domingo, 26 de marzo de 2023

DOMINGO PRIMERO DE PASIÓN, I CLASE, MORADO

 

Primer Domingo de Pasión

 

 

(I clase, morado)

Sin Gloria, Tracto, Credo y Prefacio de la Santa Cruz.

Después del Proemio Litúrgico y las oraciones de la Misa está nuestro comentario.

 

PROEMIO LITÚRGICO

Se da a esta Domínica en nombre de Domínica de Pasión, porque en ella nos invita la Iglesia a que consideremos de un modo especial los sufrimientos de Jesucristo. El mismo hecho de haber escogido para lugar de la estación la Basílica de San Pedro, uno de los más augustos santuarios de la ciudad de Roma, nos indica claramente la importancia que a tal día atribuye la Liturgia. Estando él consagrado a la memoria de los padecimientos sufridos por Jesucristo, ha procurado la Iglesia que todos sus ritos, las lecciones del Oficio divino, los cantos de la santa, Misa, nos moviesen a dolor, a la penitencia y a la oración. La misma supresión del Gloria Patri que rezamos en el Introito de todos los domingos de Cuaresma, nos muestra los sentimientos de tristeza que embargan a la mística Esposa de Jesucristo. Propio es también de este tiempo el velar las imágenes de los Santos, y la del mismo Crucifijo. Dieron motivo a esto último las palabras que en este día leemos en el santo Evangelio: Mas Jesús se escondió y huyó del templo. En el Introito implora el Mesías el juicio de Dios en prueba de su santidad y como protesta de la sentencia que han de pronunciar contra El los hombres. Declara también su confianza en el socorro de su Padre, el cual, después de las angustias, ignominias y dolores de su Pasión, le admitirá triunfante en la gloria.

Recordando la Iglesia que uno de los fines de la Cuaresma consiste en la completa y espiritual reforma de sus hijos, pide a Dios en la Colecta que se digne atenderles propicio, dirigiendo su cuerpo y guardando que todo mal su alma. En la Epístola nos enseña a qué precio nos rescató Jesucristo de la muerte y del pecado. Todos habíamos, por el pecado original, perdido el derecho a la herencia de Dios y a la promesa de Señor, que acompaña a la gracia; pero, por la muerte expiatoria de Jesús, nos hicimos de nuevo hijos de Dios y capaces de su divina herencia. Cristo es como el testador a quien heredamos. Muriendo y reconciliándonos, nos deja una infinita herencia: la gracia y la gloria. En el Gradual y en el Tracto se nos muestra cuanto haya costado nuestra redención al divino Salvador, cuya santidad, inocencia y virtud nos predica el santo Evangelio, lo mismo que la malicia y el odio de sus enemigos. Ambas circunstancias aumentan el valor del sacrificio. Uniéndonos y participando del inocente Cordero que por nosotros se inmola, conseguiremos vernos libres del pecado y ser objeto de las complacencias de Padre celestial. Esto pide la Iglesia en las Oraciones, especialmente en la Secreta y en la Poscomunión. En la Antífona que se canta a la Comunión, se nos recuerda, con las palabras del mismo Jesucristo, la institución del augusto sacrificio que acaba de celebrarse, y del que la Iglesia quiere frecuentemente participemos en memoria de la Pasión del Salvador, como El mismo nos lo manifestó al quedarse con nosotros en Eucaristía. (1)

 

 

TEXTOS DE LA SANTA MISA

 

 

Introito. Salm. 42.1-2,3.- Cristo ha asumido nuestra causa y la defiende ante Dios.  Hazme justicia, ¡oh Dios!, defiende mi causa contra un pueblo infiel; del hombre inicuo y falaz, líbrame; porque tú eres mi Dios y mi fortaleza. Salmo. Envía tu luz y tu verdad; ellas me guiarán y conducirán a tu santo monte a tu tabernáculo. -Hazme justicia.

Colecta.- Te rogamos, oh Dios omnipotente!, mires propicio a tu familia, para que con ti gracia sea dirigida en el cuerpo, y con tu protección guardada en el alma. Por nuestro Señor Jesucristo.

Epístola. Hebr.9,11-5.- El sacrificio de Cristo sustituye a los sacrificios de la antigua ley. Es de eficacia tan grande, que basta una sola vez por todas para expiar todos nuestros pecados y abrirnos de nuevo la entrada en la gloria. Hermanos: Habiendo venido Cristo como Pontífice de los bienes futuros, atravesó el tabernáculo más amplio y más perfecto, no hecho de mano de hombres, es decir, que no pertenece a este mundo, y penetró una vez por siempre en el Santuario, no con sangre de machos cabríos, ni de becerros, sino con su propia sangre, consiguiendo una redención eterna. Porque si sangre de los machos cabríos y de los toros y la ceniza becerra santifican con su aspersión a los inmundos en orden a la purificación de la carne, ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual, a impulsos del Espíritu Santo, se ofreció a sí mismo a Dios como víctima sin tacha, limpiará nuestra conciencia de las obras de muerte para permitirnos servir al Dios vivo? Y por esto es el mediador de una nueva alianza: muriendo para redimir las prevaricaciones cometidas bajo la primera alianza, ha querido que reciban la promesa de la herencia eterna los elegidos, los llamados en él, en Jesucristo nuestro Señor.

Gradual. Salm. 142.9-10; 17,48-49 .- Líbrame, Señor, de mis ene­migos; enséñame a hacer voluntad. ¡Señor, tú me libras de enemigos enfurecidos, tú me levantas sobre mis adversarios, tú me salvas del hombre vio­lento.

 

Tracto. Salm. 128.1-4.- Muchas veces me combatieron desde mi juventud. Dígalo ahora Israel: Muchas veces me combatie­ron desde mi juventud. Pero no prevalecieron sobre mí. Los labradores araron mis espaldas prolongando sus surcos; pero el Señor es justo y quebrantó el yugo de los malvados.

Evangelio. Juan 8.46-59.- En aquel tiempo: Decía Jesús a las turbas de los judíos: ¿Quién de vosotros me convencerá de pecado? Si os digo la verdad, ¿por qué no me creéis? El que es de Dios, oye las palabras de Dios. Por eso vosotros no las oís, porque no sois de Dios. Respondieron los judíos: ¿No decimos bien que eres un samaritano y que estás endemoniado? Respondió Jesús: Yo no estoy poseído del demonio, sino honro a mi Padre; y vosotros me habéis deshonrado a mí. Yo no busco mi gloria, hay quien la busca y juzga. En verdad, en verdad, os digo: quien guarde mi doctrina, no morirá jamás. Dijéronle los judíos: Ahora conocemos que estás poseído de algún demonio. Murieron Abraham y los profetas; y tú dices: Quien guarde mi doctrina, no mo­rirá eternamente. ¿Por ventura eres mayor que nuestro padre Abraham, el cual murió, y que los profetas, que también murieron? Tú ¿por quién te tienes? Respondióles Jesús: Si yo me glorifico a mí mismo, mi gloria nada vale; mi Padre es el que me glorifica, el que vosotros de­cís que es vuestro Dios, y no lo conocéis, mientras que yo lo conozco. Y, si dijese que no lo conozco, sería tan mentiroso como vosotros. Mas le conozco y observo sus palabras. Abraham, vuestro padre, deseó con ansia ver mi día; lo vio y gozó mucho. Y le dijeron los judíos: Aún no tienes cincuenta años y ¿has visto a Abraham? Respondióles Jesús: En verdad, en verdad os digo, que antes que Abraham fuera creado,  Yo soy . Tomaron entonces piedras para lanzárselas; mas Jesús se ocultó a sus ojos y salió del templo. Credo.

