúniis: ut, contra spiritáles nequítias pugnatúri, continéntiæ muniámur auxíliis. Per Christum Dóminum nostrum.
   R. Amén.     
Oremos                               Oración
Concédenos, Señor, la gracia de comenzar, con los santos ayunos, la carrera de la milicia cristiana: a fin de que, luchando contra la perversidad de los espíritus malignos, seamos protegidos por las armas de la continencia. Por Cristo nuestro Señor. R. Amén.
Y sigue la Misa:
3º - MISA 
ESTACIÓN EN SANTA SABINA 
(I clase - Ornamentos morados )
    En la Misa que se dice luego de la bendición e imposición de las cenizas se omiten todas las oraciones que se dicen al pie del Altar, así como las oraciones Aufer a nobis y Orámus te, Dómine, pero no el beso al altar.
Antiphona ad Introitum. Sap. 11, 24, 25 et 27.
Miseréris omnium, Dómine, et nihil odísti eorum quæ fecísti, dissímulans peccata hóminum propter pœniténtiam et parcens illis: quia tu es Dóminus, Deus noster. Ps. 56, 2. Miserére mei, Deus, miserére mei: quoniam in te confídit anima mea. 
V. Glória Patri.
Antífona de Entrada.
De todos, Señor, te compadeces, y nada aborreces de lo que creaste, disimulando los pecados de los hombres y perdonándoselos en atención a su penitencia; porque Tú eres el Señor, Dios nuestro. Ps. Compadécete de mí, oh Dios, compadécete de mí:   porque en Ti confía mi alma.
V. Gloria al Padre.

Oratio

Præsta, Dómine, fidélibus tuis: ut jejuniórum veneránda solémnia, et cóngrua pietáte suscípiant, et secúra devotióne percúrrant. Per Dóminum.   
   R. Amén.   

  Oración

Concede, Señor, a tus fieles, la gracia de empezar con piedad sincera la venerable solemnidad de los santos ayunos y de observarlos hasta el fin con una constante devoción. Por nuestro Señor Jesucristo.
R. Amén.
Epístola
   Llamamiento a la penitencia y a la conversión íntima y sincera de todos los hombres, aun de los más impíos, que suena, después de los desenfrenos y alborotos del Carnaval, a un misericordioso pregón venido de ultratumba. 
Léctio Joélis Prophétæ.
Joël. 2, 12-19
Hæc dicit Dóminus: Convertímini ad me in toto corde vestro, in jejúnio, et in fletu, et in planctu. Et scíndite corda vestra, et non vestiménta vestra, et convertímini ad Dóminum Deum vestrum: quia benígnus et miséricors est, pátiens, et multæ misericórdiæ, et præstábilis super malítia. Quis scit, si convertátur, et ignóscat, et relínquat post se benedictiónem, sacrifícium, et libámen Dómino Deo vestro? Cánite tuba in Sion, sanctificáte jejúnium, vocáte cœtum, congregáte pópulum, sanctificáte ecclésiam, coadunáte senes, congregáte párvulos et sugéntes úbera: egrediátur sponsus de cubíli suo, et sponsa de thálamo suo. Inter vestíbulum et altáre plorábunt sacerdótes minístri Dómini, et dicent: Parce, Dómine, parce pópulo tuo: et ne des hereditátem tuam in oppróbrium, ut Dóminéntur eis natiónes. Quare dicunt in pópulis: Ubi est Deus eórum? Zelátus est Dóminus terram suam, et pepércit pópulo suo. Et respóndit Dóminus, et dixit pópulo suo: Ecce ego mittam vobis fruméntum et vinum et óleum, et replebímini eis: et non dabo vos ultra oppróbrium in géntibus: dicit Dóminus omnípotens.
   Lección del Profeta Joel
Esto dice el Señor: Convertíos a mí de todo vuestro corazón, con ayuno y con llanto y con gemidos. Y rasgad vuestros corazones y no  vuestros vestidos, y convertíos al Señor Dios vuestro: porque es benigno y misericordioso, paciente y clementísimo, y su bondad sobrepasa nuestra malicia. ¿Quién sabe si se inclinará a piedad y os perdonará, y os dejará gozar de la bendición y el poder ofrecer sacrificios y libaciones al Señor, Dios vuestro? Tocad la trompeta en Sión, santificad su santo ayuno, convocad a junta, congregad al pueblo, purificad toda la gente, congregad los ancianos, juntad los párvulos y los niños de pecho; salga el esposo de su lecho, y la esposa de su tálamo. Entre el vestíbulo y el altar, llorarán los sacerdotes, ministros del Señor y dirán: Perdona, Señor, perdona a tu pueblo, y no  abandones tu heredad al oprobio, para que la dominen las naciones. Porque dirían las gentes: ¿En dónde está el Dios de ellos? Mas el Señor miró con amor a su tierra, y perdonó a su pueblo. Y habló el Señor, y dijo a su pueblo: Yo os enviaré trigo, y vino, y aceite, y os llenaréis de todo eso: y nunca ya más permitiré que seáis el escarnio de los gentiles: dice el Señor omnipotente.
Graduale. Ps. 56, 2 et 4 Miserére mei, Deus, miserére mei: quoniam in te confídit ánima mea. V/. Misit de cælo, et liberávit me, dedit in oppróbrium conculcántes me.   
Tractus Ps. 102, 10. Dómine, non secúndum peccáta nostra, quæ fécimus nos: neque secúndum iniquitátes nostras retribuas nobis. V. Ps. 78, 8-9 Dómine, ne memíneris iniquitátum nostrárum antiquárum: cito antícipent nos misericórdiæ tuæ, quia páuperes facti sumus nimis. (Hic genuflectitur) V. Adjuva nos, Deus salutáris noster: et propter glóriam nóminis tui, Dómine, líbera nos: et propítius esto peccátis nostris, propter nomen tuum.
Gradual. Compadécete de mi, oh Dios, compadécete de mí; porque en Ti confía mi alma. V. Envió del cielo su socorro y me libró: cubrió de oprobio a los que me pisoteaban.
Tracto.- No nos trates, Señor, como lo merecemos por los pecados que hemos cometido, ni nos castigues con arreglo a nuestras iniquidades. V. No te acuerdes, Señor, de nuestras culpas pasadas, sino adelántate Tú en seguida con tu misericordia, por que hemos quedado empobrecidos hasta el extremo. (Aquí se arrodilla) V.Ayúdanos, oh Dios, Salvador nuestro; y, por la gloria de tu nombre, líbranos, y perdona nuestros pecados, por causa de tu nombre.
Evangelio
      El ayuno cuaresmal que hoy  iniciamos los cristianos solemnemente, para ser agradable a Dios y provechoso a nuestras almas debe revestir, según este Evangelio, las siguientes cualidades: Humilde sinceridad de corazón, santa alegría espiritual y ausencia de vana ostentación. Haciéndolo así, acumularemos tesoros preciosos en el Cielo; de otro modo, la mortificación del ayunador no será recompensada.
U Sequéntia sancti Evangélii secúndum Matthaeum
Matth. 6, 16-21
In illo témpore: dixit Jesus discípulis suis: Cum jejunátis, nolite fíeri sicut hipócrita, tristes. Extérminant enim fácies suas, ut appáreant homínibus jejunántes. Amen dico vobis, quia recepérunt mercédem suam. Tu autem, cum jejúnas, unge caput tuum, et fáciem tuam lava, ne videáris homínibus jejúnans, sed Patri tuo, qui est in abscóndito: et Pater tuus, qui videt in abscóndito, reddet tibi. Nolíte thesaurizáre vobis thesáuros in terra: ubi ærúgo et tínea demolítur: et ubi fures effódiunt et furántur. Thesaurizáte autern vobis thesáuros in cœlo: ubi neque ærúgo neque tínea demolítur; et ubi fúres non effódiunt nec furántur. Ubi enim est thesáurus tuus, ibi est et cor tuum.
  U Continuación del Santo Evangelio según San Mateo.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Cuando ayunéis no os pongáis tristes, como los hipócritas, los cuales desfiguran su rostro para hacer ver a los hombres que ayunan. En verdad os digo, que ya recibieron su paga. Mas tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava bien tu cara, para que no conozcan los hombres que ayunas,sino solamente tu Padre, que está en lo más secreto, y tu Padre que ve lo más oculto te lo premiará. No amontonéis tesoros en la tierra, donde el orín y la polilla los roen, y donde los ladrones los desentierran y los roban. Mas atesorad para vosotros tesoros en el cielo, en donde ni los consume el orín ni la polilla, y donde los ladrones no los desentierran ni los roban. Porque en donde está tu tesoro, allí está también tu corazón.
Antiphona ad Offertorium.  Ps. 29, 2-3. Exaltábo te, Dómine, quoniam suscepísti me, nec delectásti inimicos meos super me: Dómine, clamávi ad te, et sanásti me.
Antífona del Ofertorio.
Yo te ensalzaré, Señor, porque me has amparado, y no has permitido se burlen de mí mis enemigos: Señor, a Ti clamé y me sanaste.

