miércoles, 19 de agosto de 2020

LA IGLESIA NO DEFECCIONA PORQUE UN CONCILIO PASTORAL SE PLIEGUE A LA REVOLUCIÓN

 LA IGLESIA NO DEFECCIONA PORQUE UN CONCILIO PASTORAL DEFECCIONE Y SE PLIEGUE A LA REVOLUCIÓN

La neoconería sometida obscenamente -muchas veces de manera inconsciente, puesto que están formados por la herramienta teológica políticamente correcta del neomodernismo- al NOM anticristiano sostiene que darse cuenta que el II Concilio Vaticano contiene errores y una inclinación general al modernismo, liberalismo y funcionalización al System Deep State, implica postular la defectibilidad de la Iglesia. Esto es una idiotez, tan absurda como la Hermenéutica de la Reforma en la Continuidad ratzingeriana.
La Iglesia de Cristo no defecciona porque un Concilio pastoral, no vinculante, copado por la infiltración revolucionaria falle y su doctrina sea errónea.
La Iglesia ha superado la crisis arriana, quizás no tan profunda como esta apostasía de hoy, pero muy extendida también, sin defeccionar.

Hay que tener en cuenta la Profecía de Leon XIII sobre la toma del Sillón de San Pedro por las fuerzas de Lucifer; sin que esto implique defección de la Iglesia. Por esta visión, el Papa agregó oraciones al final de la Misa, incluída la conclusión de su célebre Exorcismo con la invocación de San Miguel Arcángel. También recordemos, en un nivel inferior, la profecía de La Sallete: Roma perderá la Fe y será sede del Anticristo; la Iglesia será eclipsada. Y esto no implica defección de la Iglesia. Santa Brígida y San Francisco también tienen, en este nivel, profecías de este cariz.

Lo que defecciona no es la Iglesia de Cristo, es una clerecía impregnada de un complejo de mesianismo delirante; ávida de novedades y de evitar la Contradicción de la Iglesia con el mundo que es propia de Cristo: Signo de Contradiccion; clerecía liberal y neomodernista que cambió el Ser signo de Contradicción por la "Reconciliación con el Mundo", el "Ecumenismo" irenista con herejes, cismáticos; la reivindicación de los peores enemigos históricos de Cristo, Mahoma, Lutero....la "estrategia" de funcionalización al César, al Reino de este Mundo del Leviatán; la Paz con el Mal, hecha por contubernio pelagiano y babélico.

La defección es de la jerarquía de un período decadente, NO de la Iglesia.
El Apocalipsis, desenlace de la Revelación Bíblica, muestra estas defecciones de distintos períodos con total claridad.