Ofertorio.- Te alabaré, Señor, con todo mi corazón. Concede a tu siervo esta gracia: que viva guardando tu palabra. Dame la vida según tu promesa, Señor.

Secreta. Te rogamos, Señor, que no sólo rompan estos dones los vínculos de nuestra maldad, sino que nos atraigan los dones de tu misericordia. Por nuestro Señor Jesucristo.

Prefacio de la Santa Cruz.- En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor, santo Padre, omnipotente y eterno Dios, que pusiste la salvación del género humano en el árbol de la cruz, para que de donde salió la muerte, saliese la vida, y el que en un árbol venció, en un árbol fuese vencido por Cristo nuestro Señor; por quien alaban los Ángeles a tu majestad, la adoran las dominaciones, la temen las Potestades y la celebran con igual júbilo los Cielos, las Vírgenes de los cielos y los bienaventurados Serafines. Te rogamos, que, con sus voces admitas también las de los que decimos, con humilde confesión Santo…

Comunión. 1 Cor.11,25-25.- Este es el cuerpo que será entregado por vosotros; éste es el cáliz de la nueva alianza en mi sangre, dice el Señor; haced esto, cuantas veces lo toméis, en memoria mía,

Poscomunión.- Atiéndenos, Señor Dios nuestro, y defiende con perpetuos auxilios a los que has restaurado con tus mis­terios. Por nuestro Señor.

 

 

 

 

 

Dominica Prima Passionis
I Classis
Statio ad S. Petrum

 

 

English Mass Text

¶ Ab hac Dominica usque ad Feria V in Cœna Dómini inclusive, in Missis de Tempore non dicitur Psalmus Júdica ante Confessionem, neque Glória Patri ad Introitum et post Psalmam Lavábo.

Introitus: Ps. xlii: 1-2

Júdica me, Deus, et discérne causam meam de gente non sancta: ab hómine iníquo et dolóso éripe me: quia tu es Deus meus, et fortitúdo mea.  [Ps. ibid. 3]  Emítte lucem tuam, et veritátem tuam:  ipsa me deduxérunt, et adduxérunt in montem sanctum tuum, et in tabernácula tua.  Júdica me.

Oratio:

Quǽsumus, omnípotens Deus, famíliam tuam propítius réspice:  ut, te largiénte, regátur in córpore; et, te servánte, custodiátur in mente. Per Dóminum.

2° contra persecutores Ecclesiæ, vel pro Papa
Non dicitur tertio oratio

ad Hebræos ix: 11-15

Léctio Epístolæ beáti Pauli Apóstoli ad Hebræos.
Fratres: Christus assístens póntifex futurórum bonórum, per ámplius et perféctius tabernáculum non manufáctum, id est, non hujus creatiónis:  neque per sánguinem hircórum aut vitulórum, sed per próprium sánguinem introívit semel in Sancta, ætérna redemptióne invénta.  Si enim sanguis hircórum, et taurórum, et cinis vítulæ aspérsus, inquinátos sanctíficat ad emundatiónem carnis:  quanto magis sanguis Christi, qui per Spíritum Sanctum semetípsum óbtulit immaculátum Deo, emundábit consciéntiam nostram ab opéribus mórtuis, ad serviéndum Deo vivénti?  Et ídeo novi testaménti mediátor est:  ut morte intercedénte, in redemptiónem eárum prævaricatiónum, quæ erant sub prióri testaménto, repromissiónem accípiant, qui vocáti sunt ætérnæ hæreditátis:  in Christo Jesu Dómino nostro.

Graduale: Ps. cxlii: 9 et 10

Eripe me, Dómine, de inimícis meis: doce me fácere voluntátem tuam.  [Ps. xvii: 48-49]  Liberátor meus, Dómine, de géntibus iracúndis: ab insurgéntibus in me exaltábis me: a viro iníquo erípies me.

Tractus: Ps. cxxviii: 1-4

Sæpe expugnavérunt me a juventúte mea.  v. Dicat nunc Israël: sæpe expugnavérunt me a juventúte mea.  v. Etenim non potuérunt mihi: supra dorsum meum fabricavérunt peccatóres.  v. Prolongavérunt iniquitátes suas: Dóminus justus concídet cervíces peccatórum.

Joann. viii: 46-59
+ Sequéntia sancti Evangélii secúndum Joánnem.

In illo témpore: Dicébat Jesus turbis Judæórum: «Quis ex vobis árguet me de peccáto?  Si veritátem dico vobis, quare non créditis mihi?  Qui ex Deo est, verba Dei audit.  Proptérea vos non audítis, quia ex Deo non estis.»  Respondérunt ergo Judæi, et dixérunt ei:  «Nonne bene dícimus nos, quia Samaritánus es tu, et dæmónium habes?»  Respóndit Jesus: «Ego dæmónium non hábeo: sed honorífico Patrem meum, et vos inhonorástis me.  Ego autem non quæro glóriam meam: est qui quærat, et júdicet.  Amen, amen dico vobis: si quis sermónem meum serváverit, mortem non vidébit in ætérnum.»  Dixérunt ergo Judæi: «Nunc cognóvimus quia dæmónium habes.  Abraham mórtuus est, et prophétæ: et tu dicis: Si quis sermónem meum serváverit, non gustábit mortem in ætérnum.  Numquid tu major es patre nostro Abraham, qui mórtuus est? et prophétæ mórtui sunt.  Quem teípsum facis?»  Respóndit Jesus: «Si ego glorífico meípsum, glória mea nihil est: est Pater meus, qui gloríficat me, quem vos dícitis quia Deus vester est, et non cognovístis eum: ego autem novi eum: et si díxero quia non scio eum, ero símilis vobis, mendax.  Sed scio eum, et sermónem ejus servo.  Abraham pater vester exsultávit ut vidéret diem meum: vidit, et gavísus est.»  Dixérunt ergo Judæi ad eum: «Quinquagínta annos nondum habes, et Abraham vidísti?»  Dixit eis Jesus: «Amen, amen dico vobis, ántequam Abraham fíeret, ego sum.»  Tulérunt ergo lápides, ut jácerent in eum: Jesus autem abscóndit se, et exívit de templo.

Offertorium: Ps. cxviii: 17 et 107

Confitébor tibi Dómine in toto corde meo: retríbue servo tuo, vivam et custódiam sermónes tuos: vivífica me secúndum verbum tuum, Dómine.

Secreta:

Hæc múnera, quæsumus, Dómine, et víncula nostræ pravitátis absólvant, et tuæ nobis misericórdiæ dona concílient. Per Dóminum.