Secreta

Fac nos, qu?sumus, Dómine, his munéribus offeréndis conveniénter aptári: quibus ipsíus venerábilis sacraménti celebrámus exórdium. Per Dóminum nostrum.

Secreta

Haz, oh Señor, te rogamos, que nos preparemos debidamente para ofrecer estos dones, con los que damos principio a la celebración del venerable sacramental de la cuaresma Por nuestro Señor Jesucristo.  
Prefacio de Cuaresma
Vere dignum et justum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus. Qui corporáli jejúnio vítia cómprimis, mentem élevas, virtútem largíris et praémia: per Christum Dóminum nostrum. Per quem majestátem tuam laudant Angeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes. Coeli, coelorúmque Virtutes, ac beata Séraphim, socia exsultatióne concelébrant. Cum quibus et nostras voces, ut admítti jubeas deprecámur, súpplici confessióne dicéntes:
  
Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias siempre y en todo lugar: Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno. Que con el ayuno corporal reprimes las pasiones, elevas el espíritu, nos enriqueces de virtudes y premios, por Jesucristo nuestro Señor. Por quien los Ángeles alaban a tu Majestad, la adoran las Dominaciones y se sobrecogen de respeto las Potestades. Los Cielos y las Virtudes celestiales y los bienaventurados Serafines la ensalzan con el mismo júbilo. Por lo que te pedimos te dignes escuchar juntamente con las suyas nuestras voces, al prorrumpir en esta respetuosa alabanza: 
Antiphona ad Communionem. Ps. 1, 2 et 3. 
Qui meditábitur in lege Dómini die ac nocte, dabit fructum suum in témpore suo.
Antífona de Comunión.
El que medita la ley del Señor día y noche, dará su fruto a su tiempo.