"Apocalipsis, 3

1.Al Angel de la Iglesia de Sardes escribe: Esto dice el que tiene los siete Espíritus de Dios y las siete estrellas. Conozco tu conducta; tienes nombre como de quien vive, pero estás muerto. 2.Ponte en vela, reanima lo que te queda y está a punto de morir. Pues no he encontrado tus obras llenas a los ojos de mi Dios. 3.Acuérdate, por tanto, de cómo recibiste y oíste mi Palabra: guárdala y arrepiéntete. Porque, si no estás en vela, vendré como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti. 4.Tienes no obstante en Sardes unos pocos que no han manchado sus vestidos. Ellos andarán conmigo vestidos de blanco; porque lo merecen. 5.El vencedor será así revestido de blancas vestiduras y no borraré su nombre del libro de la vida, sino que me declararé por él delante de mi Padre y de sus Angeles. 6.El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias. 7.Al Angel de la Iglesia de Filadelfia escribe: Esto dice el Santo, el Veraz, el que tiene la llave de David: si él abre, nadie puede cerrar; si él cierra, nadie puede abrir. 8.Conozco tu conducta: mira que he abierto ante ti una puerta que nadie puede cerrar, porque, aunque tienes poco poder, has guardado mi Palabra y no has renegado de mi nombre. 9.Mira que te voy a entregar algunos de la Sinagoga de Satanás, de los que se proclaman judíos y no lo son, sino que mienten; yo haré que vayan a postrarse delante de tus pies, para que sepan que yo te he amado. 10.Ya que has guardado mi recomendación de ser paciente, también yo te guardaré de la hora de la prueba que va a venir sobre el mundo entero para probar a los habitantes de la tierra. 11.Vengo pronto; mantén con firmeza lo que tienes, para que nadie te arrebate tu corona. 12.Al vencedor le pondré de columna en el Santuario de mi Dios, y no saldrá fuera ya más; y grabaré en él el nombre de mi Dios, y el nombre de la Ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, que baja del cielo enviada por mi Dios, y mi nombre nuevo. 13.El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias. 14.Al Angel de la Iglesia de Laodicea escribe: Así habla el Amén, el Testigo fiel y veraz, el Principio de la creación de Dios. 15.Conozco tu conducta: no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! 16.Ahora bien, puesto que eres tibio, y no frío ni caliente, voy a vomitarte de mi boca. 17.Tú dices: «Soy rico; me he enriquecido; nada me falta». Y no te das cuenta de que eres un desgraciado, digno de compasión, pobre, ciego y desnudo. 18.Te aconsejo que me compres oro acrisolado al fuego para que te enriquezcas, vestidos blancos para que te cubras, y no quede al descubierto la vergüenza de tu desnudez, y un colirio para que te des en los ojos y recobres la vista. 19.Yo a los que amo, los reprendo y corrijo. Sé, pues, ferviente y arrepiéntete. 20.Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo. 21.Al vencedor le concederé sentarse conmigo en mi trono, como yo también vencí y me senté con mi Padre en su trono. 22.El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias."
Apocalipsis, 3 - Bíblia Católica Online


miércoles, 5 de agosto de 2020

LA REVELACIÓN SE CUMPLE ANTE NUESTROS OJOS

LA REVELACIÓN SE CUMPLE ANTE NUESTROS OJOS

Virus producidos, pandemias magnificadas con la instrumentalización y aquiescencia de los mass media mundiales y los gobiernos títeres del system deep state, como pretexto para conculcar libertades individuales elementales en favor de un superestado mundial totalitario inédito en la historia, el Leviatán de Hobbes.

Destrucción sistemática y metódica de toda la simbología de la cristiandad; quema de Iglesias, profanación de tumbas de hérores y santos.

Copamiento de la estructura de la iglesia conciliar y su jerarquía y cúpula -y de otras religiones- por los tentáculos del system deep state, y su instrumentalización para legitimación de la Revolución anticristiana, configurando una religión global "ecuménica" mundial justificadora del NOM.

Cambio mundial de la estructura legal de los estados por medio de la reingeniería social políticamente correcta de la Revolución: ataque al Patriarcado; globalismo, disolución de las identidades nacionales, ideología de género, feminismo, ambientalismo, aborto, eutanasia, sodomía, pedofilia, diversas degeneraciones y culto de lo oscuro y maligno; panteísmo new age, repudio del cristianismo, indigenismo, multiculturalismo, calentamiento global, igualitarismo...

La Revolución anticristiana aprieta el acelerador; se está removiendo el Katejón, el obstáculo que menciona San Pablo en II Tes.; el orden romano cristiano con centro en la religión católica y la ley natural.

Pero la Iglesia no desaparecerá; será reducida a una mínima expresión cuantitativa pero máxima en cuanto a calidad; out system; desterrada "al desierto", como dice la expresión apocalíptica, a la vez simbólica y literal; perseguida y estigmatizada por el Leviatán.

El que persevere hasta el final, ese será salvo, dice el Señor.

Dios dará todas las gracias necesarias para perseverar a los que así lo quieran, nadando contra corriente en un mundo totalmente adverso, donde las fuerzas del Mal se cohesionan y aunan al ataque final y definitivo.