2° contra persecutores Ecclesiæ, vel pro Papa
Non dicitur tertio oratio

Præfátio de Santa Cruce

Communio: 1 Cor. xi: 24, 25

Hoc corpus, quod pro vobis tradétur: hic calix novi testaménti est in meo sánguine, dicit Dóminus: hoc fácite, quotiescúmque súmitis, in meam commemoratiónem.

Postcommunio:

Adésto nobis Dómine Deus noster: et quos tuis mystériis recreásti, perpétuis defénde subsídiis. Per Dóminum…


SANTOS PADRES



"Vosotros sois hijos del diablo y queréis cumplir los deseos de vuestro padre: él fue homicida desde el principio y no permaneció en la verdad; porque no hay verdad en él; cuando habla mentira, de suyo habla, porque es mentiroso y padre de la mentira. Mas aunque yo os digo la verdad, no me creéis. ¿Quién de vosotros me argüirá de pecado? Si os digo la verdad, ¿por qué no me creéis? El que es de Dios, oye las palabras de Dios. Por eso vosotros no las oís, porque no sois de Dios". (vv. 44-47)
Crisóstomo, in Ioannem, hom.53
Con este raciocinio excluyó nuestro Señor a los judíos de la descendencia de Abraham; pero como se atrevieron a mayores diciendo que su Padre era Dios, no pudo resistirlo, y los increpó diciéndoles: "Vosotros tenéis por padre el diablo".
San Agustín, in Joannem, tract. 42
Al tratar de esto, debemos evitar el caer en la herejía de los maniqueos, que enseñan la existencia de cierta naturaleza del mal y que hay ciertas gentes que con sus jefes proceden de las tinieblas y que de ello toma su principio el diablo. De aquí aseguran que procede nuestra carne. Según estas creencias consideran lo que dijo el Señor: "Vosotros tenéis por padre al diablo". Ellos serían como la naturaleza del mal y procedían de la gente enemiga y de las tinieblas.
Orígenes, in Ioannem, tom. 23
También parece que incurrieron en el mismo error que aquellos que enseñaban que la esencia del ojo que ve es diferente de la esencia del ojo enfermo, o que se desvía. Y así como en éstos no hay diferencia en cuanto a la esencia, puesto que no hay otra cosa que la causa que hizo enfermar al ojo, así la esencia del hombre es una misma, tenga o no conocimiento.
San Agustín, ut sup
Los judíos eran hijos del diablo, porque lo imitaban, no porque hubiesen nacido de él. Por esto les dice el Señor: "Y queréis cumplir los deseos de vuestro padre". He aquí por lo que sois hijos suyos, porque deseáis lo mismo que él, y no porque hayáis nacido de él. Esta es la razón por la que me queréis matar a mí, que os digo la verdad, lo mismo que el demonio tuvo envidia al hombre y le mató. Por esto sigue: "El fue homicida desde el principio". Y, efectivamente, cometió homicidio en el primer hombre que pudo, porque el hombre no puede ser muerto si antes no es hecho hombre. Es verdad que el demonio no viene armado de espada con qué herir al hombre, pero sembró su palabra corrompida y con ella mató. Por tanto, no te creas que no hay homicidio cuando das un mal consejo a tu hermano. Mas vosotros herís en la carne, porque no podéis en el alma.
Orígenes, in Joannem, tract. 24
Y téngase en cuenta que no llama al diablo homicida desde el principio porque haya cometido algún crimen de esta especie, sino por todo el género humano, a quien dio la muerte, por cuanto en Adán todos morimos.
Crisóstomo, ut sup
Y no dijo "que hacéis sus obras", sino "que cumplís sus deseos", manifestando que tanto aquél como ellos estaban ávidos de hacer muertes. Y como constantemente acusaban al Señor diciendo que no procedía de Dios, les da a conocer, aunque de una manera embozada, que estas palabras suyas eran inspiradas por el diablo. Por esto sigue: "Y no permaneció en la verdad".
San Agustín, De civ. Dei. 11, 13 et 15
Quizá alguno diga que desde el principio de su existencia ya no existió en la verdad, y que por esta razón nunca pudo ser bienaventurado, ni encontrarse con los ángeles del Señor, puesto que rehusó estar sometido a su Creador, siendo por esto falso y mentiroso. También porque no quiso vivir bajo el yugo de una sujeción santa, que es la verdad, aparentando por la soberbia una supremacía que no tiene. Todo el que sigue esta doctrina, no puede estar de acuerdo con los maniqueos, que intentan probar que el demonio tiene desde el principio cierta naturaleza de mal género como naturaleza propia. Los que con tanta vanidad piensan así no se fijan en que no dijo el Señor que el diablo era ajeno a la verdad, sino que "no permaneció en la verdad". Allí demuestra que debe entenderse que cayó de la verdad, y también lo que dice San Juan en su epístola primera: "El diablo peca desde el principio" ( 1Jn 3,8). Si comprenden esto como de naturaleza, tienen que admitir que no hay pecado alguno en el diablo, puesto que le es natural obrar así. ¿Pero qué responderemos a los testimonios de los profetas? Ya lo dice Isaías, bajo la figura del rey de Babilonia, a quien designa como diablo: "Como se ocultó el lucero que había salido por la mañana" ( Is 14,12); o lo que dice Ezequiel: "Que estuviste en las delicias del paraíso de Dios" ( Ez 28,13), lo cual, si no puede entenderse en otro sentido, hay que admitirlo en el sentido de lo que se ya ha dicho: que no permaneció en la verdad, aunque estuvo en ella al principio. Y respecto de aquellas otras palabras, que "el diablo peca desde su principio", no puede entenderse respecto del principio en que fue creado, sino desde que empezó a pecar: el pecado comenzó en él, y él fue el principio del pecado.
Orígenes, ut sup
Es uniforme vivir siempre en la verdad, así como es diverso y variable no vivir en ella. Sucede que algunos, si cabe así decirlo, andan con pasos vacilantes y tratan de mantenerse en ella, mas no lo consiguen. Otros no sufren esto, sino que quedan firmes en el peligro, según aquellas palabras del Salmo: "Los pies se me han conmovido un poco" ( Sal 72,2). Los demás se alejan de la verdad. Explica también el Salvador el motivo por qué el diablo no es afecto a la verdad, cuando dice: "porque no hay verdad en él"; esto es, porque inventa cosas vanas y es engañado por sí mismo, en lo cual es peor, porque los demás son engañados por él. Mas éste es el que se engaña a sí mismo. Pero debe examinarse por qué dice el Señor: "Que no hay verdad en él". Si es porque nunca tiene doctrina verdadera, sino que todas sus cosas son falsas, o porque no tiene participación con Jesucristo, que dijo: "Yo soy la verdad" ( Jn 14,6). Parece imposible que una creatura racional opine falsamente sobre todas las cosas y que no piense rectamente sobre cosa alguna. Pero el diablo conoce, por lo menos en esto, la verdad, porque se considera a sí mismo como ser racional. Por este motivo su naturaleza no se funda precisamente en admitir lo contrario a la verdad, esto es, el error y la desidia, como si nunca pudiera conocer la verdad.
San Agustín, De Civ Dei, 11, 14
Y cuando el Salvador dice que en el diablo no hay verdad, sujeta el juicio como si hubiésemos averiguado por qué no está en la verdad. A esto dice que es porque la verdad no está en él, pero el estaría en la verdad si hubiera permanecido en ella.
Prosigue: "Cuando habla la mentira, de suyo habla, porque es mentiroso y padre de la mentira".
San Agustín, in Joannem, tract. 42
En estas palabras quisieron ver algunos que el diablo tenía padre, e investigaron quién sería el padre del diablo; este error es de los maniqueos. El Señor llamó al diablo padre de la mentira. Pero, no todo el que miente es padre de su mentira, porque si admites una mentira de otro y la dices, tú mientes, es verdad, pero no eres el padre de aquella mentira. Mas aquél que no recibe la mentira de otro, sino que la pronuncia por sí mismo, es padre de la mentira, así como Dios es Padre de la verdad. La serpiente mató al hombre con la mentira, como si hubiere muerto con el veneno.
Teofilacto
El demonio recriminó a Dios ante los hombres, diciendo a Eva: "Porque os tiene envidia os ha prohibido comer de la fruta" ( Gén 3). Y a los hombres en otro tiempo recriminó también ante Dios, cuando dijo de Job (1,9): "¿Acaso Job adora a Dios en balde?".
Orígenes, ut sup
Véase que este nombre: "embustero", se dice tanto respecto del diablo, que engendró la mentira (como aquí se dice) "porque es mentiroso", cuanto respecto del hombre, según aquellas palabras del salmo: "Todo hombre es mentiroso" ( Sal 115,2). Porque si alguno no miente, no es hombre tan solamente; porque tanto a él como a los demás que así piensen puede decírseles: "yo he dicho que sois dioses" ( Sal 81,6); por lo que, cuando alguno miente, lo hace por su propia cuenta. Mas el Espíritu Santo habla conforme con la verdad y la sabiduría, según aquel testimonio: "porque de lo mío tomará, y lo anunciará a vosotros" ( Jn 16,14).
San Agustín, De quaest. Nov. et Vet Test., qu. 90
De otra manera el nombre "diablo" no es propio, sino común. En cualquier persona en que se noten acciones de diablo, debe decirse que aquella persona es diablo, porque este nombre viene de la acción y no de la naturaleza. Por esto llama a Caín padre de los judíos, porque, queriéndole imitar, éstos mataron al Salvador. De él recibieron la denominación de fratricidas, manifestando que mentía, aun acerca de lo suyo, para dar a conocer que cada uno peca sólo por su propia voluntad. Y como Caín fue imitador del diablo, dijo que el diablo era su padre, porque imitó sus acciones.
Alcuino
Pero como Dios es la verdad, el Hijo de Dios verdadero dice la verdad; mas los judíos, como eran hijos del diablo, se separaron de la verdad. Y por esto sigue: "Mas aunque yo os digo la verdad, no me creéis".
Orígenes, in Ioannem, tom. 25
¿Y cómo dijo esto a aquellos judíos que creyeron en El? Mas considera que alguno puede creer en un sentido y no creer en otro, como sucede con aquéllos que creen en Aquél que fue crucificado, bajo el poder de Poncio Pilato, y no creen en El en cuanto ha nacido de la Virgen María. Luego creen en El y no creen. Así pues, éstos a quienes se dirigía creían en El porque veían que hacía milagros, y no creían en las doctrinas tan profundas que les predicaba.
Crisóstomo, in Ioannem, hom.53
Y como sois enemigos de la verdad y no podéis acusarme de nada, queréis matarme. Y por esto añade: "¿Quién de vosotros me argüirá de pecado?"
Teofilacto
Como diciendo: "si sois hijos de Dios, también debéis aborrecer a los que pecan. Por lo tanto, si no podéis argüirme de pecado y me aborrecéis, sabido es que me aborrecéis con motivo de la verdad"; esto es, porque se llamaba Hijo de Dios.
Orígenes, in Ioannem, tom. 35
Esta palabra de Cristo implica una gran confianza en sí mismo, porque ningún hombre ha podido decir esto nunca con seguridad, sino sólo Nuestro Señor, que no ha cometido pecado alguno.
San Gregorio, in evang. hom. 18
Considerad aquí la mansedumbre del Señor. No desdeña manifestar por qué razón no es pecador, siendo así que, en virtud de su divinidad, podía santificar a los pecadores. Por esto añade: "El que es de Dios, oye las palabras de Dios; por eso vosotros no las oís", etc.
San Agustín, in Joannem, tract. 43
No veamos aquí la naturaleza, sino la malicia. Estos son de Dios y al mismo tiempo no lo son; en cuanto a la naturaleza, son de Dios; en cuanto a la malicia, no son de Dios. Mas esto no se dijo por aquellos que no sólo eran maliciosos por su pecado, porque esto era general a todos, sino respecto de aquellos ya conocidos porque no habrían de creer con la fe que debían para librarse de incurrir en pecado.
San Gregorio, ut sup
Cada uno pregúntese a sí mismo si percibe las palabras de Dios con el oído del alma, y comprenda de quién es. Porque hay algunos que no se dignan oír los preceptos de Dios por el oído de su cuerpo; y hay otros que los oyen por el oído de su cuerpo, pero que no los reciben con el deseo del alma. Y hay algunos que reciben con gusto las palabras de Dios, y así lloran con sus gemidos, pero cuando han pasado las lágrimas, vuelven a la iniquidad, y éstos, en verdad, no oyen la palabra de Dios, porque no quieren realizarla por medio de sus obras.