Postcommunio

Percépta nobis, Dómine, pr?beant sacraménta subsídium: ut tibi grata sint nostra jejúnia, et nobis proficiant ad medélam. Per Dóminum.
Haz, oh Señor, que el sacramento que acabamos de recibir nos fortalezca: a fin de que nuestros ayunos cuaresmales te sean a Ti gratos y a nosotros nos sirvan de medicina saludable. Por nuestro Señor Jesucristo. 
Oración sobre el pueblo
  ¶ A continuación el Celebrante dice: Orémus y el Diácono (y si la Misa es rezada, o sin ministros, el mismo Celebrante) añade: 
 
     Humiliáte cápita vestra Deo.  
Inclinántes se, Dómine, majestáti tuæ, propitiátus inténde: ut qui divíno múnere sunt refécti, cæléstibus semper nutriántur auxíliis. Per Dóminum.
     Humillad vuestras cabezas ante Dios.   
Atiende, Señor, propicio, a los que se inclinan ante tu Majestad, para que los que han sido alimentados con el don divino, sean siempre fortalecidos con auxilios celestiales. Por Jesucristo Nuestro Señor. 

domingo, 29 de enero de 2023

IV DOMINGO DESPUÉS DE EPIFANÍA

 DOMINGO IV DESPUÉS DE EPIFANÍA, II CLASE

TEXTOS DE LA MISA MISA

Introito. Salm. Ps. 96, 7-8  Adorad a Dios, todos sus Ángeles: oyólo y alborozóse Sión, y regocijáronse las hijas de Judá. – Ps. El señor reina ya: llénense de júbilo todas las islas. v. Gloria al Padre. .

 

Colecta.-  Oh Dios, que conocéis nuestra fragilidad y sabéis que no podemos resistir entre tantos peligros como nos cercan; concedednos la salud de alma y cuerpo, para que venzamos, con vuestra asistencia, los males que padecemos por nuestros pecados. Por N. S. J. C…

 

Epístola. Rom. 13, 8-10. – Hermanos: Con nadie tengáis deudas, más que la del amor mutuo; porque el que ama al otro, ha cumplido la ley. De hecho, el “no adulterarás, no matarás, no robarás, no codiciarás” y cualquier otro mandamiento, se resumen en esta regla: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. El amor no hace el mal al prójimo. Por eso, la plenitud de la ley es el amor.

Gradual. Salmo 101, 16-17- Temerán las naciones tu nombre, oh Señor y todos los reyes de la tierra tu gloria. V. Porque edificó el Señor Sión, y allí será visto en su majestad.

 

Aleluya, aleluya.- V. El señor reina ya, regosíjese la tierra: llénense de júbilo todas las islas. Aleluya.

 

Evangelio.  Mat. 8, 23-27.-  En aquel tiempo, subió Jesús a la barca, y sus discípulos lo siguieron. En esto se produjo una tempestad tan fuerte, que la barca desaparecía entre las olas; él dormía.  Se acercaron y lo despertaron gritándole: «¡Señor, sálvanos, que perecemos!». Él les dice: «¿Por qué tenéis miedo, hombres de poca fe?». Se puso en pie, increpó a los vientos y al mar y vino una gran calma. Los hombres se decían asombrados: «¿Quién es este, que hasta el viento y el mar lo obedecen?»

 

Ofertorio. –Salmo 117, 16-17  La diestra del Señor ha hecho maravillas: la diestra del señor me ha ensalzado; ya no moriré, sino que viviré y publicaré las obras del señor

 

Secreta.-  Oh Dios omnipotente, os rogamos nos concedáis que el don de este sacrificio que os presentamos, nos purifique siempre de toda mancha y proteja nuestra debilidad. Por N. S. J. C…

 

Prefacio de la Santísima Trinidad.-  Realmente es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias, siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios Todopoderoso y eterno: Que con tu Único Hijo y el Espíritu Santo eres un solo Dios, un solo Señor; no una sola persona, sino tres Personas en una sola naturaleza. Y lo que creemos de tu gloria, porque Tú lo revelaste, lo afirmamos también de tu Hijo, y también del Espíritu Santo, sin diferencia ni distinción. De modo que al proclamar nuestra fe en la verdadera y eterna divinidad, adoramos tres Personas distintas, de única naturaleza e iguales en su dignidad; A quien alaban los Ángeles y los Arcángeles y todos los coros celestiales, que no cesan de aclamare con una sola voz: Santo…



Comunión. Luc. 4.22.- Maravillávanse todos de las palabras que salían de la boca de Dios.



Poscomunión.- Despéguennos, Señor, vuestros dones de los placeres terrenos, y refuércennos siempre con el manjar divino. Por N. S. J. C…

 

 

 

 

 

MISA EN LATÍN

TEXTOS EN LATÍN

Dóminica IV Post Epiphaniam
II Classis

 

 

Introitus: Ps. xcvi: 7-8

Adoráte Deum omnes Angeli ejus: audívit, et lætáta est Sion: et exsultavérunt fíliæ Judæ. [Ps. ibid., 1]. Dóminus regnávit, exsúltet terra: læténtur ínsulæ multæ. Glória Patri. Adoráte Deum.

Oratio:

Deus, qui in tantis perículis constitútos, pro humána scis fragilitáte non posse subsístere: da nobis salútem mentis et córporis; ut ea, quæ pro peccátis nostris pátimur, te adjuvánte vincámus. Per Dóminum.

 

ad Romanos xiii: 8-10

Léctio Epistolæ beáti Pauli Apóstoli ad Romanos:
Fratres: Némini quidquam debeátis, nisi ut invicem diligátis: qui enim díligit próximum, legem implévit. Nam: non adulterábis: Non occídes: Non furáberis: Non falsum testimónium dices: Non concupísces: et si quod est aliud mandátum in hoc verbo instaurátur: Díliges próximum tuum sicut teípsum. Diléctio próximum malum non operátur. Plenitúdo ergo legis est diléctio

Graduale Ps. ci: 16-17

Timébunt gentes nomen tuum, Dómine, et omnes reges terræ glóriam tuam. V. Quóniam ædificávit Dóminus Sion, et vidébitur in majestáte sua.
Allelúja, allelúja. [Ps. xcvi: 1] Dóminus regnávit, exsúltet terra: læténtur ínsulæ multæ. Allelúja.