Pero repitamos; Dios dará todas las gracias necesarias para resistir, aún en el martirio; y el que persevere hasta el final sin adorar y plegarse al Leviatán, ese será salvo.

martes, 4 de agosto de 2020

SANTO DOMINGO DE GUZMÁN, CONFESOR

04 de agosto
SANTO DOMINGO DE GUZMAN, CONFESOR
- El Año Litúrgico - Dom Próspero Gueranguer


LA OBRA DE LA SABIDURÍA. — "La fuente de la Sabiduría, el Verbo del Padre nuestro Señor Jesucristo, cuya naturaleza es bondad, cuya obra es misericordia, no abandona nunca a través de los siglos, la viña que sacó de Egipto; socorre.

con modos nuevos a la inestabilidad de las almas, y obra prodigios que aviven la fe vacilante. Así, pues, cuando declinaba el dia, y aumentaba el mal enfriando la caridad, y el rayo de la justicia estaba a punto de estallar, el Padre de familias quiso reunir a los obreros de la hora undécima, aptos para el trabajo, con el ñn de destrozar la maleza que amenazaba destruir su viña, y al mismo tiempo coger en el lazo la funesta invasión de zorras que maquinaban su devastación; entonces organizó los batallones de los Predicadores y Frailes Menores con sus leaders armados para la batalla.

DOMINGO Y FRANCISCO. — En esta expedición del Dios de los ejércitos, Domingo fué el corcel de su gloria, lanzando intrépido, con el fuego de la fe, el relincho de la divina predicación Nosotros veremos la parte que tuvo en el combate Francisco, el compañero que le dió el cielo y que apareció como el estandarte viviente del Cristo en cruz, en medio de una sociedad en que la triple concupiscencia daba mano al error para abrir una brecha en el mismísimo cristianismo.

LA POBREZA. — Domingo, como Francisco, encontrando por todas partes unidas la avaricia y la herejía, que serán de ahora en adelante la principal fuerza de los falsos predicadores, prescribió a los suyos la más absoluta renuncia de los bienes de este mundo y se hizo él también mendigo por Cristo. Habían pasado los tiempos en que los pueblos, reconociendo todas las consecuencias de la Encarnación, constituían en el Hombre-Dios el más extenso dominio territorial que jamás existió, al mismo tiempo que colocaban a su Vicario a la cabeza de los reyes. Después de haber intentado inútilmente humillar a la Esposa sometiendo el Sacerdocio al Imperio, los descendientes indignos de los cristianos de otros tiempos, reprochaban a la Iglesia la posesión de aquellos bienes de los cuales ella no era más que la depositaría en nombre del Señor; había sonado para la Paloma del Cantar santo, la hora de comenzar, por el abandono de la tierra, su ascensión hacia los cielos.

LA CIENCIA. — Mas si los dos príncipes de la lucha memorable que contuvo un tiempo los progresos del enemigo, se encontraron en la acogida que tributaron a la santa pobreza, ésta siguió siendo de un modo especial la "Dama" del Patriarca de Asís. Domingo, que como él no tenía más ideal que el honor de Dios y la salvación de las almas, heredó más directamente la ciencia. "En la luz, dijo Dios a Santa Catalina de Sena, ha fundamentado su base el Padre de los Predicadores, de la luz ha hecho su finalidad, su arma de combate; tomó para sí.el oficio del Verbo, mi hijo, sembrando mi palabra, disipando las tinieblas, alumbrando la tierra; María, por la cual yo le presenté al mundo, hizo de él el extirpador de los herejes'". Por eso, la Orden llamada a ser el principal apoyo del Pontífice Supremo en la persecución de las falsas doctrinas debía, si se puede hacer verdadera esta expresión, más que su patriarca: El primero de los tribunales de la Santa Iglesia, la Inquisición Romana, el Santo Oficio, investido del Oficio del Verbo con la espada de dos filos2 para convertir o castigar, no tuvo instrumento más fiel y seguro.

