domingo, 10 de enero de 2021

LA SAGRADA FAMILIA, JESÚS, MARÍA Y JOSÉ

 Domingo después de la Epifanía

Fiesta de la Sagrada Familia
II clase, blanco
Gloria y Credo. Prefacio de la Epifanía. No se hace conmemoración del I domingo después de Pentecostés. Este se utiliza en las ferias de la semana.

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Concedida a ciertas diócesis por el papa León XIII, en 1893, y extendida a la Iglesia universal por Benedicto XV en 1921, la fiesta de la Sagrada Familia ha suplantado el primer domingo después de la Epifanía, cuya misa se celebra el primer día libre de la semana que sigue.

Jesús, María y José, en la humilde casa de Nazaret, son ejemplo de la santidad más grande en las condiciones de vidas más sencillas. Entre los acontecimientos que han marcado el nacimiento del Salvador y el comienzo de su vida pública quiere la iglesia recordar todos los años este gran modelo, en el que nunca han dejado de inspirarse las familias cristianas. El santifica para siempre la práctica de las virtudes familiares.

Quiere la Iglesia que, además de los días dedicados a festejar separadamente al Niño Jesús, a María Santísima y al Patriarca San José, se haga recuerdo hoy de los tres juntos, formando la familia ejemplar y modelo de lo que debe ser, según Dios y el Evangelio, la familia cristiana de nuestros tiempos. En este concepto se venera hoy al Hijo de Dios como hijo de familia; y se recuerda a los padres, a las madres y a los hijos atolondrados de hoy, su condición de tales y sus respectivos y mutuos deberes, y la obligación de todos juntos para con Dios. Esto ha tenido presente la Iglesia al renovar con la Fiesta de la Sagrada Familia el hermoso ideal de la antigua familia cristiana, a la que anhela reconducir otra vea al mundo, hijo pródigo, y prófugo de ella, que ha convertido al hogar en un hotel si es rico, o en una posada si es pobre.

 

INTROITO Proverbios 23, 24-25; Salmo 83,2-3

Exsúltat gáudio pater Justi, gáudeat Pater tuus et Mater tua, et exsúltet qua génuit te.  V/.  Quam dilécta tabernácula tua, Dómine virtútum! concupíscit et déficit ánima mea in átria Dómini.  V/. Glória Patri et Filio et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio et nunc et semper, et in saecula saeculorum. Amén

Salte de júbilo el padre del justo, alégrense tu padre y tu madre, y regocíjese la que te dio a luz. V/.  ¡Cuán amables son tus moradas, Dios de los ejércitos! Suspira y desfallece mi alma por morar en los atrios del Señor.  V/.  Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre,  por los siglos de los siglos. Amén.

 

COLECTA

Dómine Jesu Christe, qui Maríæ et Joseph súbditus domésticam vitam ineffabílibus virtútibus consecrásti: fac nos, utriúsque auxílio, Famíliæ sanctæ tuæ exémplis ínstrui; et consórtium cónsequi sempitérnum:  Qui vivis et regnas cum Deo Patre in unitate Spritus Sancti Deus, per omnia saecula saeculorum. Amén.

Señor nuestro Jesucristo, que sujeto a María y a José, consagraste la vida de familia con inefables virtudes; haz que, con el auxilio de ambos, nos instruyamos con los ejemplos de tu Sagrada Familia, y alcancemos su eterna compañía. Tú que vives y reinas con Dios Padre, en la unidad del Espíritu Santo, y eres Dios por los siglos de los siglos. Amén.

 

 

EPÍSTOLA Colosenses 3, 12-17

Léctio Epístolæ beáti Pauli Apóstoli ad Colossénses.

Fratres: Indúite vos sicut elécti Dei, sancti, et dilécti, víscera misericórdiæ, benignitátem, humilitátem, modéstiam, patiéntiam: supportántes ínvicem, et donántes vobismetípsis si quis advérsus áliquem habet querélam: sicut et Dóminus donávit vobis, ita et vos. Super ómnia autem hæc, caritátem habéte, quod est vínculum perfectiónis. Et pax Christi exsúltet in córdibus vestris, in qua et vocáti estis in uno córpore: et grati estóte. Verbum Christi hábitet in vobis abundánter, in omni sapiéntia, docéntes, et commonéntes vosmetípsos psalmis, hymnis, et cánticis spirituálibus, in gratia cantántes in córdibus vestris Deo. Omne, quodcúmque fácitis in verbo aut in ópere, ómnia in nómine Dómini Jesu Christi, grátias agéntes Deo et Patri per ipsum

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los Colosenses.

Hermanos: Revestíos, como escogidos que sois de Dios, santos y amados, de entrañas de compasión, de bondad, humildad, mansedumbre y longanimidad, sufriéndoos los unos a los otros, y perdonándoos mutuamente, si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor os ha perdonado, así habéis de hacerlo también vosotros. Pero, sobre todo, tened caridad, que es vínculo de perfección. Y la paz de Cristo reine en vuestros corazones, a la cual fuisteis asimismo llamados en un solo cuerpo: sed agradecidos. La palabra de Cristo more abundantemente entre vosotros, con toda sabiduría, enseñándoos y animándoos unos a otros con salmos, himnos y cánticos espirituales, cantando de corazón, con gracia, las alabanzas de Dios. Cuanto dijereis o hiciereis, hacedlo en nombre de nuestro Señor Jesucristo, dando gracias por él a Dios Padre.

 

GRADUAL Salmo 26, 4; 83,5

s. xvi: 4

Unam pétii a Dómino, hanc requíram; ut inhábitem in domo Dómini ómnibus diébus vitæ meæ. V/.  Beáti qui hábitant in domo tua, Dómine, in sǽcula sæculórum laudábunt te.

Una sola cosa pido al Señor y deseo ardientemente: morar en la casa del Señor toda mi vida. V/.  Felices, Señor, los que habitan en tu casa; por los siglos de los siglos te alabarán.

 

ALELUYA Isaías 45, 15

Allelúja, allelúja. V/.  Vere tu es Rex abscónditus, Deus Israël Salvator. Allelúja.

Aleluya, aleluya. V/.  Verdaderamente eres un Dios escondido, el Dios de Israel, el Salvador. Aleluya.

 

 

EVANGELIO Lucas 2, 42-52

Sequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam.

Cum factus esset annórum duódecim ascendéntibus illis Jerusólymam secundum consuetúdinem diei festi consummatísque diébus cum redírent, remánsit puer Jesus in Jerúsalem et non cognovérunt paréntes ejus. Existimántes autem illum esse in comitátu, venérunt iter diéi, et requirébant eum inter cognátos et notos. Et non inveniéntes regréssi sunt in Jerúsalem requiréntes eum. Et factum est, post tríduum invenérunt illum in templo sedéntem in médio doctórum audiéntem illos, et interrogántem eos. Stupébant autem omnes, qui eum audiébant super prudéntia et respónsis ejus. Et vidéntes admiráti sunt. Et dixit mater eius ad illum: «Fíli, quid fecísti nobis sic? ecce pater tuus et ego doléntes quærebámus te.» Et ait ad illos: «Quid est quod me quærebátis? nesciebátis quia in his quæ Patris mei sunt oportet me esse?» Et ipsi non intellexérunt verbum quod locútus est ad eos. Et descéndit cum eis, et venit Názareth: et erat súbditus illis. Et mater eius conservábat ómnia verba hæc in corde suo. Et Jesus proficiébat sapiéntia, et ætáte, et grátia apud Deum, et hómines.

Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

Cuando el niño Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre  y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres. Estos, creyendo que estaba en la caravana, anduvieron el camino de un día y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén buscándolo. Y sucedió que, a los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba. Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre: «Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Tu padre y yo te buscábamos angustiados». Él les contestó: «¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en las cosas de mi Padre?». Pero ellos no comprendieron lo que les dijo. Él bajó con ellos y fue a Nazaret y estaba sujeto a ellos. Su madre conservaba todo esto en su corazón. Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres.