Matthew viii: 23-27

† Sequéntia sancti Evangélii secúundum Matthæum.
In illo tempore: Ascendénte Jesu in navículam, secúti sunt eum discípuli ejus: et ecce motus magnus factus est in mari, ita ut navícula operirétur flúctibus, ipse vero dormiébat. Et accessérunt ad eum discípuli ejus, et suscitavérunt eum, dicéntes: “Dómine, salva nos, perímus!” Et dicit eis Jesus: “Quid tímidi estis, módicæ fidei?” Tunc surgens, imperávit ventis et mari, et facta est tranquíllitas magna. Porro hómines miráti sunt, dicéntes: “Qualis est hic, quia venti et mare obédiunt ei?”

Credo.

Offertorium: Ps. cxvii: 16 et 17.

Déxtera Dómini fecit virtútem, déxtera Dómini exaltávit me: non móriar, se vivam, et narrábo ópera Dómini.

Secreta:

Concede, quǽsumus, omnípotens Deus: ut hujus sacrifícii munus oblátum, fragilitátem nostram ab omni malo purget semper, et múniat. Per Dóminum.

 

Communio: Luc. iv: 22

Mirabántur omnes de his, quæ procedébant de ore Dei.

Postcommunio:

Munera tua nos, Deus, a delectatiónibus terrénis expédiant: et cæléstibus semper instáurent aliméntis. Per Dóminum.

 

 

 

 

 

COMENTARIO

 

EL SEÑOR DUERME, PARECE QUE NOS HUNDIMOS…

PERO ÉL TIENE TODO BAJO CONTROL,
EĹ ESPERA NUESTRA COLABORACIÓN.

 

 

Nuestro Señor en su vida pública curó enfermos, resucitó muertos, perdonó pecados, expulsó al Demonio. Mostró su poder sobre la enfermedad, la Muerte, sobre el Pecado, sobre el Demonio.

En este Evangelio completa su círculo de poder, mostrando su dominio sobre la naturaleza: aún el viento y el mar le obedecen.

Su poder es absoluto; no hay nada que se le sustraiga. Para los espíritus rectos es claro: nunca hubo un hombre así; este debe ser el Mesías, el Hijo de Dios, deberían concluir.

En realidad su demostración apunta a dejar de manifiesto que es el Hijo de Dios y Dios mismo, para el que lo quiera ver.

Apenas empezó su travesía por el mar interior, se levantó una gran tormenta. Uno piensa en quizás el diablo intentó acabar con ellos; realmente un dolor de cabeza este Jesús para él.
El Señor tiene todo previsto y aprovecha el mal y las dificultades y las convierte en bien.

Al final, todo se resolvió con aumento de la Fe y la iluminación de los discípulos y los otros hombres que también iban en la barca.

La barca quedaba tapada por las olas. Y el Señor dormía. Los hombres de naturaleza muy sana suelen dormir bien -dice Castellani- o los que están extremadamente cansados. Los dos casos se pueden aplicar a Nuestro Señor.

Su vida pública era extremadamente exigente: realmente se desgastaba para salvar al mundo.
Una tormenta en el mar -aunque sea un mar interior- donde una pequeña barca quede tapada por las olas no es algo para tomar a la liviana.

¡Señor! ¡No te importa que nos hundamos! Traduce mas o menos Castellani del griego.
Despertándose Él les espeta: ¡¿Porqué tienen miedo cobardes?!
y levantándose increpó al viento y al mar y se produjo una gran calma.
Castellani afirma que el concepto es COBARDES.

¿Estar hundiéndose en el mar y ponerse algo nerviosos es de cobardes? Para mí no es de cobardes -sigo a Castellani-; pero para Jesucristo es de cobardes.

Estar con Aquel que resucitó muertos, expulsó al Demonio, sano enfermos incurables y terminales, perdonó pecados con portentos incluidos, y dejarse dominar por el miedo, perdiendo la confianza, para Él es muy feo: implica falta de Fe en Él; lo cual lo pone muy mal, como se ve en otros muchos pasajes del Evangelio.

Observemos que las oraciones de la misa recalcan nuestra humana indigencia pidiendo al Señor fortaleza y redención. Y por otro lado la adoración del Señor como Dios.

 

Sobrevino una gran calma y bonanza, continúa el texto. Entonces aquellos hombres admirados se preguntaban: ¿Quien es este al que hasta los vientos y el mar le obedecen?

El asombro ante la majestad sobrenatural. Ante la Presencia de la Divinidad.

Abordemos la barca de una interpretación común: La Barca -barca de Pedro- puede ser la Iglesia; la internación en el mar, la vida de la Iglesia en este mundo y su historia; la tormenta son las persecuciones, las conspiraciones del mundo, las traiciones, y porqué no, si le ponemos un toque de actualidad, la putrefacción, la gangrena interna de la Iglesia, suscitada por una conspiración desde adentro por propios miembros traidores.

Realmente las olas por momentos tapan la barca, que parece una cáscara de nuez en un torrente.

Hay agitación en la tripulación consciente, que está muy asustada y nerviosa.

Aquí le agrego un toque personal. Hoy tenemos tripulación y pasajeros -clerecía y masa de bautizados- que también duermen en la barca -que ha crecido en volumen y capacidad- un dulce sueño opiáceo; algunos de ellos despiertos, pero narcotizados….preguntan: ¿Tormenta? ¿Que tormenta? ¡Está todo perfecto y es un hermoso día, seamos optimistas, no seamos aguafiestas!

Mientras la barca hace agua en varios puntos y grandes y ominosas aletas de tiburones van cerrando círculos concéntricos alrededor de la endeble nave….

Algunos de los que tienen cierta conciencia pierden la calma y gritan y patalean enloquecidos y parecen estar seguros de sucumbir.

¡Señor! ¡Señor! ¿Porqué duermes? Tu Iglesia es devorada por el Enemigo.
Pero sin embargo Él está ahí.

Sabemos que esta tormenta, dramática como ninguna otra en el pasado, ha sido profetizada por Él mismo. Serán perseguidos….serán odiados de todos por causa mía, serán traicionados, serán entregados a los poderes mundanos…Habrá una tribulación como nunca hubo ni la habrá jamás……Cuando vean la Abominación de la Desolación en lugar que no debe….entonces…huyan… ¡Sal de ella pueblo mío!