EL LIBERALISMO. — Al igual que Catalina de Sena, el autor ilustre de la Divina Comedia no sospechó que había de llegar un tiempo, en que el primer título de la familia dominicana para el amor agradecido de los pueblos sería puesto en duda en cierta escuela apologética, y en ella, rechazado como un insulto o disimulado como un estorbo. Nuestro tiempo pone su gloria en un liberalismo que ha comenzado a hacer sus pruebas multiplicando las ruinas y no descansa filosóficamente, más que en la extraña confusión de la ciencia con la libertad. No hacía falta más que esta debilidad intelectual para no comprender que, en una sociedad en que la fe es la base de las instituciones, así como el principio de la Salvación universal, no hay crimen mayor que el destruir el fundamento sobre el cual descansa, juntamente con el interés social, el bien más precioso de los particulares. Ni el ideal de la justicia, ni menos el de la libertad consiste en abandonar a merced del mal o del malvado al débil que no puede defenderse por si mismo. La época de la caballería hizo de esta verdad su axioma y constituyó su gloria; los hermanos de Pedro Mártir consagraron su vida a proteger contra las sorpresas del "fuerte armado'" y al contagio que se arrastra por la noche la seguridad de los hijos de Dios: esta fué la honra "del ejército que Domingo condujo por un camino; por donde se adelanta y no se yerra".

LA PROTECCIÓN DE MARÍA. — ¿Qué mejores caballeros que estos atletas de la fe al hacer su promesa sagrada bajo forma de juramento de fidelidad5 y al escoger como Dama a aquella que, poderosa como un ejército, extermina ella sola las herejías en todo el universo? Al escudo de la verdad y a la espada de la palabra' aquella que guarda en Sión las armaduras de los fuertes 4 añadía para sus abnegados servidores el Rosario, señal la más especial de su propia milicia; les señalaba el hábito de su elección como compete al verdadero jefe de la guerra y les ungía con sus manos para la lucha en la persona del Bienaventurado Reginaldo. Ella vigilaba así mismo su reclutamiento, sacando de entre la juventud escogida de las universidades las almas más puras, las más abnegadas, las más nobles inteligencias; París, la capital de la teología, Bolonia, el centro de la jurisprudencia y del derecho, veían a maestros, escolares, discípulos de toda clase de ciencia perseguidos y ganados por la dulce soberana en medio de incidentes que eran más del cielo que de la tierra.

¡Cuánta gracia en estos orígenes en que la serenidad virginal de Domingo parecía rodear a todos sus hijos! Sin duda que en este Orden de la luz se verificaba la verdad de la palabra evangélica. "Felices los corazones puros porque verán a Dios"5. Ojos alumbrados por el cielo veían representadas en figuras de lirios las fundaciones de los Predicadores; por eso María, por quien nos ha venido el esplendor de la luz eterna ', se hacía su celestial maestra y de la ciencia les conducía a la Sabiduría amiga de los corazones limpios2. Ella bajaba en compañía de Cecilia y Catalina para bendecir su reposo nocturno, y les cubría con su manto junto al trono del Señor. ¿Cómo pues admirarse de la trasparencia que después de Domingo y durante los generalatos de Jordán de Sajonia, Raimundo de Peñafort, Juan el Teutónico, Humberto Romano, continúa reinando en esas "Vidas de los Frailes" y en esas "Vidas de las Monjas" de las cuales unas plumas encantadoras nos han transmitido relatos de una exquisita frescura?

LAS MONJAS. — Discreta lección, al mismo tiempo que ayuda poderosa para los Frailes: en la familia dominicana, dedicada por entero al Apostolado, las monjas nacieron diez años antes, como para indicar que, en la Iglesia de Dios, la acción no puede ser fecunda si no está precedida y acompañada de la contemplación, que la merece la bendición y demás gracias. Nuestra Señora de Prouille, al pie de los Pirineos, no fué ella sola el principio de toda la Orden; a su sombra protectora los primeros compañeros de Domingo hicieron, juntamente con él, la elección de su Regla y se repartieron el mundo machando de allí a fundar San Román de Tolosa, luego Santiago de París, S. Nicolás de Bolonia, S. Sixto y Santa Sabina en la Ciudad Eterna.

