viernes, 7 de junio de 2019

ESTRATEGIAS LOCAS DE SALVATAJE Y BLANQUEO DEL II CONCILIO VATICANO

Hay varias estrategias delirantes para intentar la utópica, herética, titánica empresa del salvataje, el blanqueo del II Concilio Vaticano.

Una de ellas es no reconocer la legitimidad de origen de Francisco y declararlo antipapa sin mas.

Porque se escandalizan de que un engendro monstruoso así arruine lo que ellos pretenden que andaba mas o menos bien con los santazos anteriores. 
El declararlo categoricamente usurpador y antipapa, rompería su vínculo con el II Concilio y los santazos anteriores.
En su ceguera -inconsciente y necia o también estrategia conspirativa- no se dan cuenta -o no se quieren dar cuenta- que el origen de la tragedia ya está en el Discurso de Inicio del II Concilio Vaticano, sigue en sus textos, en su aplicación, en el Metamagisterio Dogmático del Espíritu del Concilio, en la abdicación de la potestad correctiva que viene de sus textos; en el buenismo inerme e insensato; en su demencial pelagianismo, en su humanismo antropocéntrico y liberal. En el aflojamiento del derecho canónico y su nuevo Garantismo. En su ansia de celebrar matrimonio sacrílego con el espíritu del mundo, el de 1789. Todo lo cual fue apoyado y defendido por los Papas anteriores, y sigue siendo defendido a grandes rasgos, a capa y espada por el Abdicador que quedó vivo de aquellos.

Y se cierran a la realidad de que Bergoglio, ese mutante aberrante y grotesco que parece escapado de una película de ficción-terror, es fruto, resultado, consecuencia lógica de todo lo anterior; de los dichos, hechos y omisiones de los santazos anteriores.
Bergoglio es un hijo dilecto del Concilio y de los Papas anteriores.


jueves, 6 de junio de 2019

CATOLICISMO Y POLÍTICA - POR GODINO BASTIDA


Asistimos a las tomas de posesión de sus actas de Diputados y Senadores una vez  cumplidos los plazos  prescritos. Y los católicos más comprometidos se obstinan en enorgullecerse de su elección en la ceremonia ciudadana de la ilusoria participación en los destinos de la patria.

Hijos del  sufragio universal y la dicotomía persona/individuo maritaineniana (“Para una Filosofía de la Persona Humana”, de Jacques Maritain) y con las nobles armas de la Cristiandad aherrojadas por el moho rahneriano de la rendición (“Filosofía para todos. Una breve historia del pensamiento, de Sócrates a Ratzinger”, de Stefano Montana), contemplan traspuestos a  esos católicos autoproclamados políticos que  devienen a la salvación terrena en un mesianismo invertido, horizontal y terreno. Orgullosos de verse representados en paladines de los  principios católicos.

Juran por Dios, mano alzada sobre una Biblia de dudosa edición, el acatar una Constitución atea. Juran por  Dios defender un estado social contrario a Cristo que le niega y le combate en cada ley positiva que emana de  su cuello cual Medusa. Juran por Dios defender la democracia como fundamento de gobierno (“Las aporías de la democracia como forma de Estado”, de Miguel Ayuso), en el que las mayorías definen la verdad al margen de la Verdad  misma.

Usan el nombre de  Dios para abominar de su propio nombre.

Pero en este viaje hacia la “locura”, que así lo llamó Gregorio XVI (Encíclica Mirari) y Pío IX “libertad de perdición” (Encíclica Quanta cura), se suman alegres, pontificales, magisteriales y de amabilidad histriónica, Juan Pablo II –por ejemplo , en su visita a Paraguay, el 18 de mayo de 1.988 - : "no será posible hablar de verdadera libertad, y menos aún de democracia, donde no exista la participación real de todos los ciudadanos en poder tomar las grandes decisiones que afectan a la vida y al futuro de la nación". No se quedó  atrás Benedicto XVI con su homólogo civil George Bush (viaje Apostólico a EE.UU. el 16 de abril de 2.008): "la búsqueda de libertad de América ha sido guiada por la convicción de que los principios que gobiernan la vida política y social están íntimamente relacionados con un orden moral, basado en la señoría de Dios Creador"; da un paso más, implicando la  voluntad de Cristo en lo que el Magisterio anterior, desde Pio VI con Adeo Nota hasta Pio XI en Quas Primas ya de una forma solemne, es condenado como contrario a la reyecía de  Cristo.