Varios Santos y Papas explicitaron estas profecías. Está la de Leon XIII: Desde la Cáthedra de San Pedro, desde donde se debería difundir la Verdad; el Enemigo usurpador difundirá la Mentira…

La Iglesia está devastada…..nunca estuvo peor. La crisis supera en mucho, cuantitativamente y cualitativamente todas las crisis anteriores; el Modernismo, cloaca de todas las herejías, ha desmontado y vaciado la Fe católica de la cristiandad, dejando solo la cáscara de palabras cristianas, pero rellenadas de espíritu idolátrico antropocentrista anticristiano.

La jerarquía en su gran y vasta mayoría -casi totalidad- permanece muda y aquiescente con la devastación desde adentro por el Enemigo. El que calla otorga.

Los pocos que denuncian y gritan son estigmatizados, vilipendiados, difamados, perseguidos, castigados, tratados como perros por la Jerarquía y la cúpula apóstata y traidora a Cristo.

Antiguos, fanáticos, inmovilistas que ponen palos en la rueda de la evolución de la iglesia – la nueva  pseudoiglesia formada por una clerecía apóstata, agarrada de la juridicidad de la Iglesia de Cristo- decimos nosotros- que quiere formar parte del mundo; insertarse en la Historia, dicen.

Abandonando a Cristo, obviamente.

¿El Señor? Parece que duerme.

Pero no hay que caer en ninguno de los dos extremos: no hay que volverse locos perdiendo el control y cediendo a la tentación de pensar que se hunde todo sin remedio y que Cristo y su Iglesia eran una utopía.

Y por otro, la Otra Apostasía: la de la impasibilidad beatífica; los calmos, los Pacíficos, los Sonrientes, los Beatíficos-tormenta de comillas!, si, otra tormenta mas- que ni siquiera ven la tormenta: ven todo mas o menos como siempre; hay que ser optimistas y no agitarse. En realidad no tienen nada de fe ni les interesa nada de Cristo ni de su Iglesia; eso es lo que sucede con esa ralea tan particular. Tibios, mediocres…acomodaticios al enemigo….

Entre estos dos extremos hay muchos matices.

¿Cual es la actitud que hay que tomar en la Barca de Pedro hoy en medio de la peor tormenta, casi un maremoto con tsunamis, en el océano mundano mas embravecido de la Historia, y con una gangrena interna?

La Barca agitada desde fuera por la tormenta, el mar, las olas, los tiburones, y por dentro por parte de una tripulación siniestra y traidora que ha casi reducido a la tripulación fiel y legítima.

No perder la Fe y saber que el Señor, aunque parezca que duerme, tiene todo bajo control; y saber que Él puede permitir que la tripulación y el pasaje de la Barca queden reducidos a una mínima expresión, por efectos de la tormenta y la conspiración interna de la tripulación infiltrada.

EL YA LO HA PREDICHO: LA TRAVESÍA DE LA BARCA SERÁ BRAVA, DRAMÁTICA. ESTO ESTÁ EN LA REVELACIÓN.

¡¡Pero los portales del Infierno no prevalecerán sobre la Iglesia!!

Ella, reducida a un Resto Fiel ínfimo cuantitativamente pero grande y Santo cualitativamente, recibirá al Señor en su Parusía.

Debemos tener Fe y Esperanza y Amor. Creerle y esperar en Él; Él sabe lo que permite, que puede ser doloroso y desagradable para nosotros. Pero todo será regenerado y sublimado por su Poder: aquel poder que en la tierra perdonó pecados, sanó enfermos, expulsó demonios, mandó a la tierra y al mar.

Ese Poder, vencerá al Demonio definitivamente, nos limpiará de manera plena y absoluta de nuestros pecados; nos hará resucitar y su Palabra nuevamente mandará que se hagan Nuevos Cielos y Nueva Tierra donde habitará la Justicia.

El mar no existirá mas, dice el Apocalipsis. Ese mar, ese mundo bárbaro, misterioso, siniestro, extraño y hostil a Dios que había albergado monstruos sin cuento, desaparecerá definitivamente dejando lugar a la Tierra Firme del Poder de Dios. Háganlo simbólico si quieren…

Calma, si. Pero calma con Fe y Esperanza, con Amor, que nos haga pedir ayuda al Señor todo el tiempo, pero que nos haga luchar como amigos de Él para expulsar la tripulación traidora, enemiga e infiltrada de la barca; que nos haga luchar para reparar la barca con paciencia y energía, lucidez.

Esa es la actitud. El Señor no duerme: está esperando que le pidamos los dones y gracias necesarias para comportarnos como valientes y hombres de Fe, en esta, la peor tormenta de la historia de la Barca de Pedro.

La aquiescencia narcotizada a la tripulación traidora e infiltrada, por medio de la impasibilidad beatifica y sonriente, no es mas que falta de Amor a Cristo y cobardía consumada, disfrazada de piedad.

Que la Santísima Virgen nos alcance virilidad para esta lucha.