LA TERCERA ORDEN. — Hacia la misma época la institución de la Milicia de Jesucristo colocaba bajo la dirección de los Predicadores a seglares que, ante la herejía militante, se comprometían a defender por todos los medios posibles los bienes de la Iglesia y su libertad; cuando los sectarios depusieron las armas, dejando por un tiempo la paz del mundo, la asociación no desapareció: condujo la lucha al terreno espiritual y cambió su nombre en el de Tercera Orden de los Frailes y Monjas de la Penitencia de Santo Domingo.

Vida. — Domingo nació hacia el año 1170 en Caleruega, no lejos de Burgos, en España. Fué a estudiar a Palencia donde sobresalió por su ardor en el trabajo y su gran caridad para con los pobres. El Obispo de Osma le agregó a su Capítulo; permaneció allí nueve años, siendo modelo de regularidad en la asistencia al Oficio y en la piedad. Habiendo ido a Roma juntamente con su Obispo, comenzó en 1206 bajo la dirección de un legado pontificio, a predicar en el Mediodía de Francia para convertir a los herejes albigenses. Fijó su residencia en Prouille y desde allí evangelizó toda la comarca. En Tolosa estableció un convento de monjas cuya oración y penitencia sostendrían a su apostolado y cuya enseñanza había de formar a las jóvenes pobres de la nobleza y las protegería de la infección de la herejía. Domingo comprendió pronto que él solo no era suficiente ante el campo que se le ofrecía.

Con varios compañeros se estableció en una casa de Tolosa y comenzaron juntos a llevar la vida religiosa. Después partió para Roma donde se iba a celebrar el Concilio de Letrán y pidió al Papa Inocencio III la autorización para fundar la Orden de los Predicadores. Volvió a Tolosa en 1216 para hacer la elección de una Regla de vida, y se dirigió nuevamente a Roma donde Honorio III, sucesor de Inocencio, la aprobó. Desde entonces las casas de los Predicadores se multiplicaron al mismo tiempo que los milagros obrados por el Santo. Consumido por la fiebre y las fatigas sin nombre que se imponía murió el 6 de Agosto de 1221 a la edad de 51 años. Fué canonizado por su amigo el Papa Gregorio IX en el año 1234.

LA FUENTE DE TODO APOSTOLADO. — Tu ejemplo nos muestra, oh Domingo, que sólo son poderosos ante Dios aquellos que se entregan a él sin buscar ninguna otra cosa y dan a los demás sólo de su plenitud. Desdeñando todo pasatiempo y ciencia en la que no se descubriese la eterna Sabiduría, nos dicen tus historiadores, que de ella sola se prendó tu juventud; toda conversación y toda ciencia donde no se mostrase la eterna Sabiduría, nos dicen tus historiadores, que solamente se alimentó de ésta tu espíritu en tu adolescencia'; que se anticipa a los que la desean te inundó desde los primeros años con la luz y las dulzuras pregustadas de la patria. De la sabiduría destilaba sobre ti la serenidad radiante que sobrecogía a tus contemporáneos y que no perturbó nunca suceso alguno. En una paz de cielo bebías a chorros el agua del pozo sin fondo que salta a la vida eterna; pero ai mismo tiempo que, en el hondón de tu alma te abrevaba el amor de la sabiduría, aparecía una fecundidad maravillosa en esa fontana de Dios y sus regatos, que se hicieron tuyos, salieron fuera y las plazas públicas beneficiaban las ondas de tu sobreabundancia.