Se dice Credo

 

OFERTORIO Lucas 2, 22

Tulérunt Jesum paréntes ejus un Jerúsalem, ut sísterent eum Dómino.

Sus padres llevaron a Jesús a Jerusalén, para presentarle al Señor.

 

SECRETA

Placatiónis hóstiam offérimus tibi, Dómine, supplíciter deprecántes: ut, per intercessiónem Deíparæ Vírginis cum beáto Joseph, famílias nostras in pace et grátia tua fírmiter constítuas. Per eúmdem Dóminum nostrum Jesum Christum, Filium Tuum, qui Tecum vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti, Deus,

Te ofrecemos, Señor, la hostia de reconciliación, suplicándote humildemente que, por intercesión de la Virgen, Madre de Dios, y de san José, establezcas sólidamente nuestras familias en tu paz y gracia. Por el mismo Señor nuestro Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios

 

PREFACIO DE EPIFANÍA

Vere dignum et iustum est, æquum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens ætérne Deus:  Quia, cum Unigénitus tuus in substántia nostræ mortalitátis appáruit, nova nos immortalitátis suæ luce reparávit. Et ídeo cum Angelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia cæléstis exércitus, hymnum glóriæ tuæ cánimus, sine fine dicéntes:

En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor, santo Padre, omnipotente y eterno Dios, pues tu unigénito Hijo, apareciendo en la condición de nuestra mortalidad, nos ha regenerado con la nueva luz de su inmortalidad; y por eso, con los Ángeles y los Arcángeles, con los Tronos y las Dominaciones, y con toda la milicia del ejército celestial, cantamos un himno a tu gloria, diciendo sin cesar:

No se utiliza el comunicantes propio de Epifanía.

 

COMUNIÓN Lucas 2, 51

Descéndit Jesus cum eis, et venit Názareth, et erat súbditus illis.

Bajó Jesús con ellos, y vino a Nazaret, y les estaba sujeto.

 

POSCOMUNIÓN

Quos cæléstibus réficis sacraméntis, fac, Dómine Jesu, sanctæ Famíliæ tuæ exémpla júgiter imitari: ut in hora mortis nostræ, occurrénte gloriósa Vírgine Matre tua cum beto Joseph; per te in ætérna tabernácula récipi mereámur: Qui vivis et regnas cum Deo Patre in unitate Spritus Sancti Deus, per omnia saecula saeculorum. Amén.

Haz Señor Jesús, que aquellos a quienes has confortado con celestiales sacramentos, imiten continuamente los ejemplos de su santa Familia, para que en la hora de nuestra muerte, saliéndonos al encuentro la gloriosa Virgen, tu Madre, y san José, merezcamos ser recibidos en los eternos tabernáculos, Tú que vives y reinas con Dios Padre, en la unidad del Espíritu Santo, y eres Dios por los siglos de los siglos. Amén.