Los judíos respondieron, y le dijeron: "¿No decimos bien nosotros que tú eres samaritano, y que tienes demonio?" Jesús respondió: "Yo no tengo demonio, mas honro a mi Padre, y vosotros me habéis deshonrado. Y yo no busco mi gloria, hay quien la busque y juzgue. En verdad, en verdad os digo, que el que guardare mi palabra no verá muerte para siempre". (vv. 48-51)
Crisóstomo, in Ioannem, hom.54
Cuando el Señor decía algo elevado, sus palabras parecían como necias ante los judíos, que eran sumamente insensibles, como se desprende de su contestación. Dice el Sagrado texto: "Los judíos respondieron, y le dijeron: ¿No decimos bien nosotros, que tú eres samaritano?", etc.
Orígenes, in Ioannem, tom. 26
Es digno de notarse que, siendo así que los samaritanos no creen en la existencia de la otra vida ni en la eternidad del alma, se atrevan los judíos a llamar al Salvador samaritano, siendo así que tantas y tan grandes cosas les había enseñado acerca de la resurrección y del juicio. Pero acaso digan esto con el fin de ofenderle, porque no enseña lo que ellos quieren.
Alcuino
Pero los samaritanos (gente aborrecida por el pueblo de Israel) ocuparon el territorio de ellos cuando las diez tribus fueron llevadas a la cautividad.
Orígenes, ut sup
Algunos opinan así porque, creyendo lo que creían los samaritanos, esto es, que nada quedaba a los hombres después de la muerte, hablaban, faltando a la verdad, acerca de la resurrección y de la vida eterna, con el fin de agradar a los judíos. Y decían que tenía el demonio, porque sus predicaciones excedían a lo que podía alcanzar la capacidad humana, puesto que en ellas aseguraba que Dios era su Padre, que El había bajado del cielo y otras cosas por el estilo. También muchos de ellos opinaban que el Salvador arrojaba a los demonios por medio de Belzebub, príncipe de los demonios.
Teofilacto
Le llamaban samaritano, además, porque destruía los ritos de los hebreos, como cuando quebrantaba el sábado; los samaritanos, en fin, no estaban conformes en absoluto con los judíos. Y como el Señor daba a conocer aun los pensamientos de ellos, sospechaban que tenía en sí al mismo demonio. Pero el Evangelista no dice en ninguna parte cuándo le llamaron samaritano, de lo que se desprende que los Evangelistas pasaron muchas cosas en silencio.
San Gregorio, in evang. hom. 18
Véase, pues, cómo el Señor, recibiendo esta injuria, no responde con palabras ofensivas. Sigue, pues, "Jesús respondió: Yo no tengo demonio". En lo cual nos enseña que cuando recibimos alguna ofensa o injuria de nuestros prójimos, omitamos aun las malas acciones de ellos, no sea que convirtamos el ministerio de la justa reprensión en armas de furor.
Crisóstomo, ut sup
Y téngase en cuenta también que cuando convenía enseñarles y humillar la soberbia de los judíos era severo, mas cuando debía tolerar ultrajes los trataba con suma dulzura, enseñándonos que debemos defender siempre a Dios, pero despreciar lo que a nosotros atañe.
San Agustín, in Joannem, tract. 43
Y lo hizo con el fin de que el hombre imite, primero su paciencia, para que después llegue a alcanzar el poder. Mas aunque no devolvía maldición por maldición, fue oportuno que negase aquello. Le habían dirigido dos ofensas: "eres samaritano", y "tienes el demonio". No, contestó, no soy samaritano, aunque samaritano quiere decir custodio, y El sabía que era nuestro Custodio. Porque si le correspondió el redimirnos, ¿no le correspondería el defendernos? Finalmente, es samaritano aquél que se acerca al herido y le prodiga su caridad ( Lc 18).
Orígenes, ut sup
De otra manera, también nuestro Señor, con más razón que San Pablo, quería hacerse todo para todos, para conquistarse a todos, o sea para ganar a todos ( 1Cor 8,22); y por eso no negó que era samaritano. Yo creo que únicamente Jesucristo es quien puede decir: "Yo no tengo demonio", etc. Así como aquellas palabras de San Juan: "Viene el Príncipe de este mundo, pero no tiene participación alguna conmigo" ( Jn 14,30), porque aun los pecados más pequeños proceden de los demonios.
San Agustín, ut sup
Y después de toda esta afrenta, únicamente dijo algo de su gloria: "mas honro a mi Padre"; para que no me tengáis por arrogante, os digo que tengo a quien honrar.
Teofilacto
Y honró a su Padre vengándole, y no permitiendo que aquellos homicidas y embusteros se llamasen verdaderos hijos de Dios.
Orígenes, ut sup
Y en verdad que sólo Jesucristo es quien ha venerado perfectamente al Padre, porque ninguno que honra aquello que Dios no honra, puede decirse, en verdad, que honra a Dios.
San Gregorio, ut sup
Mas como todo aquél que arde de amor por la gloria de Dios es rechazado por los hombres malos, el Señor nos dio ejemplo de paciencia en sí mismo, cuando dice: "Y vosotros me habéis deshonrado".
San Agustín, ut sup
Como diciendo: Yo hago lo que debo, pero vosotros no hacéis lo que debéis.
Orígenes, ut sup
Y no dijo esto sólo para aquéllos, sino también para los que obran injustamente y ofenden a Jesucristo, quien es la justicia misma; y los que ofenden a la sabiduría también ofenden a Jesucristo, porque es la sabiduría misma, y así de las demás cosas.
San Gregorio, ut sup
Y qué es lo que debemos hacer contra las injurias nos lo enseña con su ejemplo, cuando añade: "Mas yo honro", etc.
Crisóstomo, in Ioannem, hom.54
Como diciendo: "en virtud del honor que debo al Padre os he dicho todo esto, y por ello me habéis deshonrado; pero no me preocupa esta afrenta, porque a El pagaréis las injurias que por mí le hacéis oír".
Orígenes, in Ioannem, tom. 26
Dios busca la gloria en cada uno de los que creen en Jesucristo, la cual debe encontrar en aquéllos que obran según los impulsos de la virtud, y cuando no encuentra esta gloria, castiga a aquéllos en quienes debía encontrarla. Por esto dice el Salvador: "Hay quien la busque y juzgue".
San Agustín, in Joannem, tract. 43
¿A quién puede referirse con estas palabras sino a su Padre? Pero, ¿cómo dice en otro lugar, "el Padre no juzga a nadie, sino que ha concedido al Hijo el derecho de juzgar" ( Jn 5,22)? Y téngase en cuenta que generalmente la palabra juicio se entiende por condenación; pero aquí se dice esto para explicar la diferencia, como diciendo: "existe el Padre, que distingue vuestra gloria de la mía, porque vosotros os vanagloriáis según el mundo, y yo no me glorío según el mundo". Distingue la gloria de los hombres de la gloria de su Hijo, porque aunque se había hecho hombre, no podía compararse con nosotros, porque nosotros somos hombres con pecado y El no tiene pecado, únicamente ha tomado de nosotros la forma de siervo, para que pueda decirse con propiedad: "En el principio era el Verbo" ( Jn 1,1).
San Agustín, ut sup
Y siendo verdad que se dijo por el Salvador "todo lo mío es tuyo" ( Jn 17,10), es cosa manifiesta, desde luego, que el juicio del Hijo es el mismo del Padre.
San Gregorio, in evang. hom. 18
Y cuando crece la iniquidad de los malos, no sólo no debe suspenderse la predicación, sino que, antes al contrario, debe aumentarse. Por esto el Señor, después que se le dijo que tenía al demonio, dispensa con más largueza los beneficios de su predicación, diciendo: "En verdad, en verdad os digo, que el que guardare mi palabra no verá la muerte", etc.
San Agustín, ut sup
"Verá" se ha dicho en vez de "experimentará". Pero ¿cómo el que ha de morir habla a los que han de morir diciéndoles: "El que guardare mi palabra no verá la muerte", sino porque veía otra muerte de la que había venido a salvarnos, cual es la muerte eterna, muerte de condenación con el diablo y sus ángeles? Y esta es la verdadera muerte, porque la otra no es sino un tránsito.
Orígenes, ut sup
Y así debe entenderse esta expresión: "El que guardare mi palabra no verá la muerte para siempre", como si dijere: "si alguno conserva mi antorcha, no verá las tinieblas". Y en cuanto dice "para siempre", generalmente debe tomarse para que se entienda de este modo: "Si alguno guardare mi palabra eternamente, no verá la muerte en toda la eternidad, porque ninguno habrá de ver la muerte en tanto que conserve la palabra de Jesús, pero cuando alguno falte a la observancia de lo que ha dicho, y sea negligente en cuanto a su custodia, cesa de custodiar a Dios, y entonces no ve la muerte respecto de algún otro, sino en sí mismo. Y así, una vez instruidos nosotros por el Salvador, podemos contestar al profeta, que pregunta: "¿Quién es el hombre que vivirá y no verá la muerte?" ( Sal 88,49) El que guarda la palabra de Dios.
Crisóstomo, ut sup
Dice el que la guardare no sólo por medio de la fe, sino por medio de una vida pura. Y en esto les da a conocer, aunque de una manera embozada, que ningún daño pueden hacerle. Porque si el que guardare su palabra no morirá eternamente, con mucha más razón el que lo dice no puede morir.