Y éste último –Benedicto XVI-, ante conservadores, (que como decía el pensador peruano José de la Riva Agüero: “¿usted cree que hoy hay algo que conservar?”) de los que enarboló la bandera de la decencia postconciliar, el nuevo purismo de la heterodoxia, acogió bajos sus alas de  intelectual personalista (remito al encuentro entre Jürgen Habermas y Joseph Ratzinger, donde este último desplegó en el debate su Teología Personalista), la Fe convertida en principios.

Eso sí, Principios No Negociables. Y asociaciones civiles por doquier, se lanzaron al redil de aerópago ciudadano para su defensa ultramontana. Abandonada la Fe y sus verdades, y escogidas unas, convertidas otras y licuada alguna, para denigrarlas a categoría de principios (cuatro: Vida, Familia, Libertad de Enseñanza y Bien Común), terminaron de  hundir al triste católico ciudadano en una parodia de la venenosa democraciacristiana (“De la democracia y de la Democracia Cristiana”, de Danilo Castellano).

Y dado que estos Principios siguen infundiendo espíritus y animando a encuentros católicos de enjundia, hagamos unas breves reflexiones:

·                   Las Verdades de Fe no son principios, son eso mismo: Verdades.

·                   No son unas Verdades negociables y otras no, porque todas son Verdades.

·                   En las Verdades de Fe no impera la democracia, por que vienen dadas por su propia constitución como Verdades, no por decisiones en votaciones o por aceptación por parte del mundo, sino por Dios mismo.

·                   Las Verdades lo son todas, siempre y al completo.

·                   Las Verdades no son principios animadores o vivificadores de una sociedad en aras  a un mundo mejor, no. Son la base misma de la sociedad y no otra. La ausencia de Ellas  es la barbarie.

·                   Las Verdades de Fe no son unas ideas más en el mercado de las opiniones, son la Verdad. Por lo que no tienen la consideración de opción. Se  imponen por ellas  mismas: porque son Verdades queridas por Dios mismo.

·                   No son contrarias al pluralismo democrático, porque tal pluralismo de verdades no existe. La Verdad es única.

·                   Y sí debe, la Verdad (que es Cristo), imponerse en la sociedad, porque todo lo creado le está sometido, es Rey, Creador y Legislador. Y como tal no imparte principios, y mucho menos algunas verdades innegociables en oposición a otras que sí lo son.
Condena el Syllabus (fíjense que conjugo en presente, no en pasado) la siguiente proposición: “las leyes morales no tienen necesidad de sanción divina” (punto LVI), no una ley, dos o tres, sino todas. “Ni es tampoco necesario  que las leyes humanas se conformen  con el derecho natural o reciban de Dios su fuerza  obligatoria” (punto LVI): repito que ni una, ni dos ni tres, sino todas.
Y una última condena que viene a colación: “en la época actual no es necesario ya que la religión católica sea considerada como la única religión del estado, con exclusión de todos los demás cultos” (punto LXXVII). Ésta última condena  causa escándalo únicamente en las mentes  liberales, sean seglares o eclesiásticas, animador de parroquia, obispo, cardenal o Papa.

Y es esa misma mente liberal, que enraizada en lo más profundo del alma de la Iglesia, incluso crece como hiedra en la vida de  piedad de  muchos abonada por la soledad de  un dios que sólo puede  transitar por la conciencia, es donde se construye esta sociedad sin Dios. Téngase el Rosario colgado de la mano o se procesione en Semana Santa, sólo existe un calificativo: colaborador del Mal con su voto.





Firma: Godino Bastida

LA ERA DE LA MISERICORDIA Y EL OPTIMISMO CONCILIAR




Los anatemas y condenas siempre han puesto claridad meridiana en el anuncio y denuncia de la Iglesia; en la explicitación y Definición de su Doctrina.

A partir de 1962, año en que llegó la Era de la Misericordia según Juan XXIII, se abandonaría esta actitud violenta y anticuada.

Ya no queremos ser profetas de Desgracias…...No pretendemos definir ni condenar,….Hoy los hombres se dan cuenta solos de los errores graves...

Se abandonó la seca precisión viril de siempre y el realismo sano en cuanto a la relación con el mundo. Se echó mano al discurso eufemístico, vago, ambiguo, oscuro, de grandilocuencia demagógica; casi discurso liberal de mitin político, para que el lenguaje sea entendido por los hombres de nuestro tiempo, sea el lenguaje del hombre de nuestro tiempo.