SANTOS PADRES



Teniendo el Niño ya doce años cumplidos, habiendo subido a Jerusalén, según solían de aquella solemnidad; acabados aquellos días así que se volvían, se quedó el niño Jesús en Jerusalén sin que sus padres lo advirtiesen. Antes bien creyendo que venía con alguno de los de su comitiva, anduvieron la jornada entera buscándole entre los parientes y conocidos. Y como no le hallasen, se volvieron a Jerusalén en busca suya. Y al cabo de tres días de haberle perdido, le hallaron en el templo sentado en medio de los doctores, que ora los escuchaba, ora les preguntaba; y cuantos le oían, quedaban pasmados de su sabiduría y sus respuestas. Al verle, pues, sus padres, quedaron maravillados. Y le dijo su Madre: "Hijo ¿por qué te has portado así con nosotros? Mira cómo tu padre y yo, llenos de aflicción, hemos andado buscándote". Y El les respondió: "¿Cómo es que me buscabais? ¿No sabíais que yo debo emplearme en las cosas que miran al servicio de mi Padre?" Mas ellos no entendieron el sentido de su respuesta. (vv. 42-50)
San Cirilo
Como había dicho el evangelista que el niño crecía y se fortificaba, confirma estas palabras diciendo que Jesús subió a Jerusalén juntamente con la Santísima Virgen con estas palabras: "Y siendo el Niño ya de doce años cumplidos", etc.
Griego, o Geómetra
La manifestación de su sabiduría no pasó más allá de lo que permitía su edad, porque entramos por lo general a los doce años en el dominio de la razón, y a esa edad fue cuando se manifestó la sabiduría de Jesús.
San Ambrosio, in Lucam, 2
También puede decirse que a los doce años empezó la controversia del Señor y en verdad que este número de doce debía ser el de aquellos que habían de predicar la fe evangélica.
Basilio
También podemos decir que, como el número doce tiene cierta analogía con el siete -puesto que es producto de los factores tres y cuatro, que sumados hacen siete y multiplicados doce- expresa la universalidad y perfección de las cosas y de los tiempos. Por tanto la luz de Cristo, que había de llenar todo lugar y todo tiempo, empieza con razón por dicho número.
Beda
La ida del Señor con sus padres a Jerusalén todos los años por la Pascua, es una señal de humana humildad. Porque es deber del hombre acudir a ofrecer sacrificios al Señor y hacérsele propicio por medio de oraciones. Hizo, pues, el Señor entre los hombres, habiendo nacido hombre, lo mismo que Dios había mandado a los hombres por medio de sus ángeles. Por lo que dice: "Según solían en aquella solemnidad". Sigamos, pues, el camino de su vida humana, si nos deleita la idea de ver la gloria de su divinidad.
Griego, o Geómetra
Una vez celebrada la fiesta, cuando todos se volvían, Jesús se quedó sin que nadie lo notara, según estas palabras: "Acabados aquellos días, así que se volvían, se quedó el niño Jesús en Jerusalén, sin que sus padres lo advirtiesen". Dice, pues: "Acabados aquellos días", porque la solemnidad duraba siete días. Permanece oculto para que sus padres no le impidan disputar con los doctores de la ley. O tal vez para evitar que pareciese que menospreciaba a sus padres, si no obedecía sus mandatos. Se queda, en conclusión, sin que nadie lo note, para que no se lo estorben y para no ser desobediente.
Orígenes, in Lucam, 19
No debe llamar la atención que se designe con el nombre de padres a aquellos que merecieron, una el nombre de Madre por haberle dado a luz, y otro el de padre, como protector suyo que era.
Beda
Pero alguno preguntará, cómo el Hijo de Dios, objeto de tanto cuidado por parte de sus padres, pudo quedar olvidado. A lo que se debe responder que era costumbre entre los israelitas, en los tiempos de las fiestas, bien cuando acudían a Jerusalén, o ya cuando volvían a sus casas, el ir separados los hombres de las mujeres, que los niños podían ir indiferentemente con el padre o con la Madre. Por tanto que San José y la Santísima Virgen, no viendo al niño a su lado, creyeron cada uno por su parte que iría en compañía del otro. Por lo cual sigue: "Antes bien, creyendo que venía con alguno de los de su comitiva", etc.
Orígenes, in Lucam, 19
Así como cuando le ponían asechanzas los judíos, se salió de en medio de ellos y ya no apareció, así es de creer que el niño Jesús se quedó ahora, y que sus padres no supieron en dónde se había quedado, según lo que sigue: "Y como no le hallasen, se volvieron a Jerusalén en busca suya".
Glosa, ordin
El primer día se alejan de Jerusalén, el segundo lo buscan entre los parientes y los conocidos, y, no encontrándolo, en el tercer día volvieron a Jerusalén, y allí lo encontraron. Por lo cual prosigue: "Y al cabo de tres días de haberle perdido, le encontraron", etc.
Orígenes, in Lucam, 19
No lo encontraron inmediatamente después que lo buscaron, porque Jesús no está entre los parientes y deudos, según la carne; ni entre los que están unidos a El por los lazos del cuerpo; ni puede encontrarse mi Jesús entre la muchedumbre. El lugar en que lo encontraron los que buscaban no es un lugar cualquiera -fijémonos bien en ello- sino el templo. Busquémoslo también nosotros, por tanto, en el templo de Dios. Busquémoslo en la Iglesia, busquémoslo entre los doctores que se hallan en el templo, porque si así lo hacemos, lo encontraremos.
Orígenes, in Lucam, 19
No lo encuentran entre los parientes, porque el parentesco humano no podía contener al Hijo de Dios, ni entre los conocidos, porque está sobre el conocimiento y la ciencia humana: ¿en dónde lo encuentran, pues? En el templo. Si, pues, nosotros lo buscásemos también alguna vez, busquémoslo en el templo. Apresurémonos a ir allí, que allí sí encontraremos a Cristo, palabra y sabiduría. Esto es, al Hijo de Dios.
San Ambrosio
Después de tres días se le encuentra en el templo, para indicar que tres días después del triunfo de su pasión, y cuando se lo creía muerto, resucitaría y se mostraría a nuestra fe en trono celestial y en honor divino.
Glosa, ordin
O porque no encontraron a Cristo los patriarcas buscándolo antes de la ley, ni lo encontraron los profetas y los justos buscándolo bajo la ley, y lo han encontrado las naciones buscándolo bajo la gracia.
Orígenes, in Lucam, 19
Porque era Hijo de Dios, se encuentra en medio de los doctores instruyéndolos con su sabiduría. Porque era niño, se encuentra en medio de ellos, no enseñándoles, sino preguntándoles, por lo cual dice: "Sentado en medio de los doctores, que, ora los escuchaba, ora les preguntaba". Por su misericordia nos enseña de este modo que corresponde a los niños (aun cuando sean sabios e instruidos) más bien oír a sus maestros que desear enseñarles y jactarse con vana ostentación. Preguntaba, no para aprender, sino para ilustrar preguntando; que el preguntar y responder con sabiduría nacen de una sola fuente de doctrina. De donde, prosigue: "y cuantos le oían quedaban pasmados de su sabiduría", etc.
Beda
Para manifestar que era hombre, oía humildemente a maestros que al fin eran hombres. Para probar que era Dios, les respondía de una manera sublime cuando le preguntaban.
Griego, o Geómetra
Pregunta de una manera razonable, oye de una manera prudente, y responde de una manera todavía más prudente, lo cual llenaba de estupor a los que lo oían. Por lo cual, sigue: "Al verle, pues, sus padres, quedaron maravillados".
San Juan Crisóstomo, super Ioannem, hom. 20
El Señor no hizo ningún milagro durante su niñez. Solamente hizo esto, como refiere San Lucas, en el cual se mostró admirable.
Beda
Manifestaba, pues, su lengua una sabiduría divina, pero su edad manifestaba la debilidad humana, por lo que los judíos, turbados y admirados, dudan entre la sublimidad de lo que oyen y la humildad de lo que ven. Nosotros, sin embargo, no debemos admirarnos de ningún modo, porque sabemos por el profeta ( Is 9,5) que, aun cuando ha nacido niño para nosotros, siempre es el Dios fuerte.
Griego, o Geómetra
Admiremos a la Madre de Dios, afectada en sus maternales entrañas, que manifiesta como con lamentos sus dolorosas pesquisas, y expresa lo que siente con la confianza, la humildad y la ternura de una madre. Por lo cual sigue: "Y le dijo su Madre: Hijo, ¿por qué te has portado así?", etc.
Orígenes, in Lucam, 19
Sabía la Santísima Virgen que Jesús no era hijo de San José, y sin embargo llama padre del niño a su esposo, por la creencia de los judíos que suponían que Jesús había sido concebido como los demás hombres.
Origenes, in Lucam, 17
Se podría decir sencillamente, que el Espíritu Santo le honró con el nombre de padre, y que él educó al niño Jesús. O hablando de una manera más ingeniosa, que, habiendo dado la genealogía de José hasta David, no quiso se censurara como superflua.
Origenes, in Lucam, 19
Pero ¿por qué lo buscaban? ¿Creían que había perecido o que se había perdido? ¡Lejos de nosotros tal presunción! ¿Podían temer, acaso, que se perdiese un niño que sabían era Dios? Pero así como nosotros al leer la Sagrada Escritura buscamos con dolor el sentido de ella, no porque creemos que las Escrituras vayan fuera de camino, o porque contengan algún error, sino porque deseamos encontrar la verdad intrínseca de ellas, así también buscaban ellos a Jesús, temiendo los dejase para volverse al cielo, y bajar otra vez cuando quisiera. Conviene, pues, que el que busca a Jesús no pase de una manera negligente y perezosa, como lo buscan muchos y no lo encuentran, sino con trabajo y con dolor.
Glosa, ordin
También podía ser que temiesen que lo que Herodes había tratado de llevar a cabo en su infancia, ahora, encontrada la ocasión oportuna, lo ejecutasen otros matándolo en su edad infantil.
Griego, o Geómetra
Pero el mismo Señor responde a todo, y corrigiendo en cierto modo lo que se había dicho del que era reputado por su padre, manifiesta al que lo es verdaderamente, enseñando no a caminar por la tierra, sino a levantarse hasta el cielo, por lo que continúa: "Y El les respondió: ¿Cómo es que me buscabais?".
Beda
No los reprende porque lo buscan como hijo, sino que les hace levantar los ojos de su espíritu para que vean lo que debe a Aquel de quien es Hijo eterno. Por esto sigue: "No sabíais que yo debo emplearme", etc.
San Ambrosio
Hay en Jesucristo dos generaciones: una paterna, otra materna. La paterna es divina, y la materna es por la que bajó hasta nuestra vida y nuestras miserias.
San Cirilo
Dice esto, pues, para manifestar que El está por encima de la naturaleza humana, y dando a entender que la Santísima Virgen es un instrumento de la redención, dándolo a luz, pero que por naturaleza El es verdaderamente Dios e Hijo del excelso Padre. Avergüéncense, pues, aquí los sectarios de Valentino, de decir, después de haber oído que era el templo de Dios, que el Creador y el Dios de la ley y del templo no es el mismo Padre de Jesucristo.
San Epifanio, contra Haer., lib. 2, haer. 30
Observe Ebión que Jesucristo es admirable en sus discursos a los doce años de edad, y no a los treinta. Lo cual no quiere decir que después que vino el Espíritu Santo sobre El cuando fue bautizado, fue convertido en Cristo, esto es, ungido del Señor, sino que desde su infancia reconoció el templo y a su Padre.
Griego, o Geómetra
Esta es la primera manifestación de la sabiduría y de la virtud del niño Jesús, porque lo que llaman sus puerilidades, no lo dicen inocentemente como pueril, sino que lo consideramos diabólico y mal intencionado, puesto que pretenden falsear lo que se encuentra en el Evangelio y en las divinas Escrituras, a no ser que las tomemos en el sentido en que son creídas por muchos, y que no es contrario a nuestras creencias. Antes bien, está en un todo conforme con lo dicho por los profetas, porque era el más hermoso de los hijos de los hombres, obediente a su Madre, complaciente en sus costumbres, no menos venerable y agradable en su aspecto, fecundo en la palabra, dulce y próvido, de un valor notable como el que estaba lleno de la gracia divina. Y así como sucede en otro, su conversación y su locución, aunque sobrehumanas, tenían su límite y su razón, habiendo elegido para sí la mansedumbre el lugar principal. En todas estas cosas, nada ni nadie le dirigió, excepto la mano de su Madre. En esto podemos aprender cosas de gran utilidad. Respondiendo el Señor a María porque lo ha buscado entre sus parientes, nos sugiere el desprendimiento de la sangre, manifestando que el que se halla ocupado de las cosas corporales, no puede llegar al término de la perfección, de la cual se separa el hombre por el afecto de los parientes.
Prosigue: "Mas ellos no entendieron", etc.
Beda
Porque les hablaba por cierto de su divinidad.
Orígenes, in Lucam, 20
No sabían si diciéndoles "en las cosas de mi Padre", quería decirles "del templo", o de otra más elevada y edificante, porque cada uno de nosotros, si es bueno, es asiento de Dios Padre, y si alguno de nosotros es asiento de Dios Padre, tiene consigo a Jesús su Hijo.