Y los judíos le dijeron: "¿Aún no tienes cincuenta años y has visto a Abraham?" Jesús les dijo: "En verdad, en verdad os digo, que antes que Abraham fuese, yo soy". Tomaron entonces piedras para tirárselas: mas Jesús se escondió y salió del templo. (vv. 57-59)
San Gregorio, in Evang. hom. 18
Como los pensamientos de los judíos eran carnales, cuando oían las palabras de Jesucristo, no levantaban los ojos de la carne, porque no veían en El otra cosa que sólo la edad de la carne. Por esto sigue el Evangelista: "Y los judíos le dijeron: ¿aún no tienes cincuenta años y has visto a Abraham?" Como diciendo: "muchos años han pasado desde que murió Abraham; ¿y cómo vio tu día?" Pues entendían esto en sentido material.
Teofilacto
El Salvador tenía entonces treinta y tres años, ¿por qué no dijeron, pues, aún no tienes cuarenta años, sino que dijeron cincuenta? Esta pregunta es inútil. Sencillamente porque dijeron lo que se les ocurrió. Pero la contestan algunos diciendo que dijeron cincuenta en reverencia del año quincuagésimo, a que llamaban del jubileo. En este año daban la libertad a los cautivos y cedían las posesiones que habían comprado ( Lev 26; Núm 23).
San Gregorio, ut sup
El Salvador consiguió con su bondad, levantar aquellos de las miras humanas a la contemplación de la divinidad. Por esto sigue: "Jesús les dijo: en verdad, en verdad os digo, que antes que Abraham fuese, yo soy". Antes es el tiempo pasado, soy es el tiempo presente. Pero la divinidad no tiene tiempo pasado ni futuro sino que siempre es. Por esto no dijo antes que Abraham yo fui, sino que dijo "antes que Abraham fuese yo soy", de acuerdo con aquellas palabras del Exodo: "Yo soy el que soy" ( Ex 3,14). Luego, antes y después de Abraham existió también, pero pudo acercarse por la manifestación de su presencia, y pudo retirarse por el curso de su vida.
San Agustín, in Joannem, tract. 43
Y por lo mismo que Abraham era criatura no dijo: "antes que Abraham fuese", sino: "antes que Abraham fuese hecho". Ni tampoco dijo: "yo he sido hecho, porque "en el principio existía el Verbo" ( Jn 1,1).
San Gregorio, ut sup
Mas como las imaginaciones de los infieles no podían comprender estas palabras de eternidad, se propusieron abrumar a Aquél a quien no podían entender. Por esto sigue: "Tomaron entonces piedras para tirárselas".
San Agustín, ut sup
¿A dónde iba a recurrir la dureza de ellos, sino a sus semejantes (esto es, a las piedras)?
Teofilacto
Y después que el Señor había concluído de enseñarles todo lo que afectaba a su persona, los judíos le arrojan piedras, pero los abandona como aquéllos que no admiten corrección. Por esto sigue el Evangelista: "Mas Jesús se escondió y se salió del templo". No se escondió en un ángulo del templo como temiendo, ni huyendo se entró en alguna choza, ni se ocultó a la espalda del muro, o a la sombra de alguna columna, sino que en virtud de su gran poder se hizo invisible para los que le tendían asechanzas, y salió por en medio de ellos.
San Gregorio, ut sup
Si hubiera querido ejercer el poder de su divinidad, los hubiese envuelto en sus propios golpes con el mandato tácito de su voluntad, o los hubiese sujetado a las penas de una muerte repentina; mas el que había venido a sufrir no quería juzgar.
San Agustín, ut sup
Debía más bien enseñar la paciencia que ejercitar el poder.
Alcuino
Y por esto huyó, porque aún no había llegado la hora de su pasión, y porque El no había elegido esta clase de muerte.
San Agustín, ut sup
Luego, como hombre huyó de las piedras, pero ¡ay de aquéllos, de cuyos corazones de piedra huye el Señor!
Beda
En sentido místico, cuando alguno se detiene en los malos pensamientos, arroja sobre Jesús tantas piedras cuantos son aquéllos pensamientos. Por tanto, en cuanto le corresponde, si pasa al delirio de la pasión, mata a Jesús.
San Gregorio, ut sup
¿Y qué dio a entender el Señor escondiéndose, sino que su misma verdad se esconde de aquellos que desprecian sus preceptos? Y la verdad huye de aquella alma a quien no encuentra humilde. ¿Y qué nos da a conocer con este ejemplo, sino que también debemos retirarnos humildemente ante la furia de los soberbios, aunque podamos resistir.