Se cantaron increíbles serenatas y loas al mundo….verdaderamente había llegado una nueva era...

En la inverosìmil confusión, caos y calamidad, apostasía al fin y al cabo, que vemos hoy sobre moral y Doctrina en la Iglesia y en el mundo, sobre la conducta de los consagrados, vemos las consecuencias de la inauguración de esa era de misericordia, de buenismo estúpido y suicida; de optimismo pueril, insensato; de pelagianismo babélico; de esa actitud desguarnecida y desgraciada; de esa abdicación de la Verdad y el sentido común; de la evasión de la realidad que padeció la Iglesia en su período mas trágico.



miércoles, 5 de junio de 2019

DE LA CELEBRACIÓN DEL NOVUS ORDO Y SU INCONVENIENCIA - GODINO BASTIDA






Corren por las redes, como apologetas de Tradición, las descalificaciones al rito religioso instaurado por Pablo VI, con el firme propósito de explicitar la ilicitud de la ceremonia. Pero, todo ello, con un efecto más negativo y pernicioso que el fin conseguido, con más voluntarismo que acierto y, me atrevería a afirmar, con más posiciones heréticas y protestantes que la de los propios acusados, ya que estos últimos, muchos de ellos, viven sumergidos en las ponzoñosas aguas de la ignorancia.
Aguas que sin descanso mana la cornucopia conciliar vaticanosecundista y que todo lo inunda, todo lo contamina y todo lo muta.
Una vez ya rasgadas las vestiduras de los que hasta aquí se creían apóstoles del purismo litúrgico, enarbolando la predestinación luterana respecto a su salvación particular por los ahora desbaratados méritos que iban a presentar en la Parusía, pasemos a mostrar vergüenzas propias y extrañas.
Comienzo por el final: el Novus Ordo no es ilícito por las cabriolas que haga el celebrante. Es decir: el mal de ese nuevo rito no radica en la disposición del celebrante (cantaor, bailarín, payaso, actor, exhibicionista, ególatra, equilibrista, vedette, monologuista o arlequín); no radica en los instrumentos musicales a usar en el aderezo musical: maracas, timbales, xilófono, botellas de anís, gaitas escocesas o baterías aporreadas simiescamente; de igual forma, tampoco radica en el mal gusto de las partituras escogidas, sean de música folk de los setenta o una versión cristiana del baile de la conejita; de los fieles asistentes nada digo, que no pasan de rebaño haciendo coros a los disparates del director de pista con alba.
Sólo hay un punto, y un sólo punto que la hace ilícita: no es el sacrificio incruento de la Cruz. En resumen: es ilícita por el rito mismo; sea fiel al Misal, se celebre con devoción, en silencio o con dulces cantos de los monjes de Silos, en medio del fervor o con una genuflexión eterna. Es ilícita.
¿Asiste a la Misa de Pablo VI? Pues le animo a fijarse un poco más a lo que asiste.
¡Qué tiempos tan raros estos
en que estas cosas suceden!
Yo pregunto ¿Cómo pueden
tales cosas suceder?
Así salió murmurando
del templo, mi amigo Alfonso
¡Calla cuate, no seas sonso,
-le dije-, hay que comprender!

Y para ayudarle en este comprensión le pido lo haga sucintamente en tres puntos:
  • Sus elementos
  • Su naturaleza
  • Su finalidad
Y cuando ya esté usted en la calle, le comento quien es su autor, ya que tendrá más elementos, por sí mismo, que le hará no sorprenderse.
Sus elementos: como usted es joven (no es un anciano) y no ha conocido otra cosa, verá una colección heterogénea que hoy parece parte integrada de un todo.
Lo primero que destaca al entrar es el altar: pues no, es una mesa. Altar es el que está detrás, pegadito a la pared y, si tiene usted suerte, muchas veces parte de un retablo. Y en esa mesa, generalmente, usted verá…, nada, como mucho alguna vela o una maceta con flores; en el caso de un sacerdote piadoso, como echará algo de menos (no sabe aún a Quién) colocará un crucifijo presidiendo la mesa. La diferencia entre la mesa de su salón y ésta es … ninguna.
¿Y para qué sirven las mesas? Para comer. ¿Y los altares? Para ofrecer.
Que en esta misa moderna,
por satánico artificio,
dejó de haber sacrificio
y sólo en cena quedó.
En su capítulo octavo
Daniel nos da testimonio
de que por rabia el demonio
el sacrificio abolió.