SANTOS PADRES



Y entrando El en una barca, le siguieron sus discípulos. Y sobrevino luego un grande alboroto en la mar, de modo que las ondas cubrían la barca. Mas El dormía. Y se llegaron a El sus discípulos y le despertaron, diciéndole: "Señor, sálvanos, que perecemos". Y Jesús les dice: "¿Qué teméis, hombres de poca fe?" Y levantándose al punto, mandó a los vientos y a la mar, y se siguió una grande calma. Y los hombres se maravillaron, y decían: "¿Quién es Este, a quien los vientos y la mar obedecen?" (vv. 23-27)
Pseudo-Orígenes, hom. 7
Habiendo hecho Jesucristo muchos y admirables prodigios en tierra, pasa al mar a ejecutar allí obras más admirables, para demostrar a todos que era el Señor de la tierra y del mar. Por lo que se dice: "Y entrando El en una barca, le siguieron sus discípulos", no imbéciles, sino firmes y estables en la fe. Estos, pues, le siguieron, no sólo tras las huellas de sus pies, sino más bien acompañando a su santidad.
San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom.28,1
Tomó a sus discípulos consigo, y en la barca, para enseñarles estas dos cosas: no asustarse ante los peligros, ni envanecerse con los honores. Permite que las olas los atormenten, a fin de que no formen de sí mismos un juicio muy ventajoso, a causa de la elección que había hecho de ellos, dejando a los demás. Cuando se trata de manifestación de milagros, permite que asista el pueblo; mas cuando es cuestión de tentaciones y temores, toma solamente a los atletas que se proponía formar para la conquista del mundo.
Pseudo-Orígenes, hom. 7
Apenas entró en la barca hizo que se alborotara el mar. Como sigue: "Y sobrevino luego un grande alboroto en el mar, de modo que las olas cubriesen la navecilla". Esta tempestad no nació de sí misma, sino que obedeció al poder del que mandaba, el cual saca los vientos de sus tesoros. Se levantó una gran tempestad, para manifestar la grandiosidad del prodigio, porque cuanto más se precipitaban las olas sobre la navecilla, tanto más el temor turbaba a los discípulos, y más deseaban librarse por medio de un milagro del Salvador.
San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 28,1
Habían visto a otros recibir beneficios de manos de Jesús, pero como no juzgamos igualmente lo que se hace en los otros cuerpos con lo que se hace en el nuestro, fue conveniente que, por el sentido familiar, disfrutasen de los beneficios de Jesucristo. Y por eso quiso que se verificase esta tempestad, para que, por su liberación, les hiciese más claro el sentido del beneficio. Esta turbación era la figura de las tentaciones que habían de venir, de las cuales dice San Pablo: "No quiero que ignoréis, hermanos, que estamos gravados sobre nuestras fuerzas" ( 2Cor 1,8). Para dar tiempo al miedo, se dice: "Mas El dormía". Si se hubiese verificado la tempestad estando El despierto, o no hubiesen temido, o no le hubiesen rogado, y acaso no hubiesen creído que El podía hacer tal cosa.
Pseudo-Orígenes, hom. 7
La cosa, en verdad, es admirable y estupenda. El que nunca duerme ni aun dormita, ahora se dice que duerme. Dormía, en verdad, como hombre, pero vigilaba como Dios, manifestando así que tenía verdadero cuerpo humano, que había vestido corruptible. Dormía con el cuerpo, para hacer vigilar a los apóstoles, y para que nunca durmamos nosotros con el alma. Fue tanto lo que los discípulos se aferraron con el miedo, que, casi faltos de razón, se arrojaron sobre El, y en vez de hablarle con modestia y dulzura, le despertaron turbulentamente, como indica el evangelista: Y se acercaron los discípulos a El, y lo despertaron, diciendo: "Señor, sálvanos, que perecemos".
San Jerónimo
El tipo de este signo le vemos en el profeta Jonás, cuando, peligrando todos los otros, El estaba seguro, y duerme y es despertado.
Pseudo-Orígenes, hom. 7
¡Oh verdaderos discípulos! Tenéis con vosotros al Salvador, ¿y teméis el peligro? Está con vosotros la vida, ¿y teméis la muerte? Pero respondan: "Somos niños débiles todavía, y por eso tememos". De sonde sigue. "Y les dijo Jesús: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe?" Como diciendo: "Si me habéis visto poderoso en la tierra, ¿por qué no creéis que también puedo serlo en el mar?" Y si viniese la muerte, ¿no debéis sufrirla con gran valor? El que cree poco será argüido, el que nada cree, será condenado.
San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom.28,1
Mas si alguno dijese que no fue señal de poca fe el aproximarse a despertar a Jesús, habrá de admitir que esto fue señal de que todavía no tenían formada de El una opinión decorosa, porque habían conocido que podía increpar a la mar estando despierto, y aun no habían conocido que podía hacer lo mismo estando dormido. No hace este milagro en presencia de la muchedumbre, para que no sean acusados de poca fe. Pero, hallándose solo con ellos, los reprende ante todo, y calma la turbación de las aguas, como sigue: "Entonces, levantándose, mandó a los vientos y a la mar, y se siguió una grande calma".
San Jerónimo
De este pasaje inferimos que todas las criaturas sienten al Creador, pues aquellos a quienes se manda, sienten al que manda, no según el error de los herejes (que todo lo creen animado), sino por la majestad del Creador, por la que todas las cosas que son insensibles para nosotros son sensibles para El.
Pseudo-Orígenes, hom. 7
Mandó, pues, a los vientos y al mar, y de un viento grande se hizo una gran tranquilidad. Conviene que el grande haga cosas grandes, y por eso el que primero había alborotado magníficamente la profundidad del mar, ahora manda que otra vez se restablezca una gran tranquilidad, para que los discípulos, tan turbados, se alegren magníficamente.
San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 28,2
Vemos aquí también que toda la tempestad se disipó en el acto sin quedar huella de la turbación, lo cual era ciertamente extraño, pues cuando la fluctuación se termina naturalmente, las aguas se agitan después por mucho tiempo, mientras que aquí todo se volvió a la vez. Así realiza aquí Jesucristo lo que ha dicho del Padre: "Dijo, y se detuvo el espíritu de la tempestad" ( Sal 106). Con su sola palabra y mandato apacigua y refrena el mar. Por el aspecto, el sueño y el uso de la barca, los allí presentes le consideraban como hombre. De ahí la admiración en que cayeron, como sigue: "Y los hombres se maravillaron y decían: ¿Quién es ese", etc.
Glosa
San Juan Crisóstomo pone esta versión: "¿Quién es este hombre?" El sueño y lo que aparecía demostraba que era hombre, pero el mar y la tranquilidad manifestaban que era Dios.
Pseudo-Orígenes, hom. 7
Pero ¿quiénes son esos hombres que se admiraron? No creas que aquí se habla de los apóstoles, nunca encontramos que se designen los discípulos del Señor sino para honrarlos, y siempre se les llama apóstoles o discípulos. Se admiraban, pues, los hombres que navegaban con El, y de quienes era la barca.
San Jerónimo
Pero si alguno contenciosamente quiere decir que eran los discípulos los que se admiraban, responderemos que se les llama hombres con propiedad, porque todavía no habían conocido el poder del Salvador.
Pseudo-Orígenes, hom. 7
No dicen preguntando: "¿Cuál es Este?", sino asegurando que éste es Aquel a quien obedecen los vientos y el mar. ¿Cuál es éste, pues?, esto es, ¡qué poderoso, qué fuerte, qué grande! Manda a toda criatura, y no se desobedece su mandato. Sólo los hombres resisten, y por eso serán condenados en el juicio. En sentido místico, todos navegamos con el Señor en la barca de la Iglesia por este mundo borrascoso. El mismo Señor duerme con piadoso sueño, esperando nuestra paciencia y la penitencia de los impíos.
San Hilario, homiliae in Matthaeum, 7
Duerme, porque con nuestro sueño se adormece en nosotros. Sucede eso especialmente para que, en el miedo del peligro esperemos de Dios el auxilio. ¡Y ojalá que nuestra esperanza, aunque tardía, confíe en que podrá evadir el peligro, porque vigila dentro de nosotros el poder de Dios.
Pseudo-Orígenes, hom. 7
Acerquémonos a El con alegría, diciendo con el profeta: "Levántate; ¿por qué te duermes, Señor?" ( Sal 43,23). Y El mandará a los vientos, esto es, a los demonios, que son los que agitan en las persecuciones de los santos. Y restablecerá una gran tranquilidad respecto de los cuerpos y de las almas, la paz para la Iglesia y la serenidad para el mundo.
Rábano
El mar es la vorágine del mundo; la nave en que sube Jesús es el árbol de la cruz, con cuyo auxilio los fieles, hendidas las olas del mundo, vienen a la patria celestial como a una playa segura, en la que salta Jesús con todos los suyos. Por ello dice después: "El que quiera venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame". Habiendo Jesús subido a la Cruz, se verificó un gran movimiento, porque se agitaron las imaginaciones de sus discípulos, acerca de su pasión y la nave se cubría con las olas, porque toda la fuerza de la persecución se verificó en derredor de la Cruz, cuando sucumbió por la muerte. Por esto se ha dicho: "Mas El dormía". Su dormir es la muerte. Los discípulos despiertan al Salvador, cuando turbados con la muerte, buscan la resurrección a grandes voces, diciendo: "Sálvanos, resucitando, porque perecemos con la turbación de tu muerte". Pero El, resucitando, les reprende la dureza de su corazón, como se lee más adelante. Mandó el Señor a los vientos, porque humilló la soberbia del diablo. Mandó al mar, porque inutilizó la rabia de los judíos, y se verificó una gran calma, porque se tranquilizaron las mentes de los discípulos cuando presenciaron la resurrección.
Glosa
La nave es la Iglesia presente, en la que Jesucristo atraviesa con los suyos el mar de esta vida, enfrentando las aguas de las persecuciones. Admiremos y demos gracias a Dios.