En seguida se fue con ellos, y vino a Nazaret, y les estaba sujeto. Y su Madre conservaba todas estas cosas en su corazón. Jesús entretanto crecía en sabiduría, en edad y en gracia, delante de Dios y de los hombres. (vv. 51-52)
Griego, o Geómetra
Todo el tiempo que pasó entre la primera manifestación de Jesucristo y el día de su bautismo, y que no fue señalado por milagros famosos y públicos ni por su doctrina, lo resume el evangelista en una sola palabra diciendo: "En seguida se fue con ellos", etc.
Orígenes, in Lucam, 20
Con frecuencia bajó Jesús con sus discípulos, pues no siempre estaba en el monte, porque los que estaban enfermos no podían subir a él. Del mismo modo, pues, baja ahora a otros que se hallan abajo.
Prosigue: "Y les estaba sujeto", etc.
Griego, o Geómetra
Alguna vez empezaba por instituir la ley con la palabra y después la comprobaba con las obras, como dice: "El buen pastor da su vida por sus ovejas" ( Jn 10,11), y en efecto, poco después (deseando nuestra salvación) nos dio su propia vida. Otras veces, por el contrario, daba primero el ejemplo y después explicaba la manera de vivir bien, como aquí, en que por sus obras nos enseña que hay tres cosas que deben aventajar a las demás: amar a Dios, honrar a sus padres y dar la preferencia a Dios aun sobre los mismos padres. Porque cuando fue reprendido por sus padres, considera como de poca importancia todas las cosas que no son de Dios, y luego obedece también a sus padres.
Beda
¿Qué había de hacer el maestro de la virtud, sino llenar este deber de piedad? ¿Qué había de hacer entre nosotros sino aquello mismo que deseaba hiciésemos nosotros?
Orígenes, in Lucam, 20
Aprendamos también nosotros mientras somos hijos a vivir sometidos a nuestros padres. Y si nuestros padres faltan, vivamos sometidos a aquellos que hacen la vez de padres por su edad. Jesús, a pesar de ser Hijo de Dios, vive sometido a José y a María. Yo, por ejemplo, debo vivir sometido al obispo a quien se me ha designado como padre. San José comprendía sin duda que Jesús era más grande que él, y por ello respetuoso, moderaba su autoridad. Tengamos, pues, presente que muchas veces es mayor que nosotros el que nos está sometido, y así el que está constituido en dignidad superior no se ensoberbecerá sabiendo que es más que él aquel que le está subordinado.
San Gregorio Niceno, in Cat. graec. Patr
Además, los jóvenes todavía no tienen el discernimiento bien desarrollado -o sea la inteligencia- y necesitan que los conduzcan a un estado más perfecto los que tienen más edad -o lo que es lo mismo, que los lleven como de la mano a lo mejor aquellos que son más perfectos-. Teniendo Jesús doce años obedece a sus padres para dar a conocer que todo el que se perfecciona por grados en la virtud, antes de llegar al término de su perfección debe abrazar para su utilidad la obediencia como medio de llegar al bien.
San Basilio, in lib. relig
Obedeciendo desde su primera edad a sus padres, se sometió Jesús humilde y respetuosamente a todo trabajo corporal, porque, aunque eran honestos y justos, con todo, como pobres y sufriendo escasez hasta en lo necesario -como lo demuestra el pesebre venerado donde nació el Señor-, es claro que se procuraban lo necesario para la vida con el continuo sudor de sus cuerpos. Y bien, Jesús, que obedecía a sus padres -como dice la Sagrada Escritura-, tomaba parte en sus trabajos con entera sumisión.
San Ambrosio
¿Y llamará la atención que obedezca a su padre el que vive sometido a la Madre? No es por debilidad por lo que se somete, sino por piedad. Aun cuando el hereje levante la cabeza y asegure que el que es enviado necesita del auxilio de otro. ¿Acaso necesitaba de auxilio humano porque obedecía a la autoridad de su Madre? ¿Se sometía a la sierva de Dios, se sometía a un padre que lo era sólo en la apariencia, y aun te causa admiración, que se sometiese a Dios? El obedecer al hombre es piedad, ¿y será debilidad el obedecer a Dios?
Beda
La Santísima Virgen ya sea porque no entendía estas cosas todavía, o porque las comprendiese, las guardaba en su corazón para examinarlas con más detenimiento. Por lo cual sigue: "Y su Madre conservaba todas estas cosas en su corazón".
Griego, o Geómetra
Consideraremos cómo María, mujer prudentísima, Madre de la verdadera Sabiduría, es discípula de este niño, oyéndole, no como a un niño o como a un hombre, sino como a Dios. Después meditaba sus divinas palabras y sus obras sin perder ni una sola de ellas, y así como concibió al Divino Verbo en sus entrañas, así ahora también recibiría todas sus acciones y todas sus palabras en su corazón, y en él -por decirlo así- las fomentaba. Unas veces contemplaba el presente en sí misma, otras veces esperaba que el porvenir lo revelaría todo con más claridad, haciendo de esto la regla y la ley de toda su vida.
Prosigue: "Jesús entretanto crecía en sabiduría", etc.
Teofilacto
No dice esto porque fuese haciéndose sabio progresivamente, sino porque poco a poco iba manifestando su sabiduría. Así lo hizo cuando discutía con los escribas, preguntándoles sobre la ley con admiración de todos los que lo oían. De este modo es cómo crecía en sabiduría, es decir, siendo conocido por muchos y llenándolos de admiración, así que la manifestación de su sabiduría es la que constituye su progreso. Por esto vemos que el evangelista, para explicar este asunto de sabiduría, añade luego "y en edad", porque el progreso y el crecimiento de la edad, es lo que llama el crecimiento de la sabiduría.
Teofilacto
Pero dicen los herejes eunomianos: ¿Cómo puede ser igual al Padre en sustancia aquél de quien se dice que crece como imperfecto? No se dice, pues, que crecía en cuanto era Verbo, sino en cuanto era hombre. Y verdaderamente, si creció después que fue hecho hombre el que antes había sido imperfecto, ¿qué razón hay para que le demos gracias por haberse encarnado por nosotros? ¿Cómo, si es la verdadera sabiduría, puede crecer? ¿Ni cómo puede tampoco crecer en gracia Aquel que la da superabundante a los demás? Además, si ninguno se escandaliza cuando oye que el divino Verbo se ha humillado (sintiendo flaquezas indignas de Dios), sino que más bien se admira de su misericordia, ¿no será extraño el que se escandalice cuando oye decir que crece? Así como se ha humillado por nosotros, así también crece por nosotros, para que nosotros a la vez crezcamos en El, puesto que hemos caído por el pecado. Porque todo lo que se refiere a nosotros, el mismo Jesucristo lo ha tomado sobre sí con el fin de hacerlo mejor.
San Cirilo
Y obsérvese que no dice que es el Verbo quien crece, sino Jesús, para que no entendamos que es el Verbo puro quien crece, sino el Verbo hecho carne.
Teofilacto
Y así como decimos que el Verbo encarnado es quien ha padecido, aunque sólo sea su carne quien ha padecido (porque en realidad la carne del Verbo es la que sufría), así se dice que crece, porque la humanidad era la que crecía en El.
San Gregorio Nacianceno
Se dice que crecía según la humanidad, no porque recibía algún aumento, siendo así que desde el principio fue perfecta, sino porque se manifestaba poco a poco.
Teofilacto
La ley natural repugna que tenga el hombre una inteligencia superior a su edad. Así el Verbo (hecho hombre) era perfecto, porque era la virtud y la sabiduría del Padre, pero como había de conformarse con nuestra naturaleza (a fin de que no se considerase extraño por los que lo veían), se manifestaba creciendo poco a poco como hombre en su cuerpo, y siendo considerado cada día como más sabio por los que lo veían y lo oían.
Griego
Crecía en edad, desarrollándose en el cuerpo hasta la virilidad, en sabiduría respecto de aquellos que eran instruidos por El en las cosas divinas, y en la gracia, por la cual seguimos adelante con alegría creyendo obtener al fin todo lo que nos ha prometido. Y esto, delante de Dios, quien perfeccionó la obra de su Padre, habiendo tomado nuestra carne mortal, y ante los hombres, por haberlos convertido del culto de los ídolos al conocimiento de la Santísima Trinidad.
Teofilacto
Dice, pues, ante Dios y ante los hombres, porque primero se debe agradar a Dios y después a los hombres.
San Gregorio Niceno, homiliae in Canticum, 3
La palabra aprovecha también de una manera diferente en las personas que la oyen, porque aparece, según es niño, adulto, o ya perfecto el hombre.