 

 

 

COMENTARIO

 

 

FUE A LOS SUYOS Y LOS SUYOS NO LO RECIBIERON: EL DOLOR DEL SEÑOR

 

Este Domingo de Pasión ya empieza a relatarnos el dolor del Señor, su introducción en la Pasión propiamente dicha. El dolor de haber venido al mundo, de haber ido a su Pueblo, al pueblo que Dios había escogido, con toda su inocencia, santidad, generosidad, amor y corazón abierto, y obtener de los Jefes y personajes religiosos, esta necia resistencia, esta oposición cerrada y hasta soéz, grosera, irracional, odiosa, mendaz.

Es profundo, abisal, el dolor del amor defraudado. En el Señor, seguramente mas hiriente que los latigazos, los escupitajos y la Cruz.

 

Hay que pensar cuanta providencia y amor puso Dios, Él mismo, en formar a su pueblo a partir de Abraham, Isaac, Jacob, José en Egipto, luego sacarlo con Moisés con mano extendida, en medio de grandes portentos y prodigios, de aniquilar a sus enemigos delante de ellos hasta establecerlos en la Tierra Prometida. Donde también debió sufrir el corazón de Dios todas las prevaricaciones, apostasías, idolatrías y pecados de Israel y la muerte de sus enviados, los Profetas. Ahora que Él mismo, en Persona, viene a su pueblo, experimenta el  dolor del amor rechazado en carne propia.

 

Fue a los suyos y los suyos no lo recibieron..

 

 

 

 

ACUSACIONES ABSURDAS

 

¿No decimos bien que eres un samaritano y que estás endemoniado?

 

Al mismo Hijo de Dios en persona, aquellos hipócritas cristalizados en la mentira y en la autoglorificación, la autoestima humana hipertrofiada, acusan de endemoniado y samaritano. Samaritano es como decir hereje, religiosidad desviada o bárbara.