Diste acogida a la Sabiduría y ella te exaltó, no contenta con adornar tu frente con los rayos de la estrella misteriosa, ella te dió la gloria de los patriarcas y multiplicó por medio de las de tus hijos, tus años y tus obrasNo cesaste de ser en ellos uno de los más poderosos apoyos de la Iglesia. La ciencia ha hecho que su nombre sea ilustre entre los pueblos y por su causa su juventud fué honrada entre los ancianos4; que sea siempre para ellos, como lo fué para sus mayores, el fruto de la Sabiduría y el camino que a ella les conduce; que se alimente en la oración que tanta parte ha tenido en tu santa Orden, que más que ninguna otra se acerca en este respecto a las antiguas órdenes monásticas. Alabar, bendecir y predicar, será hasta el fin de su divisa amada, siendo en ellos el apostolado, según la palabra del Salmo, la efusión desbordante del recuerdo de las dulzuras gustadas en el trato con Dios. Así fortalecida en Sión, bendita en su gloriosa labor de propagadora y guardadora de la fe, tu noble descendencia merecerá oír por siempre de la boca de Nuestra Señora este estímulo que está por encima de toda alabanza: "Fortiter, fortiter, viri fortes! ¡Animo, ánimo, hombres valientes"!


FUENTE

sábado, 1 de agosto de 2020

SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS: FERVOR VERDADERO, FERVOR HUMANO, MEDIOCRIDAD




Concluimos el boletín pasado con la idea de que una de las
gracias propias de la devoción al Sagrado Corazón a sus devotos era la victoria
sobre la tibieza. No es otra cosa la tibieza que ese envejecimiento del alma que ya
no se admira de lo admirable, que ya no se interesa por lo interesante, que mira el
bien sin atracción y el mal sin horror. Nuestra vida mediocre pasa al lado de
enormes abismos sin percibirlos, sin mirarlos. La tibieza es un cansancio de la
Verdad.
Y dijimos también que esta disposición puede llegar a ser un callejón sin
salida. ¿Qué le diremos para sacarlo de su apatía al que ya lo escuchó todo? ¿Qué
argumento le moverá al indolente a la vida interior cuando ya siguió a todos los
razonamientos y ya no le convencen más? ¿Qué ejemplo le remecerá al que es
presa de la inercia y le sacará de su inacción, él que ya mira a los santos doctores
y mártires, al mismo Crucificado, con indiferencia? Parece que le escuchamos
decirnos lo que mismo que los antiguos atenienses le dijeron entre burlas a San
Pablo que les predicaba los misterios más insondables: - “¡Te escucharemos otro
día acerca de esto!”
Y sin embargo el Sagrado Corazón de Jesús puede hacer de las piedras hijos
de Abraham, puede llamar a la vida el que yace en la oscuridad de la muerte.
“Venid a Mi vosotros que estáis agobiados y cansados y Yo os aliviaré”. Nuestro
Señor promete sacar el alma de la vejez de su tibieza y hacer reverdecer el tronco
rugoso ya decrepito con flores de inesperado perfume y frutos de dulzura

desconocida. “Las almas tibias se tornarán fervorosas por la práctica de esta
devoción”.