COMENTARIO

 

 

La Iglesia adora a Jesucristo, venera a su Madre Santísima la Virgen María y a San José en distintas solemnidades y fiestas. Pero en esta Fiesta, los celebra a los tres, como miembros precisamente de la Sagrada Familia. Una familia santa que debe ser ejemplo de amor, de perfección y armonía para todas las familias cristianas.

En 1893 está fiesta fue permitida por Leon XIII a determinadas Diócesis que la pidieron. Y en 1921, Benedicto XV la hizo Fiesta de la Iglesia Universal, reemplazando el Primer Domingo después de Epifanía, el cual se pasó al primer día libre de la semana siguiente.

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El Hijo de Dios ha querido sacralizar y santificar la familia y las relaciones entre sus miembros, ofreciendo a Dios la vida cotidiana; viviendo en la humildad en función de la armonía perfecta entre sus miembros.

La Sagrada Familia es en realidad una familia excepcional en un sentido importante. El Hijo es Dios Encarnado, la Madre la criatura mas perfecta de Dios, y el Padre adoptivo, uno de los hombres mas santos (no viene a cuento hoy discutir quien está mas alto, si San José o Aquel de quien dijo el mismo Jesús no se ha levantado otro mayor entre los nacidos de mujer que Juan el Bautista), del cual algunas tradiciones y opiniones teológicas afirman que para su extraordinaria misión fue purificado del Pecado Original desde el vientre de su madre. De San Juan Bautista esto lo dice el Catecismo de San Pío X.

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FAMILIA EXCEPCIONALMENTE SANTA, PERO AÚN ASÍ EJEMPLO

 

Aún así, con estos maravillosos miembros, es el ejemplo de la familia de todos los tiempos -saltarán acá escandalizados modernistas y modernizados, permítaseme este término. José es el que conduce -ciertas veces mediante inspiración sobrenatural angélica  explícita en el Evangelio. María, que en realidad es mas que José, se deja conducir por eĺ por ser la esposa, respetando el orden y la jerarquía querida por Dios y la Ley Natural;  y Jesús, que es Dios, es sumiso a los dos, salvo en el caso que la manifestación de su misión lo hace romper la barrera de la moral natural, como en este episodio. Padre jefe de Familia, Esposa e Hijo. Esposa sigue al Marido, y el hijo sumiso a ambos. Salvo esta situación extraordinaria en la que el hijo es el Hijo de Dios Encarnado. Esta relación jerárquica está en San Pablo y San Pedro. Saltarán aquí, como dijimos, modernistas y modernizados gritando que Pedro y Pablo aceptaban las costumbres culturales de su tiempo; que eso no es para siempre ni mandato de Dios.

Sin embargo, cuando hay costumbres culturales que son erróneas, como varias de los fariseos, en las que un Rabí consideraba indigno hablar con una mujer, o en la desviada interpretación del Sábado hecha por los fariseos, a partir del Pentateuco, Jesús corrige y no deja pasar el error. Por lo tanto, San Pedro y San Pablo, máximos escritores sagrados de la Escritura, tampoco pueden dejar pasar costumbres culturales que sean moralmente dañinas o erróneas. Ergo: lo que dicen San Pedro y San Pablo en el Nuevo Testamento sobre la relación entre el hombre y la mujer es para siempre.

Y así lo sostuvo siempre la Tradición y el Magisterio de la Iglesia; claramente hasta 1962. Esto no quiere decir necesariamente, que en este punto el Magisterio haya cambiado radicalmente, pero el espíritu del II Concilio se plegó al igualitarismo y otros puntos del marxismo cultural y el progremodernismo.

La teología personalista cuando se ocupó de esto, terminó de oscurecer la Verdad.

Los hijos deben someterse a los padres; esto hay que decirlo sin rubor ninguno. Es la Ley Natural y es la Ley de Dios. Obviamente es una relación jerárquica con base en el amor y no en ningún utilitarismo.

 

 

EL TERRIBLE EVANGELIO

EL NIÑO PROBLEMÁTICO

 

¿Es terrible el Evangelio? No. Pero dada la controversia que ha desatado este episodio, y los ríos de tinta procelosos y bizarros que han corrido, se vuelve en cierto sentido terrible.

Porque acá se pone de manifiesto la doble naturaleza del Hijo de Dios. Ese niño llamado Jesús, es el Hijo de Dios encarnado. Su Persona no es humana, es divina. Pero su humanidad es verdadera; no es ficticia ni fantasmal.

El niño crece corporalmente como otros niños; su cerebro afina y desarrolla sus neuronas como otros niños. El Niño manifiesta progresivamente su Sabiduría. Y aquí empiezan los problemitas. Esta manifestación progresiva de Sabiduría divina, no es porque la Persona Divina de Cristo haya experimentado alguna evolución o cambio: es Perfecta y Eterna; Inmutable. Omnipotente y Omnisciente. Pero la Humanidad de Cristo, si experimentó desarrollo y crecimiento. La Persona Divina del Verbo Encarnado, comunica a su naturaleza humana sabiduría según es necesaria para su misión; de manera progresiva.

Así  por ejemplo Teofilacto, San Cirilo, San Gregorio Nazianceno.

 

 

EL VIAJE A JERUSALÉN DE LA SAGRADA FAMILIA

 

Toda familia piadosa, es obvio que pondría todos sus recursos para viajar en las Fiestas de la Pascua, desde Galilea a Jerusalén. Esto no requiere de mucho comentario.

Era costumbre de aquella época que los niños pudieran volver con su parentela en otro sector de la Caravana. Esto tampoco tiene mucho de relevante para hablarse.

Cuando volvieron, e hicieron un día de camino hacia Nazaret, María y José fueron a buscar al niño entre los parientes. Pero no lo encontraron. Con angustia volvieron a Jerusalén y lo buscaron durante tres días, dice el Evangelio.

 

 

 

EL EPISODIO ASOMBROSO

 

¿Qué habrán pensado María y José…que habrán sentido…. ¿Cómo habría podido suceder aquello? Bueno, el Evangelio, nos presenta sus sentimientos en boca de María: angustia.  ¿Hijo, porqué has actuado así? Tu Padre y yo te buscamos con angustia.