Ya lo habían acusado de tener un Pacto con el Diablo y habían insinuado que su Madre era una prostituta.

 

Tiene un pacto con Belzebú, por eso puede echar demonios menores…

 

Nosotros no nacimos de la prostitución; somos hijos de Abraham…

 

 

 

Esta era la crema religiosa del pueblo de Israel. Meditemos como debe haber sufrido su inocente y amante corazón al recibir este trato.

 

Estas acusaciones blasfemas para el Señor, absurdas, estúpidas, se van repitiendo en la Historia hacia sus verdaderos discìpulos. Llama la atención, no solo el odio y la mentira puestos en ellas, sino el absurdo y la estupidez…

 

fariseos rígidos que tiran piedras muertas a la gente que sufre…

 

Perros del infierno…

 

Cobardes los que cumplen los Mandamientos…

 

Fariseos que se oponen a las sorpresas del Espŕitu…

 

La Pasión del Señor, ciertamente ya tuvo un preludio, empezó antes de la Agonía en el Huerto….

 

 

 

 

 

LA ÉLITE RELIGIOSA DE ISRAEL NO CONOCÍA A DIOS NI LA ESCRITURA

 

Cuantas veces he escuchado en charlas, comentarios y homilías por parte de clerecía conciliar progremodernista o neocona lo siguiente:

 

Los fariseos conocían a Dios y la Escritura y eran malos.

 

Esto es típicamente progremodernista conciliar. De aquí se deduce rápidamente que el Conocimiento, de Dios o la Escritura, si no es malo, es peligroso.

 

Hay que reconocer la enorme astucia del Demonio en destilar estos venenos en la Iglesia por sus principales muñecos, sus conspiradores concientes o inconcientes.

Que torpeza abismal, abisal! Que inconmensurable y dañina mentira! Que inmensa imbecilidad!

 

Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.

 

Sin conocimiento no hay amor ni salvación. Como se puede amar algo que no se conoce?

 

Abraham conoció a Sara.

En hebreo y arameo el verbo conocer es mucho mas que información. Es amor íntimo; análogo al del matrimonio entre hombre y mujer. De ese amor-conocimiento íntimo y profundo, saca San Pablo la analogía del amor-conocimiento entre Cristo y la Iglesia. Digamos que en realidad el matrimonio humano, cristiano, es reflejo de la relación esponsal entre Cristo y la Iglesia.

 

Los fariseos, escribas, Doctores de la Ley y Sacerdotes que participaban de la mentalidad común de la élite religiosa de Israel, entonces, no conocían ni a Dios ni la Escritura. Lo dice Cristo mismo en este Evangelio y otros:

 

Ustedes dicen que es su Dios, pero no lo conocen..

 

Si ustedes conocieran el significado de la Escritura no hubieran condenado unos inocentes...les reprocha Jesús en otro momento anterior.

 

Ustedes son….hijos..del Diablo…

 

Mentirosos..

 

 

 

 

LOS PROGREMODERNISTAS, FARISEOS DE HOY

 

Hay que poner esto en claro, y dilucidar la dañina estulticia progremodernista, representante hoy día de la élite farisaica.

 

El conocimiento de Dios y su Palabra es necesario para la Salvación. No se puede amar lo que no se conoce.

 

Hombres que abordan la Escritura, la estudian humanamente (diabólicamente) con un abordamiento púramente carnal y nemotécnico, hacen extrañas casuísticas seudocientíficas; hermenéuticas desastrosas y mendaces, y la tergiversan y reducen a doctrinas humanas. No la abordan con el Espíritu con que fueron escritas: la aterrizan..

 

Hipócritas….En vano me rinden culto, porque lo que enseñan no son mas que doctrinas humanas…

 

Esto cuadra pefectamente a la ralea mas inmunda y dañina que ha pululado y pulula sobre la tierra: los progremodernistas.

 

Cloaca de todas las herejías, ha llamado San Pío X al Modernismo. Los modernistas se llaman a sí mismos progresistas, dijo el Papa.

Comparten los progremodernistas con los fariseos, principalmente, el ansia de ser glorificados con el mundo, la Apariencia, la Figuración, la Mendacidad, la Hipocresía, la mentalidad mesiánica. El progremodernista ya no tiene el aspecto solemne y austero del Fariseo, sino que aparenta sencillez y humildad; sonriente y abierto, cuando en realidad es serpentino, avieso. Tergiversa la Palabra de Dios para adaptarla al mundo, para no chocar con él, para vivir en paz…para estar a la altura de los signos de los tiempos, de los tiempos del mundo; para insertarse en la Historia. Anula el poder salvador de Dios. Es incomensurable lo dañino para las almas que es un clérigo progremodernista; mucho mas si es Obispo; y si es Papa, ya es un exterminador de almas…un poblador del Infierno.

 

El agnosticismo kantiano de Rhaner, alma del II Concilio Vaticano, lo lleva a desesperar de conocer a Dios en la medida que se puede conocer de acuerdo a como siempre lo supo y lo sabe la Escritura, vivida por la Tradición e interpretada por el Magisterio hasta 1962. Entonces, como Dios está mas allá de todo fenómeno, y a fin de cuentas es prácticamente incognocible, a pesar de que le doremos la píldora, lo que queda es la realidad inmediata: el Mundo, la historia humana. Esta es LA REALIDAD, para el progremodernista. No queda otra cosa que asimilar a Dios a la Historia, al Mundo, para no perderlo. Panteísmo; a veces vago, solapado, pero Panteísmo al fin. Nada que ver con la Santísima Trinidad, el Dios cristiano. El Verdadero Dios trascendente y distinto de la Creación. Esta concepción fue  utopizada y milenarizada con una falsa escatología aterrizada, inmanente por Theilard. Para que el progremodernismo pueda tener su cielo en el mundo; ese mundo del cual no se quiere desprender.

 

La teología personalista post concilio, aterrizó y redujo la Ley de Dios al concepto de  norma..poniendo al mismo nivel dentro de este concepto a las normas humanas y la Ley de Dios. Resultado: menoscabo de esta: su respeto es mero legalismo, convencionalismo. De aquí a aquello de que los que cumplen los mandamientos son cobardes….solo hay un trecho.

 

El progremodernista detesta la Ley de Dios; odia y demoniza el concepto de cumplimiento, y pretende que solo sirve el amor; un amor sin ley de Dios, sin Verdad. Una ingeniosa mentira del Demonio.

Porque, dice, los fariseos cumplían y eran malos. Oh imbécil progre! Nunca entenderás: no cumplían! Hacían que cumplían. Ya lo dice cláramente Cristo: tergiversaban la Palabra para no cumplir; pero reducían a seudocumplimientos que no eran mas que casuística de ellos, que poco tenía que ver con el verdadero cumplimiento. (Cf Mc 7 1-13)

 

El que me ama es el que cumple mis Mandamientos..