miércoles, 25 de enero de 2023

LIBERALISMO, LIBERTAD RELIGIOSA, RADICALES Y CONSERVADORES


<<La libertad religiosa no se puede aplicar a las religiones falsas. Esa libertad no puede compartirse entre la Verdad y el error.
En la sociedad civil la Iglesia proclama que el error no tiene derechos y que el Estado solo debe reconocer a los ciudadanos el derecho a practicar y difundir la religión de Cristo.>> (MONS. LEFEBVRE)
Esta es la Doctrina Católica de siempre, que después de seis décadas de nueva religión liberal y modernista -con la libertad religiosa condenada ya proclamada en DH del II CV- escandaliza a los bautizados liberales y modernistas, ya indiferentistas y relativistas, que por lo general no tienen ni idea de la Doctrina.
Y también escandaliza a neoconservadores conciliares "formados" y los progresistas radicalizados, que están hoy en la cúpula de la Iglesia.
Para los primeros, neocones liberales, el indiferentismo político laicista liberal masónico, corrige y a la vez continúa la Doctrina de siempre, sin ruptura.
Para los progresistas radicalizados, sí hay ruptura -coincidiendo con el Catolicismo Tradicional, el único- pero esta ruptura es buena y deseable.
Obviamente, ambas posiciones son aberraciones. Pretender que hay cambio y "corrección" de lo anterior, y a la vez continuidad es una locura contradictoria hegeliana. Ratzinger fue el legitimador de esta posición.
Y pretender que el abandono y el repudio confeso de la verdad ya consolidada en este punto es algo bueno y deseable, es aberración herética de una concepción confesadamente destructiva. Acá están el extinto Martini y el mismo Bergoglio, con contradicciónes y disimulos a veces este último.
Vemos que la revolución liberal y modernista -Mysterium Iniquitatis; digámoslo sin vueltas- tiene dos fases:
El progre radical jacobino: Kung, Rhaner, Congar, Chenu, Danielou, De Lubac, Balthasar, Kasper, Wojtyla y Ratzinger -con matices y disimulos varios de ellos y los dos últimos antes de ser Papas y Prefectos de la Fe. Estos proponen y presionan y hacen los cambios revolucionarios. Léase "destrucción".
El neoconservador liberal, modernista moderado y disimulado, Girondino: De Lubac, Balthasar, Juan Pablo II y Benedicto XVI en sus fases de "moderados". Estos moderan, dosifican, legitiman los cambios revolucionarios (destrucción) para que sean aceptados por todos; los cubren de una pátina de restauracionismo, que obviamente es una ficción, pues tratan de moderar el ímpetu progresista y ponerle cierto freno, pero NUNCA desde la Doctrina Católica y la Tradición, sino desde el neomodernismo moderado.
Ambos, progres jacobinos y conservadores liberales girondinos, pertenecen a la Revolución anticristiana. Ambos estaban a la izquierda y a la derecha respectivamente en el recinto de la Asamblea revolucionaria. La Tradición era el Enemigo, que naturalmente no estaba allí.
Análogamente a Lefebvre, que quedó "fuera" de la Nueva Iglesia conciliar -de lo cual probáblemente debamos dar gracias a Dios-; esa iglesia nueva y revolucionaria que el teólogo de la nouvelle, muy influyente en el II Concilio, E. Schillelbeecks, dió en llamar, en una eufórica y estupenda confesión, el 1789 de la Iglesia.