Volvamos un poco hacia atrás. Lo buscaron durante tres días. No olvidemos la manera de contar los días de pueblos antiguos como los hebreos. Se contaba también el primer día inclusive, además del último. Por eso se dice que Cristo resucitó al tercer día. Cuando el tiempo verdadero que probablemente pasó desde su Muerte hasta su Resurrección, fue un día y medio o poco mas. En esta ocasión, probablemente el tiempo fue similar.

Al tercer día, lo encontraron en el Templo, sentado entre los Doctores, escuchándolos y pregúntandoles; y todos estaban asombrados por su inteligencia y sus respuestas. Sus padres quedaron admirados.

No es mera casualidad que este tiempo de pérdida de Jesús coincida con el tiempo entre su Muerte y su Resurrección. Jesús aparece en el Templo, con Dios, después de ese tiempo de pérdida y ausencia. Allí es donde hay que buscarlo: en el Templo. (San Ambrosio). No buscarlo en las cosas del mundo, aunque su poder llegue a todo, y aunque  que su Palabra sostiene a todas las cosas en la existencia, como si se pudiera decir que está en todos lados, aún en el infierno y en el mismo Diablo; sin embargo, su lugar por antonomasia, su Presencia Ontológica acá en la tierra, es el Templo;  y la Misa y el Santísimo.

María su Madre, directa y sin vueltas seguramente, pero con humildad y caridad, además de franqueza, le espeta: ¿Hijo, porqué has actuado así con nosotros? ¡Tu padre y yo te buscamos con angustia!

 

 

 

JESÚS HACE SALTAR LA MORAL NATURAL

 

La respuesta del niño Jesús de doce años, es estupenda y asombrosa; hasta puede parecer durísima; falta de tacto, de delicadeza y caridad hacia sus padres desgastados por el estrés de su búsqueda.

¿Y porqúe me buscaban? ¿No sabían que debo estar en las cosas de mi Padre?

Esta respuesta del niño Hijo de Dios deja perplejos a sus padres: pero ellos no entendieron lo que les dijo. Sus padres sin embargo, vuelven con Él a su pago de Nazaret, volviendo a someterse Jesús a ellos como buen hijo.

Jesús está mostrando fuertemente que es Hijo del Padre Dios. Esta manifestación la hace a los doce años, edad en la cual se sostenía que el niño comenzaba a hacer uso de la razón. Ante la palabra de María, que llama a José, padre de Jesús; este señala hacia el Cielo, recalcando que su verdadero Padre es Dios.

Jesús hace levantar la mirada de sus padres.

Con esto está mostrando de manera que puede parecer algo brutal, que los lazos con Dios son prioritarios, y en determinadas circunstancias esto debe quedar plasmado en los hechos; aún sobre los lazos de sangre.

Vemos, que con todo el talento que tenía la Santísima Virgen, que entendía todo cien veces mejor que cualquier Rabino, ciertos hechos referentes a su Hijo, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, Dios mismo, la sobrepasan, y se queda sin entender; hasta el momento oportuno. Seguramente después de la Resurrección del Señor, o más probablemente, en Pentecostés.

 

 

 

LA MISTERIOSA PERMISIÓN DE DIOS DEL SUFRIMIENTO DE LOS INOCENTES

 

Aquí hay algo misterioso. ¿Acaso el Hijo de Dios, con todo su poder, no podría haber mandado un ángel a avisar a sus pobres padres lo que estaba pasando?

¿Porqué Dios los dejó sufrir de esta manera inútil? Preguntaŕa alguno, también.

¿Porqué tiene que responder de esa manera tan seca y dura a su pobre Madre, que pasó días de angustia buscándolo?

¿No podría haber sido un poco más delicado?

Recordemos ya que estamos, aquellas situaciones en las que Jesús parece tratar duramente a su Madre, como en Caná de Galilea, en su primer milagro, donde le dice ásperamente Mujer, que tenemos que ver nosotros en esto; mi hora no ha llegado todavía, o traducciones mas duras todavía. En la Cruz también la llama Mujer. En aquel episodio en que está predicando y alguien le avisa que su madre y sus hermanos lo quieren ver, responde también secamente, señalando con su mano a su auditorio, estos son mi madre y mis hermanos; porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre.

Es sabido que la Santísima Virgen María es la criatura más amada de su Hijo. Este trato dicen algunos Padres, que es para afianzarla en una humildad superior. Así Grignón de Monfort. Esa humildad tan excelsa permitiría ulteriormente erigir a la Santísima Virgen como Reina de la Creación.

En este episodio de su pérdida y hallazgo en el Templo, Jesús enseña a su Madre y comienza a afianzarla en esa humildad superior. Así Griego (el Geómetra), y San Ambrosio.

Volvamos a la pregunta terrible: ¿Acaso Dios no podía haberles ahorrado sufrimiento a María y José?

Respondamos esto con otra pregunta: ¿Acaso no podría haberle ahorrado sufrimiento a su Hijo Único?

Claro que hubiera podido si quería. Pero ese sufrimiento de su Hijo, sirvió para pagar el precio de nuestra Redención. El absorbió los castigos que nos correspondían a todos.

María, colaboradora especial, extraordinaria, íntima de Cristo en la obra de la Redención, también contribuye con sus sufrimientos a nuestra salvación. Y también más abajo el mismo San José.

Como dice San Pablo: Completo en mi carne lo que falta a los padecimientos de Cristo en favor de su Iglesia.

Este completar no implica imperfección en el Sacrificio de Cristo, sino que la propia Iglesia , como Cuerpo de Él, también debe aportar su propio sufrimiento agregando su entrega a la obra de la Redención. Cabeza y Cuerpo sufren con sufrimiento redentor en el Cuerpo total de Cristo. El sufrimiento de María y de la Iglesia es por gracia de Cristo y dependiente de Él. El Único Redentor con méritos y poder propio es Cristo. Pero da la gracia de participar en colaboración en su obra Redentora, principalmente a su Madre, con una participación especial y única. Y quizás después, vengan San José y el Bautista. Luego los Santos Apóstoles San Pedro y San Pablo y todos los demás en una jerarquía que Dios sabe.

Es decir, que con Cristo no hay sufrimiento inútil ni absurdo. Esto debe quedar claro.

Todo sufrimiento permitido por Dios tiene un bien superior por fin: la propia santificación y salvación e incluso la transmisión misteriosa del mérito de esos sufrimientos para salvación de otros. Es sabido por la biografía de Santa Teresa de Avila y otros grandes Santos, que penitencias y otros terribles sufrimientos los entregaban para conversión de los pecadores. Y aún ofrecían voluntariamente determinados padeceres con este alto fin.

La angustia de María y el pobre José, que debe haber quedado realmente mal físicamente después de esto, no puede haber quedado sin fruto: la colaboración con la obra de la Redención de una manera misteriosa.

¿Porqué Jesús hizo lo que hizo? Por una inspiración divina, y además condicionado por dificultades puramente inmanentes para avisar a sus Padres, que Dios no quiso abolir de manera milagrosa. (Mas o menos la visión de Castellani). Esto produjo ese sufrimiento de María y José, que tuvo un valor grande para ambos como participación según a cada uno Dios le dio, en la obra de la Redención.

 

 

LA  FAMILIA, BLANCO DEL ATAQUE DEL ENEMIGO, EL DEMONIO

Hay una conspiración, el Mysterium Iniquitatis, que viene desde la Resurrección de Cristo,  y aún desde la Encarnación, y aún desde la Creación del hombre.