Así de sencillamente llegamos a su naturaleza: una comida.
¿Le suena a usted, querido lector, la tonadilla “alrededor de tu mesa, venimos a recordar”? Vemos una mesa, cantamos que es una mesa y, como en todo convite de bien, nos ponemos alrededor de la mesa. Fíjese que incluso tiene un mantel.
Hoy por eso se nos dice
con tanta insistencia fea
que la Misa es asamblea,
cena, banquete o festín;
y que ahora el sacerdote
no es como antes oferente,
sino sólo presidente,
personaje de postín.

Le ruego no pierda de vista lo que más arriba le he recordado: la Santa Misa es el Sacrificio incruento de la Cruz (lo dice el Concilio de Trento, no yo). Se lo recuerdo porque somos de fijeza intelectual solazada y estos cánticos, de palma fácil, nos distraen.
Por eso, porque no es Misa,
se hace todo en una mesa,
y nadie causa extrañeza
que hayan quitado el altar.
Por eso, porque es banquete
se hace con mucha algazara
y una música tan rara
que hace a todos balancear.

En esa reunión de salón, el que preside la mesa, nos narra las palabras de Nuestro Señor y no se arrodilla hasta haber mostrado la Sagrada Forma a los comensales asistentes.
Aquí mi amigo interrumpe:
con razón al cura he visto
celebrar de espalda a Cristo
y no hincarse ni una vez”.
¡Pues claro! –le dije luego-
¿Quién se arrodilla en banquetes
en comedias y sainetes?
¿A quién de rodillas ves?


¿Se ha dado usted cuenta en el tono narrativo? Es una lectura contínua, no sacramental. El ánimo del que preside la comida es el descriptivo y, ¡recuerde!, de espaldas al altar, al Sagrario, de brazos abiertos a los asistentes.
Hasta aquí se ha fijado usted en las formas y, como de soslayo, nos hemos detenido en lo recitado por el celebrante.
Llegamos a la finalidad: ¿ha echado usted algo en falta? No, por supuesto.
Le ayudo: ¿a quién ofrecemos el Sacrificio del Cordero? Usted me dirá el “por quien”: la asamblea, el pueblo, los que estamos, los enfermos, los pobres, los feos o los misioneros del África tropical.
Pero, insisto: ¿a Quién? A la Santísima Trinidad.
No haga moviola, no rememore, ni busque misal en frenético nerviosismo. La Santísima Trinidad no aparece.
Si la Misa es sólo eso,
como lo enseñan hoy día
se acabó la Eucaristía;
y veo que tienes razón
ese cura que a cualquiera,
manda en tono autoritario:
¡Abre, muchacho el sagrario,
ponte a dar la comunión!

Suscipe, sancta Trinitas, hanc oblationem, quam tibi offerimus ob memoriam passionis, resurrectionis, et ascensionis Jesu Christi Domini” (Canon Misa Tradicional).
Clavadito a los ritos protestantes.
Y se explica que las monjas,
de costumbres tan claustrales
hereden de las vestales
su asombrosa dignidad,
y que haya minifalderas
en el Santo de los Santos
para brindar sus encantos
a la nueva cristiandad.

Le veo, querido lector, tembloroso con un sudor frío que recorre su frente, ya que se habrá dado cuenta que esa Nueva Misa no se puede definir como rito católico, ya que sus elementos no garantizan por si mismos esa intención. Y como consecuencia, perdido ese carácter, pasa a ser un rito de sumo dañino por el peligro que supone para la Fe.
¡Caramba, -termina Alfonso
malhumorado y molesto-,
qué peligroso y funesto
se avizora el porvenir!
si el Sacrificio Perpetuo
se abolió de los altares,
correrá la sangre a mares
el mundo va a sucumbir.