Pero permítanme una observación que puede causar cierta perplejidad:
¡Tengamos cuidado pues el fervor es algo muy peligroso!
Me explico. El fervor es cierta vehemencia en la devoción. Pero entonces,
¿qué es la devoción? Es – enseñan los teólogos – una prontitud de la voluntad en el
servicio de Dios. Es no solo tener la virtud sino tenerla siempre lista para
responder al llamado de Nuestro Señor. Como un valiente soldado que no solo
tiene su arco bien armado, sino que lo tiene siempre tenso para soltar la flecha a la
menor indicación de su rey. El fervor es precisamente una impetuosidad ardiente
en esa misma prontitud de la devoción. El alma fervorosa no solo está siempre
preparada para actuar, como devota que es, sino que se adelanta a las intenciones
y deseos de Dios.
Pero entonces, ¿dónde está el peligro?
Un primer peligro en la noción de fervor es el de consistir su vehemencia en
una disposición afectiva, pasional. Hay hombres que son por naturaleza ardorosos.
Eso no tiene nada que ver con lo que el Sagrado Corazón nos prometió. Este ardor
pasional es en general causa de grandes dificultades en la vida. Fácilmente
conduce a actitudes exaltadas y a reacciones precipitadas. Este tipo de fervor si se
dedica a la práctica de la Religión será superficial e inconstante cuando no
inconveniente y fuera de lugar.
Pero aunque se trate de un fervor que esté por encima de los afectos, que
urja a la voluntad, solo será algo noble en la medida en que esté unido, asociado,
identificado con las intenciones y deseos de Dios. Hace un deservicio a su rey el
soldado que se adelanta a lanzar flechas en la dirección equivocada, aunque lo
haga por amor y entusiasmo. ¡El fervor sin esta docilidad y dependencia de Dios es
como una navaja muy afilada y cortante en la mano de un mono!
¡Así presentado el fervor no atrae, antes bien nos causa miedo! ¿Cómo puede
ser entonces que Nuestro Señor lo incluyó entre los dones y regalos de su
amantísimo Corazón a sus devotos? Un padre atento no hace regalos peligrosos a
sus hijos.
El punto a que quiero llegar con este curioso ataque en contra del fervor
para ser auténtico supone una luz mayor en la inteligencia. Y cuanto mayor el
fervor tanto más intensa debe ser la clareza de las ideas. La vehemencia en la

devoción se funda en una Fe tanto más esclarecida. El camino seguro para llegar
hasta el ardiente servicio de nuestro divino Rey es el estudio paciente y
perseverante de las verdades de nuestra Santa Religión. Es la contemplación de la
doctrina sagrada en su armonioso conjunto o en su delicadísimo detalle que puede
mover nuestras voluntades apáticas al bien, que puede sostenerlas en la práctica
de las exigentes virtudes, que puede llevarnos a la devoción, y finalmente prender
fuego a todo eso con las llamas de la caridad y hacernos abrazar la locura de la
Cruz.
Buscar el fervor sin el fundamento del estudio de la doctrina es querer
construir el techo de la casa sin sus paredes. Es peligroso. En general se cae todo
y aplasta al pobre incauto.
Cuando Nuestro Señor nos ofrece como un regalo suyo hacernos un alma
fervorosa está diciendo que nos llevará por estos caminos de la Verdad y de la
virtud, que iluminará de tal modo nuestra inteligencia y nos asistirá de tal modo
en nuestros esfuerzos de conocerlo que llegaremos hasta la devoción, hasta el
fervor.
Es a esto que llamaba de modo tan insistente la gran reformadora del
Carmelo:

“Todos los que militáis debajo de esta bandera, ...
“¡Ya no durmáis, no durmáis, pues Dios falta de la tierra!

¡No haya ningún cobarde! ¡Aventuremos la vida! Pues no hay quien mejor la

guarde que el que la da por perdida.
Pues Jesús es nuestra guía, y el premio de aquesta guerra.
Ya no durmáis, no durmáis, porque no hay paz en la tierra.
Ofrezcámonos de veras a morir por Cristo todas y en las celestiales bodas

estaremos placenteras.

Sigamos esta bandera, pues Cristo va en delantera.
No hay qué temer, no durmáis, pues que no hay paz en la tierra.”

Que Dios los bendiga,

Padre Luis Camargo, Prior Priorato Buenos Aires, FSSPX Argentina.


ROMA PRETENDE QUE LA FSSPX NO ROMPA "LA COMUNIÓN"...PERO COMUNIÓN EN QUE?

"LOS LEFEBVRISTAS ROMPEN LA COMUNIÓN CON PEDRO; ES INACEPTABLE BAJO TODO PUNTO DE VISTA!" afirman neocones apologetas MK-Ultra hip...