Este Mysterium Iniquitatis, que ya estaba en marcha en la época de San Pablo, según él mismo lo revela, ha recorrido la historia de la Iglesia desde el principio, creando herejías, divisiones, tentaciones de mundanidad, de carnalidad. Desde el ámbito puramente mundano desde la Revolución francesa hasta ahora, se ha verficiado un aumento de la virulencia de este fenómeno diabólico de la Revolución anticristiana. Ha atacado a la civilización cristiana con un humanismo antropocéntrico, con numerosas características que siempre enumeramos: liberalismo, secularismo, relativismo, naturalismo, indifentismo, inmanentismo….El hombre neo-adámico de Occidente, después de haber creído en Cristo, vuelve al árbol del Bien y del Mal, y vuelve a comer la manzana, porque quiere ser como Dios...quiere ser su propio Dios, sin Dios verdadero y contra Dios.

 

 

HAY UNA SOLA CLASE DE FAMILIA NATURAL Y CRISTIANA, QUERIDA POR DIOS

La Familia natural y cristiana, verdadera, es entre un hombre y una mujer y sus hijos. Toda modificación extraña de esto viene de Satán.

¿Familias de dos hombres con hijos adoptados? ¿O dos mujeres con hijos adoptados,  o extraños embarazos?  Diabólico.

Toda legislación estatal que permita, toda propaganda del Sistema que promocione otra cosa distinta y menosprecie la familia tradicional, viene del Mysterium Iniquitatis.

De hecho, hoy vemos como los Estados, como un efecto dominó, legislan en contra de la familia, con divorcio, aborto, gaymonio…..

 

 

 

EL CENTRO DEL PROBLEMA ES EL ABANDONO POR PARTE DE LA IGLESIA CONCILIAR DEL IMPERATIVO DEL REINADO SOCIOPOLÍTICO DE CRISTO

 

Y el ataque también es a la Iglesia por dentro, ya desde el nominalismo medieval, -el precursor del progremodernismo posterior, sobre todo desde el fin del siglo XIX, con el modernismo, pero con una eclosión sin igual en el II Concilio Vaticano, que se plegó, se doblegó ante los reclamos del Leviathán, en la Libertad Religiosa laicista liberal, que deja a Dios confinado solo a la interioridad del hombre, expulsándolo de la vida pública. El resultado de esto es el ataque normativo de un Estado que se supone neutro, pero que no tiene nada de neutro, sino que sigue la confesionalidad anticristiana del Sistema, del Leviathán. La familia es el centro del ataque, luego de la Iglesia, su Doctrina y su Liturgia. La teología personalista, la Nouvelle Teologíe,  ya no tiene la visión de la familia cristiana de siempre.

El Estado Occidental, en vez de defender a la familia, la ha atacado con la legislación y la permisión y favorecimiento de la propaganda de reingeniería social del Sistema antricristiano. Y esto con una iglesia pacifista e inerme, anémica y amariconada, que repetía, repite, cómplice y aquiescente, libertad, igualdad y fraternidad, paz….paz con el Leviathán…

El marxismo cultural de Gramsci, que se expresó con mayor desarrollo en la Escuela de Frankfurt (psicoanalismo, feminismo, antipatriarcalismo, etc), cuyos pontífices mas conspicuos fueron Adorno, Habermas, Horkhaimer, Marcuse, Fromm,…Foucault….tuvo una grandísima influencia en la disolución de la familia en Occidente, sumado al tema del Estado liberal laicista.

Desde allí se hizo un ataque a la Autoridad, extremadamente virulento y eficaz, desprestigiándola en la cultura Occidental como signo de un Patriarcalismo cavernícola. La autoridad del padre de familia fue erosionada, y aún toda autoridad.

Si a esto le sumamos el quiebre generacional fomentado por el movimiento rock-pop, entendemos el estado calamitoso de la familia occidental hoy.

Recordemos la canción emblemática de todo este movimiento; muy buena y pegadiza musicalmente: The Wall, de Pink Floid. Todo un símbolo de una época de caída de valores sanos.

Los adelantos tecnológicos como la televisión y ahora los teléfonos inteligentes, han coadyuvado para la división de la familia. Haciendo entrar en los hogares antivalores, violencia, degeneración, inmoralidad, anticristianismo, locura.

¿Acaso es mala per se la tecnología? No. Pero sucede que el hombre neo-adámico o apóstata, dominado por la oscuridad de su mente y el pecado, no la aprovecha para bien, sino para su propia perdición. El cristiano con discernimiento puede aprovecharse benéficamente de los adelantos científicos y tecnológicos.

 

 

 

¿QUE HACER?

De poco  sirven parches parciales. De poco sirven curitas, pequeños apósitos higienicos médicos para heridas de poca importancia; cuando hay una gangrena extendida y muy podrida.

Sería necesario recuperar la Verdad católica en cuanto al Estado y la sociedad civil. Recuperar plenamente la conciencia de la necesidad imperativa y absoluta de la instauración del Reinado Sociopolítico de Cristo.

El Estado que proteja la Ley natural y sus corolarios. Que proteja la moral que deriva de la Revelación cristiana. Sin eso, todo intento de hacer algo, se queda en curitas o pomaditas sobre una gangrena.

En este Estado de hoy, prácticamente títere del poder supranacional del Sistema, es ínfimo, y al cabo poco fructifero lo que se puede hacer. Pequeños parches parciales, que por supuesto que sirven y Dios los aplaude. Pero la estructura está podrida, la concepción del Estado y su relación con la Iglesia, y la misma eclesiología de hoy, es inicua. Dentro de este sistema, los esfuerzos no son conducentes a una recuperación plena de la familia. Esto no es óbice para que se trabaje y se esfuerce con todos los medios lícitos que contribuyan. Solo recalcamos, que el sistema está podrido. Las reglas de este Estado liberal laicista, y el socialista dictatorial lo mismo, no dejan lugar a una acción totalizadora. La Iglesia debería denunciar esto y recuperar la Verdadera Doctrina sobre la Libertad y la confesionalidad del Estado. Volver a retomar el Imperativo de la Instauración del Reinado Sociopolítico de Cristo.

Ideología de género, divorcio, aborto, sodomía, contracepción, etc. cunden en la sociedad de hoy. Pero esto no es lo peor; lo peor es que la estructura de la otrora iglesia católica, apoya en general toda esta cultura de la muerte solapada pero progresivamente.

Recordemos que la Iglesia del Nuevo Paradigma de Francisco ha reconocido públicamente su adhesión al Magisterio de la ONU (sic), su sumisión al Plan de Desarrollo Sustentable 2030 de la ONU, que es casi como la Carta Magna de la conspiración anticristiana, el Protocolo del Mysterium Iniquitatis.

Vemos noticias todos los días, en que travestis participan como Cicerones en visitas a Belenes de las Diócesis; teólogos que apoyan la Sodomía pululan sonrientes y se abrazan con el Papa; monjas blasfemas que preconizan la homosexualidad sosteniendo que es una forma mas de sexualidad, cacarean su barbaridad impunemente, con el aliento a seguir haciendo lío; inveterados abortistas y malthussianos usan como foro el Vaticano y son felicitados por el Papa; conocidos puntales del Lobby homosexual son nombrados en puestos claves de la estructura del Nuevo Paradigma; Documentos  Papales niegan ya el carácter de pecado mortal del adulterio, empezando por ciertos casos en una gradualidad de la Ley y subjetivismo, que la Iglesia siempre rechazó. En algunos discursos papales se llama al aborto interrupción del embarazo, y se aclara que no es un mal absoluto en todos los casos.

En una Palabra, el Mysterium Iniquitatis, no ataca ahora solo desde el Mundo; ataca desde la estructura y la cúpula de la otrora Iglesia Católica.

Esta situación de ataque total hacia la Familia, célula de la Civilización humana, y reflejo del amor de Dios; agregado social elemental, que dota de sanidad psicofísica y espiritual a sus miembros, está llegando a su clímax.

Sin familia, sin una Iglesia visible que luche por la fe de Cristo, los individuos atomizados, sin un grupo de contención que tenga algo del Dios verdadero, flotan inermes, indefensos ante un totalitarismo diabólico que se hará pleno con el Nuevo Orden Mundial.