 

Quieres llegar a la vida eterna, cumple los mandamientos…

 

El que dice que conoce a Dios y no cumple sus mandamientos es un mentiroso y la verdad no está en él…

 

Es decir, el cumplimiento, que detestan los progremodernistas, y tachan de antiguo y legalista, es obligatorio ordinariamente para salvarse.

 

Difiere también el Progremodernista del fariseo antiguo, en que este se mostraba legalista (con una errónea, falsa, interpretación de la legalidad divina, como Cristo se los muestra en repetidas oportunidades); el Progremodernista se muestra anómico, y parece detestar la legalidad y las normas, cuando en realidad se somete religiosamente a la Corrección Política del Sistema, hoy al Dogma del Nuevo Orden Mundial, y acepta el Magisterio del Plan de Desarrollo Sustentable de la ONU…anticristiano rampante.

 

 

 

 

QUIEN GUARDE MI DOCTRINA, NO MORIRÁ JAMAS

 

Cristo les espeta a aquellos hipócritas, progremodernistas arcaicos del pasado, que su Doctrina (la de Cristo)  salva y lleva a la Eternidad.

 

En verdad, en verdad os digo, quien guarde mi Doctrina, no morirá jamás.

 

Vemos cual es la importancia fundamental de la Doctrina, que la Tradición y el Magisterio han derivado de la Escritura. Sin Doctrina no hay cristianismo, no hay Iglesia, no hay nada de Cristo. Es como pretender un Cristo sin Palabra. Otra imbecilidad maligna del progremodernismo.

 

Hoy se llega a decir desde la alta cúpula de la iglesia, que la Doctrina no tiene importancia….que Cristo no trae Doctrina…

 

YO SOY

 

Cristo insinúa con bastante claridad algo que escandaliza y espanta a los fariseos: se hace uno con Dios, con Yhavhe.

 

En la zarza del desierto, Dios se revela a Moisés como Yo Soy El que Soy. Estupenda afirmación que diría Yo Soy el que Es; Yo Soy el Ser…y haría las delicias de Parménides de Elea…

 

Dios es el Ser; el que Es. Escuchemos a San Gregorio sobre esto:

 

San Gregorio, ut sup

El Salvador consiguió con su bondad, levantar aquellos de las miras humanas a la contemplación de la divinidad. Por esto sigue: «Jesús les dijo: en verdad, en verdad os digo, que antes que Abraham fuese, yo soy». Antes es el tiempo pasado, soy es el tiempo presente. Pero la divinidad no tiene tiempo pasado ni futuro sino que siempre es. Por esto no dijo antes que Abraham yo fui, sino que dijo «antes que Abraham fuese yo soy», de acuerdo con aquellas palabras del Exodo: «Yo soy el que soy» ( Ex 3,14). Luego, antes y después de Abraham existió también, pero pudo acercarse por la manifestación de su presencia, y pudo retirarse por el curso de su vida.

 

En este, como en otros pasajes, Jesús insinúa bastante fuértemente ser Dios, para el que tenga espíritu y mente recta. Insinúa o afirma.

Sabemos que posteriormente al II Concilio Vaticano la teología modernista cubrió la iglesia de un neoarrianismo. Enfasis exclusivo en la humanidad de Cristo. Reducción a lo humano. Antropocentrismo. Nuevo Humanismo… Ya Rhaner había alertado sobre los peligros del Monofisismo….Extraña alerta…

Pero hoy, ante la marea de la reducción de Jesúcristo a la sola humanidad, por efecto del progremodernismo, hay que remarcar la doble naturaleza, humana y divina. Y que la Persona de Jesús Cristo es Divina. Es la Segunda de la Santísima Trinidad; es la Persona del Hijo. Porque el Cristo púramente humano tan común de hoy, sonriente, algo afeminado, políticamente correcto, gay friendly, preocupado por el calentamiento global, NO ES CRISTO.

 

 

 

 

LA VERDAD HUYE DE LOS NECIOS

 

La sabiduría no puede entrar en el espiritu de un necio…afirman repetidas veces los Libros Sapienciales.

 

Tomaron entonces piedras para lanzárselas; mas Jesús se ocultó a sus ojos y salió del templo..

 

Vemos en la Escritura y en la Historia humana que el necio no puede soportar la Verdad. Se encoleriza, se pone mal. Aunque disimule, su espíritu se envenena ante la Verdad. Recordemos el martirio de Esteban:

 

Rechinaron dientes, se taparon los oídos, y gritando a gran voz se abalanzaron sobre él…

 

En este Evangelio, los Fariseos tomaron piedras para lapidarlo a Cristo, pero Él huyó de su presencia.

 

Los fariseos de hoy, progremodernistas, sonrientes, no agarran piedras, pero echan mano de epítetos, de calificativos descalificadores, absurdos, de clichés insultantes estereotipados….contra el que dice la Verdad.

Cuando se ven superados completamente y refutados, no tienen otra cosa que decir que: me voy, tengo cosas importantes que hacer.

 

La Verdad huye de los necios; y los necios no soportan y huyen de la Verdad, o pretenden despeñarla por un barranco…como a Cristo en Nazaret en su primera prédica….

 

 

 

 

CONCRECIÓN

 

La Pasión del Señor propiamente dicha, su inicio en el Huerto, se acerca. El clima se va haciendo mas denso. Los enemigos se van unificando; los amigos empiezan a dudar. El Diablo ronda en círculos concéntricos cada vez mas cerca. La Prueba es inminente. La Hora se acerca.

Jesús se ha declarado Dios; ha impugnado la falsa religiosidad de Israel. Ha declarado el carácter definitivo de su Doctrina y ha señalado la mentalidad de los hijos del Diablo: los necios: los que no aceptan su Palabra.

 

Hoy mas que nunca es absolutamente necesario al católico resistir la falsa religiosidad mundana, neofarisaica? Podríamos decir? Con unos fariseos distintos, sonrientes, laxos y mundanos, politicamente correctos y amorosos…puesto que siempre tienen su boca llena con la palabra Amor. Pero como aquellos arcaicos de la época de Cristo que nombraban mucho a Dios, pero ni siquiera lo conocían, están lejos de él y cerca del Enemigo. Hijos suyos son, dijo Cristo.

 

Aferrarse a la Doctrina que lleva a la vida eterna, cumplir los Mandamientos, poner en práctica la Fe, la Esperanza y el Amor. Anunciar y denunciar es la tarea dramática del católico. Todo esto con centro en el Culto verdadero de la Misa.

Nosotros también debemos prepararnos para acompañar la Pasión del Señor y vivir nuestra propia pasión y kenosis; hoy vamos contracorriente con el Sistema y la cúpula y gran parte de la jerarquía de esta iglesia en fase decadente y agónica, putrefacta (pero que será restaurada como Esposa reluciente al final por el Señor) en contra de todo lo bueno.

Pero sabemos que después de la pasión, y la muerte tendremos nuestra Resurrección.

Nuestra Pascua está cerca.




 

 

EL MAL BAJO LA CONTRADICCIÓN. El Caballo de Troya de vidrio.

  EL MAL BAJO LA CONTRADICCIÓN El caballo de Troya de vidrio. Sabido es que el modernista configurado por la filosofía moderna, hegeliano e ...