Ya está usted, querido lector, con el contrargumento: “¡ha sido promulgada por el Papa y está implantada en todo el orbe! ¿va usted a contradecir, desde este blog, a la misma Iglesia?”
Empiezo por el final, ya que observo que los argumentos (espero que no haya sido así) hasta ahora mostrados no han dado fruto: es la Iglesia la que ha canonizado la Santa Misa Tradicional (o de San Pio V).
Segundo argumento: la mayoría numérica o extensión geográfica no es argumento de valor.
Primer argumento: la indefectibilidad de la Iglesia garantiza que el Papa no puede imponer algo impío; pero es que además no está impuesto a la Iglesia porque siempre se podrá decir la Misa de siempre. Y añado: no está promulgado el rito de forma regular ni compromete la infalibilidad de la Iglesia.
Pensará que, ya al final de esta entrada, me he olvidado de la promesa de revelarle quien es el autor de semejante rito. También aseguré que se daría cuenta por sí solo. Una pista: dicen, ahora, que es “testigo del evangelio”.




Recupero una entrevista de un periodista de Le Monde, realizada a un obispo en medio de esta tormenta:
- Pero, vamos, Vd, está solo. Solo contra el Papa. Solo contra todos los obispos. ¿Qué significa su lucha?
- Pues no, no estoy solo. Tengo a toda la Tradición conmigo, la Iglesia existe en el tiempo y en el espacio… La Verdad, por otra parte, no se constituye por el número, el número no hace verdad. Así mismo, si yo estuviera solo,… esto me sería indiferente en lo que me concierne. Estoy apegado al Credo, al Catecismo, a la Tradición que ha santificado a todos los elegidos que están en el Cielo, quiero salvar mi alma.”


Querido lector: en prosa este dislate he resumido
Y en verso te lo he recitado para serte más fluido.

 
Firma: Godino Bastida.




Nota: Poema del P. M. Carmona.






martes, 4 de junio de 2019

ETNOGRAFÍA - Mujeres del Cáucaso y aledaños.





GHOST RIDERS IN DE SKY

Lúgubres jinetes que son esqueletos vestidos de vaqueros con ropas raídas, guardamontes fósiles, sombreros atados a su calavera, galopan frenéticos, y a la vez extáticos, sobre caballos en llamas oscuras, tras reses malditas de ojos rojos como brazas, siempre inalcanzables en una llanura absurda, infinita, para siempre.





MUSICA, escuchar hasta 1: 26 min






(escuchar específicamente hasta 1: 26)

LOS PAPAS CONCILIARES ESCRIBIERON LA RUINA DE LA IGLESIA

Los Papas conciliares pretendieron reescribir la historia de la Iglesia, dando un giro copernicano a su misión, su rostro, su manera de pararse ante el mundo. Ahora la Iglesia estaba acorde con la evolución del Mundo; ahora la Iglesia formaba parte de la gran corriente humanista de 1789. Esto queda claro en el Discurso de inicio del II Concilio, y en Documentos como Nostra Aetate, Dignitates Humanae, Gaudium et Spes, Lumen Gentium...en la Reforma Litùrgica antropocéntrica...y en enjundiosos discursos de sus Papas...

Cuando se empezó a notar el extraño y brutal quiebre con la Tradición y la Verdad revelada, que en algunos suscitó escándalo, postularon la alquimia conceptual de la Hermenéutica de la Continuidad, que pretende que el II Concilio continúa con la Tradición y el Magisterio de siempre: una tesis traída de los pelos y a las patadas y coscorrones; que termina siendo irrisoria, ridícula; en vista de que  las tesis centrales conciliares (libertad religiosa masónica, indiferentismo; ecumenismo irenista, concepción evoluttiva de la Revelaciòn; abdicación del establecimiento del Reino social de Cristo, renuncia a Extra Ecclesia Nulla Salus, invento  de una nueva liturgia modernista-protestante-.ecumenista.) ya están condenadas de plano explícitamente por el Magisterio de siempre de la Iglesia. 
Habida cuenta del descalabro general y apostasía de hoy, que viene en crescendo desde hace casi seis décadas (abdicación de la misión evangelizadora, banalización de la liturgia, nefasta formación en seminarios, sacerdotes sin conciencia y sin credo católico, clerecía hereje, corrupta y cobarde, desaparición de la Verdad en favor de una praxis horizontal oenegenista; sumisión a los poderes del mundo),lo que hicieron en realidad, es escribir la ruina de la Iglesia. 

ROMA PRETENDE QUE LA FSSPX NO ROMPA "LA COMUNIÓN"...PERO COMUNIÓN EN QUE?

"LOS LEFEBVRISTAS ROMPEN LA COMUNIÓN CON PEDRO; ES INACEPTABLE BAJO TODO PUNTO DE VISTA!" afirman neocones apologetas MK-Ultra hip...