La lucha del católico hoy es no solo en el mundo, sino dentro de una iglesia que ya no es la que debe ser; que está parasitada y enquistada por el Enemigo.

Oración, penitencia, anuncio y denuncia, haciendo y luchando en todos los frentes para defender la Verdad de Cristo y específicamente la Familia, objeto del ataque especial y último de Lucifer. Puesto que una vez disuelta, se disuelve todo bien natural del hombre. Si esto encima tiene paralela e íntimamente relacionada una Apostasía nunca vista, podremos visualizar sin ser profetas los resultados, cuando el totalitarismo del Nuevo Orden Mundial, que encarnará en un pseudomesianismo puramente mundano, humano e inmanente; un milenarismo puramente terráqueo: el Reino anticristiano, manipule la masa de individuos no solo descristianizados, sino deshumanizados, como maniquíes.

El Humanismo a-cristiano paradójicamente lleva a la deshumanización del individuo y la sociedad. Y no solo deturpa y borra la imagen de Dios en el hombre, sino que borra incluso su imagen de hombre.

Y esto último, lo del mesianismo falso, está incluso en el Catecismo Conciliar, en esos parágrafos que a nadie se le ocurre citar. 675 ss.

Los mass-media, el Sistema desde hace casi un siglo, ayudado por los avances tecnológicos (televisión, radio, internet, periódicos, revistas, literatura, etc) ha llevado a cabo una reingeniería social-moral casi completa.

La moral cristiana y natural ha sido subvertida de raíz.

La masa humana ya es extraña a la mera moral natural: fueron catequizados con la Corrección Política del Sistema desde niños; convertidos en borregos-zombies del Sistema.

 

 

 

LA LUCHA DEL CATÓLICO

 

Lo volvemos a decir, la lucha del católico hoy es en dos frentes: contra el mundo y contra una iglesia pervertida, regalada al Enemigo.

Agarra fuerte lo que queda...dice el Apocalipsis.

Aunque no podamos revertir desde aquí abajo esta tragedia; esta Apostasía, debemos luchar a brazo partido para conservar lo que queda. Y soportar con virilidad el mal que crece. ¡Ahí está la virtud y la paciencia de los Santos! Dice Apocalipsis.,

Al que venza, Yo le daré también sentarse en el Trono.

No hay triunfo inmanente de la Iglesia por un proceso progresivo de evangelización. Digamos de paso, que el Nuevo Paradigma de Francisco ya ha renunciado la misión de la Iglesia, tachándola despectivamente de Proselitismo, y reemplazándola por eso que se da en llamar Diálogo.

Esta kenosis, este movimiento de repliegue cuantitativo de la Iglesia en el mundo, lo ha visto y lo dice muy bien hasta el Catecismo Conciliar, en esos parágrafos que nadie cita: 675 ss.:

 

 

La última prueba de la Iglesia

675 Antes del advenimiento de Cristo, la Iglesia deberá pasar por una prueba final que sacudirá la fe de numerosos creyentes (cf. Lc 18, 8; Mt 24, 12). La persecución que acompaña a su peregrinación sobre la tierra (cf. Lc 21, 12; Jn 15, 19-20) desvelará el «misterio de iniquidad» bajo la forma de una impostura religiosa que proporcionará a los hombres una solución aparente a sus problemas mediante el precio de la apostasía de la verdad. La impostura religiosa suprema es la del Anticristo, es decir, la de un seudo-mesianismo en que el hombre se glorifica a sí mismo colocándose en el lugar de Dios y de su Mesías venido en la carne (cf. 2 Ts 2, 4-12; 1Ts 5, 2-3;2 Jn 7; 1 Jn 2, 18.22).

676 Esta impostura del Anticristo aparece esbozada ya en el mundo cada vez que se pretende llevar a cabo la esperanza mesiánica en la historia, lo cual no puede alcanzarse sino más allá del tiempo histórico a través del juicio escatológico: incluso en su forma mitigada, la Iglesia ha rechazado esta falsificación del Reino futuro con el nombre de milenarismo (cf. DS 3839), sobre todo bajo la forma política de un mesianismo secularizado, «intrínsecamente perverso» (cf. Pío XI, carta enc. Divini Redemptoris, condenando «los errores presentados bajo un falso sentido místico» «de esta especie de falseada redención de los más humildes»; GS 20-21).

677 La Iglesia sólo entrará en la gloria del Reino a través de esta última Pascua en la que seguirá a su Señor en su muerte y su Resurrección (cf. Ap 19, 1-9). El Reino no se realizará, por tanto, mediante un triunfo histórico de la Iglesia (cf. Ap 13, 8) en forma de un proceso creciente, sino por una victoria de Dios sobre el último desencadenamiento del mal (cf. Ap 20, 7-10) que hará descender desde el cielo a su Esposa (cf. Ap 21, 2-4). El triunfo de Dios sobre la rebelión del mal tomará la forma de Juicio final (cf. Ap 20, 12) después de la última sacudida cósmica de este mundo que pasa (cf. 2 P 3, 12-13).

  1. «Para juzgar a vivos y muertos»

678 Siguiendo a los profetas (cf. Dn 7, 10; Jl 3, 4; Ml 3,19) y a Juan Bautista (cf. Mt 3, 7-12), Jesús anunció en su predicación el Juicio del último Día. Entonces, se pondrán a la luz la conducta de cada uno (cf. Mc 12, 38-40) y el secreto de los corazones (cf. Lc 12, 1-3; Jn 3, 20-21; Rm 2, 16; 1 Co 4, 5). Entonces será condenada la incredulidad culpable que ha tenido en nada la gracia ofrecida por Dios (cf Mt 11, 20-24; 12, 41-42).

 

 

 

LA LUCHA SIGUE CON ESPERANZA: EL SEÑOR VIENE

 

Pero un Remanente, un Resto Fiel quedará, resistirá en medio del Reino de Lucifer; un Resto Santo, viril, enérgico, luchador, lúcido, fiel al Señor, que perseverará hasta el Final y recibirá al Señor en la Parusía. Esa será la Esposa de Cristo, blanca y purificada, libre de todo inmundicia.

Nada de decaimiento, entonces, nada de depresión, por el espectáculo del avance del Mal. El Señor así lo tiene previsto y profetizado abundantemente en el Nuevo Testamento; bien asimilado por la Tradición, y vivido, y bien interpretado con claridad por el Magisterio hasta 1962. Donde se empiezan a introducir elementos extraños ya desde el Discurso de Inauguración del II Concilio Vaticano: no se penalizará mas la Herejía. Los resultados los vemos hoy, de esta era de misericordia. Era de la invasión de la Mentira en la Iglesia. Era de la tergiversación del Evangelio y su licuación para hacerlo funcional al Leviathán.  Era mas bien de la inermidad, de un pacifismo anémico y manierizado, de abdicación y genuflexión obscena y traidora ante el César, que poco o nada tiene que ver con el Catolicismo.

 

 

ORACIÓN FINAL

Pidamos al Señor, con intercesión especial de su Madre y también San José, que nos ayude a perserverar en la lucha por instaurar su Reinado sociopolítico de la manera que aún sea posible. Luchar para conservar y promocionar lo que aún se pueda de la Familia cristiana, defendiéndola con todas las armas espirituales, intelectuales y toda lucha que sea posible y lícita ante el Señor, del ataque del Mysterium Iniquitatis.

Familia como miembros en una Jerarquía querida por Dios, con autoridad y obediencia sanas. Recordando que la familia cristiana, y aún la natural es el resguardo elemental para la sanidad no solo espiritual sino síquica e incluso fisiológica de los individuos y de la sociedad misma.

Que el Señor nos ayuda en este empresa defendiendo lo que resta, hasta que Él venga y restaure todo.

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