domingo, 22 de enero de 2023

LA DEGRADACIÓN DEL LENGUAJE, INDICADOR Y PRODUCTOR DE LA DEGRADACIÓN DE LA FILOSOFÍA, LA TEOLOGÍA, LA RELIGIÓN


Siempre la Iglesia fue perfectamente consciente de que fue fundada por Cristo, impartidora de sus Sacramentos y portadora de la Verdad absoluta y salvadora.
Por eso en sus definiciones y sus documentos doctrinales y de culto en el lenguaje claro, viril, preciso, autoritario en el mejor de los sentidos, quedaba de manifiesto esa consciencia de traer al mundo la Verdad absoluta de parte de Cristo.
Cuando la infiltración "iluminada" por la Nouvelle Téologíe accedió a los altos cargos de la Iglesia, asumió oficialmente como doctrina el Liberalismo, el modernismo condenado antes. Se cambió la autoridad de la Iglesia en un modo liberal hacia el mundo, los herejes, los conspiradores los infieles y los enemigos. Esta liberalización, naturalmente se proyectó al Derecho Canónico, el proceso de canonizaciones...el Catecismo; ni el Ritual de Exorcismos se salvó de la epidemia disolvente del liberalismo: todo fue contaminado. En ese liberalismo pluralista todo entraba: Los hermanitos mayores, el Islam, el protestantismo, los herejes, los neoteólogos penalizados por Pío XII, las religiones paganas, el animismo...Lo único que quedó afuera es el Catolicismo, y su defensor excomulgado. Contra él se usó una autoridad arbitraria, absurda y tiránica, anticatólica e impía.
Mas allá de eso, ese liberalismo adoptado también se evidencia en el lenguaje: ya no es como antes, claro, preciso, fuerte, viril; ahora es eufemístico, dulzón, de "ingénua" y ambigua grandilocuencia idealista, que a veces recuerda al poeta Lammartine; impreciso, vago, borroso, indeterminado -y contradictorio, por si faltara algo. Ya no existe convicción de la posesión de la Verdad absoluta. Mas bien ahora es el Mundo y los enemigos quienes tienen la razón: hay que pedirles perdón y escucharlos, y aprender.
Teologìa, Filosofía, ideología hacen el lenguaje, el cual es expresión de aquellas. Y viceversa: hay una retroalimentación: un feed back.
El relativismo tiene un lenguaje que naturalmente es muy distinto al de la Iglesia Católica que es portadora de la Verdad.
La única "verdad absoluta" poseída por esas tristes décadas de una clerecía liberal y modernista, -que sigue en su puesto, desgraciadamente- pareció ser que el Catolicismo debía ser callado cueste lo que cueste.

jueves, 19 de enero de 2023

DE LA UNIDAD VERDADERA Y DEL FALSO ECUMENISMO IRENISTA

 Uno de los tópicos mas nefastos de la nueva religión conciliar, de la nueva eclesiología del poder, que se asienta sobre nuevas nociones de Tradición y Magisterio, es la de "Unidad". (Ver sobre la nueva noción de Tradición, con derivación a la de Magisterio, acá.)

La unidad es ciertamente algo excelente y deseable, siempre que sea eso: unidad en torno a la Verdad. Solo se puede tener unidad con Cristo aceptando la Verdad, la Revelación, la Doctrina. Las virtudes teologales llevan a eso.
El falso ecumenismo irenista del II Concilio concibe la "unidad" como un contubernio voluntarista, pelagiano, acordando con los que están en el error, y abdicando de verdades que a ellos les molestan. Esto es aberrante y está denunciado y condenado por los Papas Católicos, sobre todo en Mortalium Animos de Pío XI. acá; documento del Vaticano en varios idiomas, acá
La única verdadera Unidad es en torno a Cristo, la verdadera religión de la Iglesia Católica; en torno a la Verdad; y está dada por la conversión a Cristo de los que están fuera y su vuelta a la Iglesia Católica y la profundización de la conversión de los que están dentro.
De la nueva y aberrante concepción de la "unidad" se desprende que el que denuncie y resista las aberraciones liberales, modernistas y protestantizantes que pretenden imponer los "pastores" conciliares, atenta contra la Unidad.
Este "atentado" es la reacción necesaria del Católico ante este movimiento de fusión de la "nueva iglesia conciliar" con el Nuevo Orden Mundial que empieza en 1962.






ROMA PRETENDE QUE LA FSSPX NO ROMPA "LA COMUNIÓN"...PERO COMUNIÓN EN QUE?

"LOS LEFEBVRISTAS ROMPEN LA COMUNIÓN CON PEDRO; ES INACEPTABLE BAJO TODO PUNTO DE VISTA!" afirman neocones apologetas MK-Ultra hip...